Bolivia: el gobierno no logra aún un acuerdo con Petrobras
En cambio, tres empresas concertaron la firma de contratos con las nuevas reglas
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LA PAZ.- El gobierno boliviano acordó ayer con tres petroleras extranjeras, la inglesa British Gas, la norteamericana Vintage y la francesa Total, la firma de nuevos contratos de explotación que les permitirán a estas empresas seguir operando en el país andino en el contexto de la nueva y polémica política de nacionalización de hidrocarburos del presidente Evo Morales.
Aunque el gobierno afirmó haber convenido la firma de nuevos contratos con 10 petroleras extranjeras de 22, cuando faltan horas para el vencimiento del plazo de negociación abierto por el decreto de nacionalización -previsto para hoy a la medianoche- sigue pendiente el acuerdo más complicado: el de la estatal brasileña Petrobras, que administra los dos yacimientos principales de gas del país.
La negociación con Petrobras es especialmente sensible porque de ella depende un aumento del precio del gas boliviano que se exporta a Brasil -la mitad del que se consume en este país- sino también la situación de las dos refinerías más grandes de Bolivia, que están actualmente en poder de Petrobras, pero, de acuerdo con la medida de Morales, deben volver a propiedad de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).
No obstante, existe una complicación adicional: el plazo para negociar vence justo antes del ballottage que decidirá si es reelegido o no el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, por lo que se estima que evitará una "concesión" a Bolivia que pueda ser tomada como un perjuicio para los brasileños, por lo menos antes de los comicios.
Morales, que enfrentó este mes numerosas protestas populares, entre ellas un choque de mineros que dejó 16 muertos, tampoco está en una posición ideal para negociar. Su política de nacionalización de hidrocarburos ya derivó en la renuncia de tres de los hombres más fuertes del gobierno: Andrés Soliz, ministro de Hidrocarburos; Jorge Alvarado, presidente de YPFB, y Víctor Hugo Sainz, superintendente del sector.
Por lo tanto, una negativa de Petrobras a acordar con el gobierno podría alentar a otras compañías a no acordar con el gobierno y constituiría un fuerte revés para el presidente boliviano, cuya imagen positiva descendió por quinto mes consecutivo al pasar en cinco meses del 81% al 50%, según una encuesta divulgada ayer por el diario paceño La Razón .
"Hay que ser muy cautos con esto. Es un negocio de 2000 millones de dólares. El 23% del producto boliviano está en juego", dijo el vicepresidente Alvaro García Linera, e insistió en que el gobierno confía en cerrar todos los acuerdos en el plazo previsto. Sin embargo, en Brasil no descartaban un retiro de la firma de Bolivia. "Si no hay acuerdo, [Petrobras] se retirará del país y, evidentemente, tendrá que ser indemnizada por eso, sea en forma espontánea o garantizada por un proceso jurídico", dijo ayer el jefe de campaña de Lula, Marco Aurelio Garcia.
Por otra parte, a través de un comunicado publicado en su sitio de Internet, Petrobras afirmó que las negociaciones con YPFB sobre el precio del gas -que se desarrollan en Brasil en forma separada de la de los contratos petroleros, que tienen lugar en La Paz- concluyeron ayer sin acuerdo y que habrá una nueva ronda de negociaciones en Río de Janeiro en la semana del 6 al 10 de noviembre.
Cuestionamientos
Según fuentes del gobierno boliviano, Petrobras "no cuestiona la parte jurídica del acuerdo, sino la parte económica, y está en desacuerdo con la carga tributaria del 82%" impuesta a los grandes campos por la nacionalización de los hidrocarburos, decretada por Morales el 1° de mayo.
Los nuevos contratos establecen que la propiedad del gas o del petróleo (debajo de la superficie y sobre ella) es de Bolivia, por lo que las compañías no tienen derechos sobre las hidrocarburos producidos, como ocurría hasta ahora.
Corresponderá a YPFB, como propietaria de los recursos, pagar a las empresas extranjeras, en dólares, una retribución por los servicios de exploración y producción que se acuerden.
En las negociaciones con Petrobras, Bolivia espera también elevar el precio de venta del gas a Brasil de 3,75 a cuanto menos 5 dólares por millón de BTU (unidades británicas térmicas).
Pese al hermetismo en el que se desarrollaron las negociaciones, las autoridades locales confirmaron que "al menos diez de las restantes 22 empresas" que operan en Bolivia concluyeron la negociación y sólo esperan "ajustar pequeños detalles" para firmar "en cualquier momento" sus nuevos contratos.
La principal es la hispano-argentina Repsol YPF, que es la segunda operadora de los yacimientos de gas del sur del país, que sólo tiene pendiente "consultas técnicas" para firmar.
Anoche se realizaba un acto convocado por el gobierno para concretar la firma de los contratos de British Gas, Vintage y Total con YPFB, según anunciaron fuentes oficiales.
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