
Brasil empezará a derribar a los aviones que no se identifiquen
Busca así luchar contra el narcotráfico
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SAN PABLO.- Comenzó a regir ayer en Brasil la "ley de Abate", que le permitirá a la fuerza aérea brasileña derribar aviones cuyos pilotos no se identifiquen o se nieguen a aterrizar.
El objetivo de la ley, aprobada durante el gobierno de Fernando Henrique Cardoso pero reglamentada hace tres meses por el presidente Luiz Inacio Lula da Silva, es evitar que el espacio aéreo de la selva amazónica sea utilizado para el transporte de drogas y armas.
La aprobación de la ley tuvo un último impulso por pedido del presidente de Colombia, Alvaro Uribe. En Colombia, la posibilidad de derribar aviones es ley desde hace varios años. Muchos aviones escapaban del fuego de la fuerza aérea colombiana ingresando en el territorio brasileño.
La norma legal también es similar a la que provocó intensas polémicas en Perú, donde en 2001 la fuerza aérea derribó por error una avioneta con unos misioneros estadounidenses a bordo.
Por ello, una intensa y reservada negociación diplomática con el gobierno de los Estados Unidos fue necesaria para que la ley fuera aprobada. Incluso hubo amenazas de corte de asistencia financiera y tecnológica en caso de que Brasil no aceptase las condiciones impuestas por Washington.
El resultado es que la fuerza aérea brasileña no podrá derribar ninguna aeronave militar, se identifique o no. El gobierno norteamericano temía que alguno de sus aviones espías, que sobrevuelan la Amazonia en secreto para recabar información sobre el narcotráfico y la guerrilla colombiana, pudiera ser blanco del tiro de destrucción de la fuerza aérea de Brasil.
Antes de abatir la aeronave invasora, la autoridad militar que esté comandando la operación deberá seguir cuidadosamente un proceso de ocho pasos. Cada uno de ellos será grabado como registro legal para posterior análisis.
Los pasos son: verificación de existencia de un plano de vuelo del avión sospechoso, reconocimiento a distancia, verificación de matrícula, seguimiento de la aeronave, interrogación, pedido de aterrizaje, orden de aterrizaje y tiro de aviso. El paso nueve es el del tiro de destrucción del avión, que tiene que ser autorizado por el comandante de la aeronáutica, teniente brigadier Luiz Carlos da Silva Bueno.
Según dijo ayer el brigadier Ricardo Machado Vieira, vocero del Ministerio de Defensa, el objetivo no es "derribar una aeronave", sino "ejercer la vigilancia del espacio aéreo".
Lo que ocurría hasta ahora era que la avioneta sospechosa de estar cargando armas o drogas se negaba a aterrizar y escapaba, ya que no había autorización para derribarla.
Una excepción
Si bien públicamente los militares evitan hablar de ello, para no incentivar su uso, la ley incluye una excepción: no se podrá abatir a la aeronave que, aunque sea identificada como de uso del narcotráfico, esté transportando algún menor de edad.
La invasión del espacio aéreo brasileño es constante, fundamentalmente en las zonas del Noroeste y Oeste, y en las regiones fronterizas con Colombia, Perú y Paraguay. En los primeros cinco meses del año la fuerza aérea brasileña registró 1036 vuelos no identificados en todo el país.
Además de drogas y armas, esos vuelos transportan precursores químicos para la fabricación de las drogas. Otros vuelos corresponden a hacendados que no informan su ruta de vuelo para no pagar las tasas correspondientes.





