
Brown arenga a sus seguidores a ganar las elecciones de 2010
El primer ministro británico buscó unir en un congreso, llevado a cabo en Brighton, a su abatido Partido Laborista que figura tercero en intención de voto, detrás de los conservadores y los liberales
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BRIGHTON, Gran Bretaña.- El primer ministro británico, Gordon Brown, se esforzó esta tarde por unir a su abatido partido con un aluvión de promesas, pero no logró disipar los interrogantes sobre si podrá evitar una debacle en las elecciones generales previstas en primavera.
El discurso de Brown ante el Congreso del Partido Laborista reunido en Brighton, al sur de Inglaterra, estuvo dominado por las cuestiones nacionales y directamente enfocado en reconquistar a los electores de las clases medias y populares preocupadas por el crimen, las conductas antisociales y el sistema sanitario.
Con la mirada puesta en unas elecciones previstas en junio, Brown dijo que después de más de una década en el poder, el partido iba a demostrar que podía "cambiar el mundo otra vez".
Prometió dar marcha atrás a los planes de introducir el carnet de identidad y prometió un referéndum para cambiar el sistema de votación británico si su partido sale victorioso de los comicios.
El discurso de Brown coincidió con la publicación de un sondeo de intención de voto que coloca por primera vez desde 1982 a los laboristas en la tercera posición, por detrás de los conservadores del gran favorito para sucederle, David Cameron, y de los liberal-demócratas.
Como el año pasado, Brown fue presentado por su mujer Sarah, que se refirió a él como "mi marido, mi héroe". "No es un santo, es desordenado, es ruidoso, se levanta terriblemente temprano, pero sé que se despierta cada mañana y se acuesta cada noche pensando en las cosas que importan".
Brown afirmó que Gran Bretaña tenían por delante "la mayor elección en una generación" y "una elección entre dos direcciones para nuestro país. Es la diferencia entre los conservadores que abrazan el pesimismo y la austeridad y los progresistas como los laboristas que adoptan la prosperidad y la esperanza", enfatizó.
Brown confirmó que presentarían una nueva ley para "intervenir en las primas de los banqueros cuando pongan las economías en riesgo", porque "los mercados necesitan principios morales".
Y prometió que los contribuyentes británicos recuperarán eventualmente los miles de millones de libras que se invirtieron en el salvamento de los bancos británicos en el peor momento de la crisis financiera el año pasado.
El discurso del primer ministro se centró también en las cuestiones sociales, al parecer después de que una investigación interna mostrara que los laboristas descuidaban el crimen o los comportamientos antisociales.
Brown prometió implementar una política de intervención temprana para evitar la delincuencia juvenil y enviar brigadas a las zonas más conflictivas en los próximos meses.
En materia de política exterior, el líder laborista urgió a Teherán a elegir entre "unirse a la comunidad internacional o quedarse aislado", antes de la reunión "crucial" del jueves en Ginebra sobre el programa nuclear de Irán.
Su ministro de Comercio, Peter Mandelson, número dos de facto del gobierno, saludó un "gran discurso de combate", aunque admitió que Brown deberá esforzarse para hacer llegar mejor su mensaje a los electores británicos.





