
Capturaron al ex vicepresidente iraquí
Ramadan era el número tres del régimen
1 minuto de lectura'
BAGDAD.- El ex vicepresidente del gobierno de Saddam Hussein, Taha Yassin Ramadan, que formaba parte del círculo más cercano al ex presidente de Irak y que participó en la toma de las decisiones más importantes del régimen, fue capturado por kurdos aliados de los Estados Unidos en el norte iraquí y entregado a las fuerzas norteamericanas.
Ramadan, que tiene 65 años y es originario de Mosul, era el número tres del régimen, uno de los miembros más radicales del entorno de Saddam y de los escasos sobrevivientes del golpe de Estado de 1968, que llevó al poder al Partido Baath.
El ex funcionario, detenido por tropas kurdas y entregado luego a los norteamericanos, era el número 20 en la lista de 55 más buscados por Estados Unidos. Con su captura, suman 38 los ex responsables del régimen de Saddam Hussein arrestados o muertos a manos de la coalición británico-estadounidense.
Nacido en el seno de una familia de campesinos, Ramadan ingresó en el Partido Baath en 1956 y en 1969 fue uno de los principales exponentes del Consejo de la Revolución, desde donde comandó las milicias del partido.
El ex vicepresidente iraquí encabezó muchas de las depuraciones decretadas por Saddam para eliminar a sus rivales y consolidar su régimen. Está acusado de crímenes contra la humanidad por su actuación en la invasión a Kuwait en agosto de 1990 y por la masacre de miles de kurdos y chiitas en 1991.
Luego de participar en la represión de la oposición en el norte y en el sur del país, en 1991 fue ascendido a vicepresidente, cargo desde el que fue un fiel acompañante de la política antinorteamericana de Saddam.
Ramadan, que se caracterizaba por ser un hombre duro y serio, se encargó de la mayoría de los problemas cruciales que afrontó el Ejecutivo, entre ellos, los intentos de romper el embargo de la ONU, que paralizó y humilló a Saddam Hussein durante más de una década.
Representante en el exterior
Gran aficionado a los cigarros y luciendo siempre una mirada marcada por profundas ojeras, este colaborador y hombre de confianza de Saddam Hussein realizó numerosas misiones en el extranjero, sobre todo en el mundo árabe, donde defendió el régimen iraquí y sus decisiones, a veces tan poco populares entre los países vecinos.
Su captura supone el más duro golpe a los posibles intentos del ex gobernante iraquí por recuperar el poder, después de la muerte de sus hijos Uday y Qusay Hussein, el 22 de julio, en un tiroteo con las tropas norteamericanas, también en Mosul.



