Celebridades en favor de causas nobles, un recurso no siempre eficaz
El Live 8 fue un acontecimiento masivo, pero queda por ver su resultado concreto
1 minuto de lectura'
PARÍS.- Idolos del rock y otras estrellas de la música pusieron su grano de arena. Alentados por sir Bob Geldof e influidos por Bono, de U2, se hicieron presentes con toda su fuerza y su voz en los recitales Live 8 del fin de semana pasado en todo el mundo. Allí, pidieron y reclamaron miles de admiradores -y a millones de televidentes- que exigieran la "salvación" de Africa.
La recitales a beneficio no son algo novedoso. Pero esto fue distinto. En lugar de recaudar dinero, los conciertos gratuitos de Live 8 fueron estrictamente políticos, concebidos para presionar a las naciones del Grupo de los Ocho.
Por supuesto, la pregunta que viene al caso es si semejante demostración del mundo del espectáculo -"el mayor acontecimiento que se haya organizado, tal vez en la historia del mundo", según Chris Martin, de la banda británica Coldplay- sirve para algo, más allá de hacer que tanto los artistas como el público se sientan mejor consigo mismos. O, quizá más concretamente, ¿podrá el Live 8 iniciar un nuevo capítulo en la perturbada historia de Africa?
La probable respuesta es no. Aunque los líderes del G-8 prometan esta semana una mayor asistencia, más comercio, y nuevas condonaciones de deudas, los especialistas en desarrollo parecen coincidir en que los problemas de Africa no pueden resolverse de un plumazo. En ese sentido, hubo algo un tanto colonial en la manera en que los ídolos blancos del pop reclamaron una acción de parte de los líderes políticos blancos. Sólo a último momento, cantantes africanos -y un recital en Johannesburgo- fueron agregados al programa.
Sin embargo, dicho eso, Geldof y sus amigos han hecho algo útil al revivir la tradición de que tanto los intelectuales como los artistas asuman posiciones políticas. En una época cada vez más desprovista de idealismo, en la que las cuestiones relacionadas con la justicia social y económica han desaparecido de la agenda política en las naciones occidentales, nadie ocupa una mejor posición que las estrellas de la música pop para movilizar a los jóvenes.
Incluso podría decirse que Geldof y Bono son el Charles Dickens y el Emile Zola de hoy.
La ventaja del escritor
En el siglo XIX, los escritores eran los únicos artistas que tenían una recepción masiva. Y un puñado de ellos aprovechó su renombre para hacer proselitismo. En diarios y novelas, Dickens denunció el trabajo infantil y otros males sociales de la Inglaterra victoriana. En Francia, Zola expuso el sufrimiento de los mineros y, en su manifiesto "J´accuse", combatió el antisemitismo oficial en el sonado caso Dreyfus.
El escritor tiene la ventaja de poder exponer la ecuación moral con un lenguaje claro. Eso fue así con Jean-Paul Sartre hace medio siglo como sucede hoy con dramaturgos como David Hare, David Edgar y David Mamet.
En gran medida a semejanza de una cámara parlamentaria, un teatro -o un recital de rock- constituye una arena política particularmente eficaz.
Ese fue el caso de "Guantánamo", una obra que se vio en Londres y Nueva York el año pasado, interpretada por actores que representaron testimonios y lecturas de cartas de prisioneros musulmanes en manos británicas en la base norteamericana de Guantánamo. La directora francesa Ariane Mnouchkine, a su vez, utilizó ex refugiados y testimonios reunidos en campos de refugiados de todo el mundo para su obra "Le Dernier Caravansérail" (Odysées).
Otras formas de arte son menos directas. La pintura "Guernica", de Picasso, se destaca porque es un raro ejemplo de protesta política en las artes visuales, en este caso contra el bombardeo de la Luftwaffe, en España, del pueblo vasco de Guernica en 1937. Pero sólo los óleos de Goya "Dos de Mayo, 1814" y "Tres de Mayo, 1814", y sus grabados antibélicos son tan eficaces en lo que respecta a exigir una respuesta política a quienes los contemplan.
Es más frecuente que el mensaje sea captado debido al mensajero. Y allí es donde la celebridad es útil. El calvario del Tibet es muy conocido, pero el actor Richard Gere ayuda a la gente a recordarlo. Al comprometerse activamente en la lucha contra el sida, la actriz Elizabeth Taylor ha logrado que la enfermedad sea más aceptada por la sociedad. Y hace poco, Brad Pitt asumió la causa de Africa en las pantallas de televisión norteamericanas.
Sin embargo, desde hace más de 45 años, la música pop ha ejercido una función especial. Al principio, con las canciones de protesta de la era de Vietnam y las poéticas meditaciones de Bob Dylan, lo que contaba eran las palabras. Pero más recientemente, el recital pop -la música y el intérprete- se ha convertido en un acontecimiento. Y allí queda a criterio del ídolo decidir si la ocasión es utilizada políticamente.
El fin de semana pasado los ídolos de la música pop no estuvieron sujetos a un compromiso en el largo plazo. Geldof los invitó y la mayoría dijo presente.
No obstante, en los diez conciertos realizados en nueve ciudades, los ídolos lograron de alguna manera crear cierta conciencia ante una audiencia cautiva. Y es interesante notar que muchas de las estrellas de mayor gravitación -sir Paul McCartney, sir Elton John, Sting, y Madonna, así como Geldof y Bono- tienen la misma edad que los políticos a los que muchos jóvenes, en distintos grado, ignoran o desdeñan.
Cabe preguntarse: ¿cuántos de los admiradores que forcejearon para conseguir entradas gratuitas fueron atraídos por los cantantes y cuántos por la causa?
Más allá de lo que surja de la reunión cumbre del G-8, la tarea del Live 8 quizá no haya terminado. Para que las buenas promesas se transformen en acciones prácticas, Geldof, Bono y el resto de ellos tendrán que seguir cantando. El sonido de la música de un día puede apagarse fácilmente.
Traducción: Luis Hugo Pressenda
- 1
- 2
Récord millonario en Tokio: el “Rey del Atún” paga 3,2 millones de dólares por un ejemplar de aleta azul
- 3
Pena de muerte, amenazas y desafío a Trump: Irán endurece la represión ante las protestas
4Acuerdo comercial entre UE y el Mercosur: qué se sabe del histórico anuncio sobre libre comercio, este viernes 9

