
China acelera la carrera por los robots humanoides y busca llevarlos del espectáculo al trabajo real
En la Conferencia Mundial de Robótica de Pekín, las empresas exhibieron máquinas capaces de clasificar paquetes, ensamblar teléfonos y asistir en hogares
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PEKÍN.– Robots que boxean, bailan, juegan al ping pong, clasifican paquetes, ensamblan teléfonos y hasta intentan doblar una camisa conviven esta semana en Pekín. La Conferencia Mundial de Robótica 2026 ofrece una postal del vertiginoso avance de China en un sector que el país considera estratégico y que ahora enfrenta una prueba decisiva: demostrar que los humanoides pueden pasar del espectáculo a un trabajo útil, confiable y rentable.
Más de 300 empresas, en su mayoría chinas, participan del encuentro de cinco días, donde se exhiben entre 2000 y 3000 productos y componentes y se presentan más de 150 novedades. La cita llega en medio de una fuerte apuesta de Pekín por la robótica como nueva fuente de crecimiento industrial y como otro terreno de competencia tecnológica con Estados Unidos.
Unitree es el fabricante chino de robots humanoides más conocido. Sus máquinas volvieron a atraer multitudes con demostraciones de kickboxing, baile y ping pong, pero la compañía también ocupó el centro de atención por su debut bursátil en Shanghái: sus acciones se multiplicaron casi por seis en la primera jornada, después de que su oferta pública inicial recibiera una demanda más de 8000 veces superior a la disponible.
Su fundador y CEO, Wang Xingxing, sostiene que la industria se acerca a un “momento ChatGPT”. La comparación apunta a un salto similar al que provocó la inteligencia artificial generativa a fines de 2022: robots capaces de entrar en un entorno desconocido, comprenderlo y ejecutar la mayoría de las tareas a partir de simples órdenes de voz o texto.
Wang imagina un escenario en el que un robot pueda ingresar en una casa que nunca vio y resolver cerca del 80% de las tareas cotidianas sin entrenamiento específico. Sin embargo, moderó las expectativas: calculó que un avance decisivo en el software podría llegar en dos o tres años en el mejor de los casos, pero también demorarse entre cinco y diez. Wang He, fundador de la startup Galbot, puso una fecha más concreta: 2028.
Mientras ese salto llega, los fabricantes buscan probar que sus máquinas ya pueden trabajar. Leju mostró humanoides que trasladan cajas y cargan componentes, tareas que, según la empresa, ya cumplen en fábricas europeas y plantas automotrices chinas.
Robotera aseguró tener más de 100 robots clasificadores de paquetes distribuidos en 15 depósitos del país, incluidos centros logísticos de China Post.
En otro sector de la exposición, DexForce presentó robots que colocan teléfonos celulares dentro de cajas en una línea de montaje.
Las máquinas funcionan desde comienzos de este año en una fábrica de Lens Technology, proveedor de componentes de Apple y Huawei, y alcanzan una precisión de milímetros. Además, pueden detectar y corregir errores, como un teléfono mal colocado.
La expansión también alcanza los hogares. X Square Robot prueba sus máquinas en cientos de viviendas antes de una comercialización gradual prevista para 2027.
Sin embargo, su despliegue más prolongado hasta ahora duró apenas un mes. Otra demostración dejó expuestas las limitaciones actuales: un robot pasó varios minutos frente a una tarea aparentemente sencilla, doblar una camisa, y no consiguió completarla.
La paradoja se refleja en las cifras. Los envíos mundiales de humanoides crecieron 272% en el primer semestre de 2026, hasta unas 19.000 unidades, y las empresas chinas concentraron el 97% del total, según Morgan Stanley.
Pero alrededor del 65% de esas máquinas todavía se destina a entretenimiento, educación, investigación y recopilación de datos, no a tareas comerciales productivas.
China también atrae a proveedores extranjeros. Madison Huang, ejecutiva de Nvidia e hija de su CEO, Jensen Huang, visitó sin anuncio previo la conferencia y recorrió los stands vinculados con la llamada inteligencia artificial física. RealSense, empresa estadounidense especializada en sistemas de visión, definió a China como un mercado estratégico y aseguró que el país “se está convirtiendo en el centro de la tecnología humanoide”.
Esa carrera ya tiene una dimensión geopolítica. Semanas antes de la conferencia, la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos anunció una prohibición sobre nuevas importaciones de robots humanoides y cuadrúpedos fabricados en el extranjero, bajo el argumento de que podrían representar riesgos para la seguridad nacional.
La medida apunta principalmente a China.
Pekín, mientras tanto, deja clara su apuesta. Xin Guobin, viceministro de Industria y Tecnología de la Información, definió a la robótica como “una fuerza importante” para el desarrollo económico y social del país.
El desafío ahora ya no consiste en conseguir que los robots hagan piruetas frente a una multitud, sino en que puedan entrar a fábricas, depósitos y hogares y repetir durante meses diversas tareas laborales.
Agencias Reuters y AP

