
Colombia, con un triste récord: hay 3143 secuestrados
En 10 años, murieron 1269 rehenes
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BOGOTA ( El Tiempo/ GDA ). - Es un drama que afecta a muchos países. Pero, con sus cifras récord, los colombianos se han ganado el primer lugar entre quienes, alrededor del mundo, sufren el flagelo de los secuestros. La dolorosa realidad que enfrenta Colombia se refleja en estas cifras: 3143 personas están hoy en poder de grupos ilegales y, en sólo 10 años, 24.000 personas fueron secuestradas en el país, entre ellas, 2700 niños.
Colombia también tiene a una de las personas con más tiempo en cautiverio: el sargento del ejército Pablo Emilio Moncayo, a quien la selva se lo está tragando desde hace 3479 días (nueve años y medio).
Entre los niños secuestrados, además, se destaca el caso del pequeño Emmanuel, que nació en cautiverio y tuvo como parteros a sus captores: un puñado de guerrilleros que secuestraron hace cinco años a su madre, Clara Rojas, compañera de fórmula de la ex candidata a la presidencia colombiana Ingrid Betancourt.
Pero eso no es todo: a tal degradación ha llegado la práctica del secuestro que los restos del ganadero Julio Calderón sólo volvieron a la libertad cuando, en 1997, sus hijos cumplieron tres condiciones del Ejército Popular de Liberación (EPL): entregar una fuerte suma de dinero, unos guantes de plástico y dos bolsas negras de basura para el cadáver.
En Colombia también vive Fernando Araújo, único canciller en el mundo que huyó a pie de un campamento guerrillero en donde perdió seis años de su vida, 20 kilos de peso y a la mujer que amaba.
Lo cierto es que esta oscura página de Colombia se empezó a escribir el 31 de enero de 1933, cuando se produjo el primer secuestro del que se tiene noticia. Elisa Eder, una niña de tres años, hija del industrial Harold Eder, fue la víctima. En ese entonces, su padre pagó 50.000 pesos por su libertad; 30 años después fue asesinado, cuando intentaban secuestrarlo.
Curiosamente, el caso de Elisa ocurrió en Cali, muy cerca del lugar en donde, 69 años después, las FARC secuestraron a los 11 diputados cuyas muertes tienen perplejo al país y a la comunidad internacional. Sus nombres acaban de engrosar una infame lista de 1269 muertos en cautiverio en la última década.
Y es que en Colombia la libertad se ha convertido en mercancía canjeable por plata, réditos políticos y hasta por botas y celulares.
En los últimos 20 años, el delito arreció a tal punto que, por primera vez, la población reaccionó en masa. A fines de 1996 se produjeron seis multitudinarias marchas para pedir "ya no más". Hoy, 11 años después, la historia podría repetirse. El jueves, Colombia volverá a desafiar -marchando otra vez- a los paramilitares, a la guerrilla y a la delincuencia común, que en estas dos décadas obtuvieron más de 2000 millones de dólares por la vía del secuestro.
El rescate más alto en la historia colombiana se lo exigieron a la familia del japonés Chikao Muramatsu: 25 millones de dólares a cambio de su libertad. El industrial había sido secuestrado por ex policías que, en 2001, lo "vendieron" a las FARC por 30 millones de pesos. El epílogo del caso fue lamentable: un cadáver tirado en un paraje y el presidente Alvaro Uribe pidiendo perdón.
Tampoco la Iglesia Católica se ha salvado de este flagelo: a los 70 años, monseñor Jesús Emilio Jaramillo fue secuestrado, en 1989, por el Ejército de Liberación Nacional, que tras algunas horas y la promesa de que sólo lo querían para enviar un mensaje, lo acribillaron.
En noviembre de 2002, monseñor Jorge Jiménez y el sacerdote Desiderio Orjuela fueron las víctimas. Pero el ejército logró rescatarlos cinco días después, con lo que sumó el caso a los 4422 rescates militares exitosos en 10 años.
Sin embargo, no todos estos operativos tuvieron un final feliz. Basta con recordar nombres como los de Guillermo Gaviria, gobernador de Antioquia, y Diana Turbay, hija del ex presidente Julio César Turbay. Ella, Diana, no tuvo la suerte del hoy vicepresidente de la República, Francisco Santos; la ex ministra Maruja Pachón y el ex presidente Andrés Pastrana, que lograron librarse del capo Pablo Escobar, otro maestro de este vil método.
Lo cierto es que en esta triste bitácora hay miles de colombianos cuyo secuestro ni siquiera salió en la prensa. A todos ellos -3143 en total- Colombia los está esperando.
Para impedir que equipos satelitales y sensores detecten calor humano en la selva, los secuestradores construyen búnkeres subterráneos, donde esconden a sus víctimas y sólo les permiten una hora de sol al día. En otros casos, un plástico atado a cuatro estacas de madera hace de "casa" de los rehenes, que son atados de un pie a un árbol y deben dormir en el suelo o sobre unos cuantos maderos.
Entre tanta tragedia, la única buena noticia parece ser que, a pesar de las aterradoras cifras, los casos han ido disminuyendo, especialmente en el último lustro.
3143
Secuestrados
Es la cantidad de rehenes actualmente en poder de grupos ilegales en Colombia
2700
Niños
Es la cifra de menores que fueron secuestrados en los últimos diez años
3479
Días
Es lo que lleva secuestrado el rehén que más tiempo ha estado en cautiverio
1269
Muertos
Es el número de personas que fallecieron en cautiverio durante la última década



