
Con poco poder de acción, Occidente se sume en la impotencia
Tras haber fracasado en disuadir al gobierno predominantemente militar de Egipto de reprimir a sangre y fuego a los seguidores del derrocado presidente islamista Mohammed Morsi, las potencias de Occidente alternan las enérgicas condenas públicas con la búsqueda de una manera de influir en el resultado del conflicto.
Estados Unidos y la Unión Europea intentaron conjuntamente propiciar una solución política pacífica para el punto muerto al que llegaron el ejército y los Hermanos Musulmanes, y hasta último momento hicieron llamados a evitar la violencia.
"¿Qué otra cosa podíamos hacer?", se preguntó Menzies Campbell, un experimentado legislador liberal demócrata, socio minoritario de la coalición de gobierno de Gran Bretaña. "Lo que queda al descubierto no es tanto el fracaso de la diplomacia occidental, sino su impotencia."
"Se trata de divisiones muy fundamentales, que hacen al tipo de sociedad que cada uno de los bandos de la disputa anhela tener", dijo Campbell.
Esa incapacidad para influir sobre el caudillo militar Abdul Fattah al-Sisi y las fuerzas de seguridad pone a Occidente frente al dilema de compatibilizar sus principios democráticos con sus vitales intereses relacionados con la estabilidad del país árabe más poblado del mundo, sentado sobre uno de los corredores comerciales más importantes: el Canal de Suez.
"Occidente debe calibrar la manera de cortar la ayuda y los beneficios económicos, para así demostrarle a la clase política no militar, incluidos los empresarios, que ellos también pagarán un precio en cosas que los atañen", dijo Daniel Levy, director del área de Medio Oriente del Consejo Europeo sobre Relaciones Exteriores.
Washington, que mantiene una alianza con El Cairo desde que Jimmy Carter facilitó el primer tratado de paz árabe-israelí, entre Egipto e Israel, en 1979, condenó la violencia y urgió a las partes a encontrar una solución política.
El presidente Barack Obama, que enfrenta redobladas presiones en el Congreso para suspender los 1300 millones de dólares en ayuda militar que recibe Egipto de Estados Unidos anualmente, suspendió ejercicios militares pero no canceló la ayuda económica. Esa asistencia palidece frente a los 12.000 millones de dólares que las monarquías del Golfo le prometieron a El Cairo no bien fue derrocado el gobierno de Morsi, el 3 de julio, en respuesta a las masivas protestas.
Injerencia extranjera
El gobierno de Obama no tiene demasiadas palancas que mover, ya que su abierto apoyo a la "primavera árabe" lo enemistó con los estados conservadores del Golfo, y debido a su aversión a intervenir en Medio Oriente.
La visita de la semana pasada a El Cairo de los senadores John McCain y Lindsey Graham, destinada a evitar que Egipto cayera en el abismo, parece haber tenido el efecto contrario, pues los militares se vieron habilitados para convocar a la opinión pública contra la "injerencia extranjera".
Jonathan Eyal, director de estudios internacionales del centro de estudios británico RUSI, dijo que la peor respuesta que puede dar Occidente es recluirse en alguna forma de "indignada superioridad".
Suspender la ayuda financiera sería el preludio para entablar conversaciones con los militares egipcios tendientes a persuadir a Al-Sisi para que evite lo que Eyal llama "la pesadilla definitiva" de proscribir a los Hermanos Musulmanes, condenándolos a la clandestinidad y luego hacer un "simulacro de elecciones" que anularía cualquier posibilidad de un consenso futuro.
Levy cree que la Unión Europea debería poner en marcha un proceso que conduzca a la suspensión de su acuerdo de asociación con Egipto, y eventualmente retirarle a El Cairo las preferencias arancelarias y la asistencia financiera.
La canciller de Italia, Emma Bonino, dijo que el bloque regional probablemente mantenga una reunión de emergencia de sus cancilleres el próximo lunes o martes, para considerar la aplicación de sanciones contra Egipto, tras el fracaso de su intento mediador.
Según Levy, la aplicación de sanciones progresivas y calibradas fortalecerá los brazos del enviado de la Unión Europea, Bernardino León, y del subsecretario de Estado norteamericano, William Burns, en la pulseada con los gobernantes de Egipto para que regresen al camino democrático y de gobierno civil.
León señaló que en su momento, los mediadores no habían presentado un plan de paz completo, sino una serie de medidas para fomentar la confianza entre las partes, empezando por la liberación de prisioneros, y que podrían haber conducido a una salida negociada.
"Estoy convencido de que existía una alternativa política", dijo.
Reacciones de la comunidad internacional
- "Alemania revisará sus relaciones con Egipto"
Angela Merkel / Canciller alemana - "Por esta tragedia, la responsabilidad recae con fuerza sobre el gobierno interino, así como sobre la más amplia dirigencia política en el país"
Catherine Ashton / Jefa de la diplomacia Europea - "El presidente Morsi tiene que ser regresado a la presidencia de Egipto. ¡Basta de golpes de Estado y de divisiones!"
Nicolás Maduro / Presidente de Venezuela
Traducción de Jaime Arrambide
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