Dramático rescate en Haití de una familia argentina
Pudieron salir en un avión de Gendarmería Nacional
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PUERTO PRINCIPE.- En dos camionetas 4 x 4 que bajaban a toda velocidad desde la zona alta, la más segura de la capital, un grupo de gendarmes de nuestro país, provistos de chalecos antibalas y ametralladoras Uzi, se lanzó en la mañana de ayer sobre un aeropuerto cercado por bandas armadas y sacaron de Haití a los primeros argentinos.
Empujados por el caos de una guerra interna que promete llegar en cualquier momento a la capital para dirimir quién manda finalmente en este empobrecido país, Federico Pettigiani, un arquitecto argentino de 37 años; su esposa Claudie, una abogada haitiana de 33 años, y sus dos pequeños hijos iniciaron ayer un largo viaje de evacuación desde Puerto Príncipe hacia la Argentina.
Centenares de haitianos cargados de bultos, y extranjeros de distintas nacionalidades que se van sumando a los evacuados, atestaban ayer la sala de partida del aeropuerto internacional. Por una puerta lateral para diplomáticos, los funcionarios de Cuba, Chile, Japón y trabajadores de la ONU pasaban con urgencia hacia la zona de embarque. A través de ese sector, por el que la comunidad internacional busca ponerse a resguardo del caos en que se ha convertido este país, salieron los argentinos para abordar el avión de la Gendarmería enviado por la Cancillería y la Secretaría de Seguridad Interior.
El plan de evacuación para los 30 argentinos que viven en Haití y para los funcionarios de la embajada prevé una pronta salida hacia República Dominicana si el conflicto no se detiene. Pero la familia Pettigiani prefirió no esperar más y alejarse por un tiempo del peligro.
Adriano, de un año y medio, va en brazos de su padre. "Por suerte, para él todo es diversión y todavía no entiende nada de lo que pasa", dice Federico. Más atrás, Gaetan, de 7 años, se distrae mirando una fila de cuatro helicópteros de combate recién aterrizados y su madre lo vigila mientras cruzan la pista hacia la escalerilla de la aeronave que los traerá esta noche a Buenos Aires.
El aeropuerto, el punto clave para defender la capital, está fuertemente custodiado por militares armados que patrullan de un lado a otro y hierve de gente que pretende conseguir un vuelo. Quienes ya tienen su lugar rezan para que la compañía que debe transportarlos no suspenda sus viajes a Puerto Príncipe.
Un avión de American Airlines, con sólo cinco pasajeros -posiblemente personal de seguridad de embajadas-, aterriza, y muchos festejan y se preparan.
Conocedor de las razones de ese deseo urgente de partir, Pettigiani afirma que "si pudiera, la mayoría de los haitianos hoy no dudaría en dejar el país". Y sostiene que él y su familia tuvieron suerte porque "esta posibilidad de evacuación llegó en el momento justo, cuando la situación se hacía cada vez más peligrosa".
Decididos a no correr riesgos en un país sumido en la anarquía, y con bandas armadas que se preparan para invadir la capital y tomar el gobierno, Federico y Claudie hablaron en sus respectivos trabajos y lograron organizarse para dejar Haití hasta que retorne la calma.
Federico Pettigiani, nacido en Esquel (Chubut), llegó a este país en 1997 tras recibir una oferta de trabajo de un colega. "Era un buen desafío, y podía trabajar en lo que me gusta, algo que se hacía difícil en la Argentina. Por eso decidí venir a Haití", contó a La Nacion. Su esposa trabaja para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que ya evacuó a varios de sus funcionarios. "Viajé otras veces a la Argentina a ver a la familia de Federico. Me gustó el país, y me encanta el asado", dijo Claudie.
Pettigiani contó que, como a cualquier extranjero que vive en Haití, la integración social no le resultó tarea fácil. No sólo porque en este país no existen el cine, el teatro o las salidas con amigos, sino también por una cuestión de piel. "A todos los blancos lo miran distinto. Consideran que no entendés nada de lo que viven ellos."
Esa diferenciación racial es una de las cosas que a Federico no le gustan del país, como tampoco una actitud permanente de conseguir dinero a cambio de cualquier cosa. "Ya no existe acá la solidaridad. No podés esperar un favor de nadie, siempre te pedirán dinero o algo a cambio, y yo eso no lo justifico por la pobreza", dice.
Cuando el avión argentino, en el que viaja La Nacion junto a los evacuados, levanta vuelo sobre Puerto Príncipe, el pequeño Gaetan mira por la ventana y está contento. Por primera vez puede ver su ciudad en toda su dimensión. El no sabe que una amenaza acecha y muchos otros aún esperan para saber si necesitarán un rescate.
Encuentro con Beliz
- El ministro de Justicia argentino, Gustavo Beliz, recibió ayer al padre del arquitecto Federico Pettigiani, que fue evacuado junto a su familia de Haití, en una operación de rescate que, según el funcionario, "no tiene antecedentes". "Este operativo no tiene antecedentes en los últimos años de la historia. No hay casos similares donde una fuerza de seguridad rescate a una familia en situación de peligro", destacó Beliz, tras recibir a Carlos Pettigiani, padre del arquitecto que llegará hoy a Buenos Aires.
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