
EE.UU. despliega tropas en la ex URSS
Se instalarán en Tadjikistán y Uzbekistán unos 1000 efectivos estadounidenses para atacar desde allí el territorio afgano
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WASHINGTON.- En una operación militar sin precedente desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, el ejército de los Estados Unidos envió ayer unos 1000 soldados de infantería a las ex repúblicas soviéticas de Uzbekistán y Tadjikistán, que se sumarán al gigantesco dispositivo bélico que se apresta a lanzar un ataque sobre bases terroristas en Afganistán.
Los efectivos, provenientes de la X División de Montaña, con sede en Syracuse, Estado de Nueva York, se desplegarán en territorios de la ex Unión Soviética para dar seguridad a eventuales operaciones de búsqueda y rescate de pilotos estadounidenses que pudieran ser derribados por las milicias talibanas, además de dar apoyo a las fuerzas especiales, según informó ayer The Washington Post.
Las reconocidas Fuerza Delta norteamericana y las SAS (Special Air Service) británicas estarían realizando desde hace días en forma secreta tareas de exploración en territorio afgano, que servirán para definir los blancos que serán parte de la reprimenda bélica contra el régimen de Kabul por los atentados terroristas en Nueva York y Washington.
Según The Washington Post, el Pentágono tendría ya identificados 23 "campos de entrenamiento de terroristas" como objetivos, así como un pequeño número de aviones, tanques y baterías antiaéreas talibanas.
De todas formas, ayer quedó una vez más en evidencia que serán las actividades de inteligencia, y no el poderío militar, el factor decisivo en la campaña que el gobierno estadounidense lidera para liquidar la red terrorista encabezada por Osama ben Laden. Así lo expresó ayer el secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, al iniciar una misión diplomática en Medio Oriente.
Como parte de la ofensiva política para reunir apoyos en la región, Rumsfeld se reunirá esta semana con funcionarios y militares de Arabia Saudita, Omán, Egipto y Uzbekistán mientras Estados Unidos sigue acumulando tropas y armas.
El jefe del Pentágono admitió ayer que "ni los proyectiles crucero ni los bombarderos serán el factor determinante" en el combate que se iniciará contra el terrorismo internacional. En cambio, afirmó que "la información suministrada por alguna persona" o algún gobierno será lo que permita "desarraigar y liquidar" la red terrorista de Ben Laden.
En los preparativos de un ataque contra el extremista saudita, contra su organización Al-Qaeda (La Base) y contra el régimen de Kabul que lo protege, los Estados Unidos y Gran Bretaña movilizaron una poderosa maquinaria bélica. De ella participarán unos 70.000 hombres, 500 aviones de combate y casi un centenar de barcos de guerra, entre ellos cuatro portaaviones. Uno de ellos, el USS Kitty Hawk se halla en viaje desde Japón hacia el océano Indico.
La Casa Blanca solicitó además a los aliados de la OTAN una ayuda que supondría "medidas operativas", según indicó ayer un vocero de la alianza atlántica, que se negó a brindar otros detalles sobre la naturaleza de esta colaboración "que debe permanecer confidencial", afirmó (ver página 3).
Francia señaló también ayer que había dado su "acuerdo" a los Estados Unidos para que aviones norteamericanos sobrevolaran su territorio y anunció que dos buques de la marina francesa -una fragata antiaérea y un petrolero de abastecimiento- se sumarían a las fuerzas aliadas en el océano Indico.
Aliados y preocupados
Pese al apoyo obtenido entre las naciones occidentales, la administración Bush necesitaría cosechar muestras más consistentes de adhesión, como las logradas ayer en Uzbekistán y Tadjikistán.
Las fronteras que ambos países comparten con Afganistán se convirtieron ayer en focos de una enorme inquietud por los eventuales ataques contra el régimen de Kabul. Fuentes de la Alianza del Norte, la fuerza de oposición a los talibanes, dijeron ayer que el gobierno afgano desplegó cerca de 7000 efectivos y unos 200 carros de combate cerca de la frontera uzbeka.
Además, las tropas rusas que protegen Tadjikistán dijeron ayer que las milicias talibanas y la Alianza del Norte combatían a pocos kilómetros de la frontera.
Los talibanes prometieron que devolverían el golpe a aquellos países que apoyaran a Washington.
Por ello, el acceso de tropas regulares del ejército norteamericano, por primera vez en territorios de ex repúblicas soviéticas, despertó ayer una fuerte preocupación en ambos países.
Previo a la colaboración de las ex naciones comunistas, los Estados Unidos sumaron otros acuerdos clave por los que obtuvo autorización para sobrevolar y usar las bases en Turquía, así como el permiso para utilizar el espacio aéreo paquistaní.
Sin embargo, la planificación operativa se ha visto complicada por la renuencia del gobierno saudita a permitir ataques desde las bases estadounidenses instaladas allí.
Arabia Saudita, país aliado de Washington que rompió relaciones con el régimen talibán luego de los atentados del 11 de septiembre, se opone a que su territorio -que alberga la enorme base aérea estadounidense Prince Sultan- sirva de plataforma de lanzamiento para una represalia militar contra otro país musulmán, como lo es Afganistán.
El jefe del Pentágono, que ayer visitaba ese país, indicó que no solicitaría a Ryad el acceso a bases militares para lanzar la operación armada, sino que discutiría sobre las condiciones necesarias para realizar la campaña antiterrorista.
Otro de los puntos un tanto inestables entre los apoyos de las naciones árabes es Paquistán, pues existe aún incertidumbre sobre el respaldo que daría el gobierno de Pervez Musharraf una vez que se inicie el ataque.
Tampoco Egipto, otro de los países clave de la región, se mostró dispuesto a brindar apoyo para una acción militar. El gobierno de Hosni Mubarak dijo que colaboraría únicamente con información de inteligencia que permita avanzar en la lucha contra las redes del terrorismo en la región. Egipto quiere ver un mayor compromiso estadounidense en la solución del conflicto entre israelíes y palestinos.
Denuncia talibana
- KABUL (Reuters).- El régimen talibán denunció ayer que la periodista británica Yvonne Ridley, del Sunday Express, que fue arrestada tras ingresar de modo ilegal y disfrazada en Afganistán, podría ser parte de una unidad de fuerzas especiales occidentales operando en ese país. "Por supuesto que su delito es grave. ¿Cómo es posible que llegue aquí en medio de esta situación sin documentos a pesar de la prohibición de periodistas extranjeros en Afganistán?", dijo Qudratullah Jamal, ministro de Información talibán.
Lo más destacado
Histórico: por primera vez desde la Guerra Fría, fuerzas militares estadounidenses fueron desplegadas en las ex repúblicas soviéticas de Uzbekistán y Tadjikistán, países limítrofes con Afganistán.
Debilitados: las fuerzas talibanas, en el poder en Afganistán, han perdido terreno en los últimos días por la deserción de importantes comandantes, según la opositora Alianza del Norte.
Escape: el secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, afirmó ayer, al iniciar una gira diplomática por Medio Oriente, que el terrorista saudita Osama ben Laden intentaría huir a Somalia.
Pedido: Washington solicitó ayer formalmente a la OTAN colaboración en materia de inteligencia y seguridad. Además, obtuvo un nuevo respaldo del gobierno ruso, aunque Moscú descartó un eventual envío de tropas.
Contra la recesión: el presidente George W. Bush intenta impulsar planes de estímulo para la economía de entre 60.000 y 70.000 millones de dólares.


