El ascenso de Stephen Miller deja planteado el escenario de una nueva era de confrontación
Tras la aplastante derrota en las elecciones de mitad de mandato, Trump impulsa a un combativo incondicional suyo, cuyas políticas son el principal objetivo de las investigaciones que impulsarán el Congreso controlado por los demócratas
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PALM BEACH.– Con el nombramiento de Stephen Miller como jefe de gabinete de la Casa Blanca, el presidente Donald Trump le está enviando un claro mensaje al nuevamente empoderado Partido Demócrata: me preparo para pelear, no para negociar.
“Bueno, es un gran luchador”, les dijo Trump a los periodistas el viernes por la noche. Miller, que ha calificado al Partido Demócrata de “organización extremista interna”, es uno de los poquísimos funcionarios de alto rango del primer gobierno de Trump que regresaron en el segundo y que disfruta como nadie de pelearse con los supuestos enemigos de Trump por temas como la inmigración y los límites de las facultades presidenciales.
Pero a medida que adquiera más poder dentro de la Casa Blanca, es probable que también descubra que es uno de los principales blancos de los legisladores demócratas para ejercer controles ahora que recuperaron el control total del Congreso.
Cuando era vicejefe de gabinete de políticas públicas y asesor de seguridad interior de la Casa Blanca, Miller fue el artífice de las políticas migratorias del gobierno trumpista, incluidas las agresivas campañas de deportación que desplegaron los agentes federales en ciudades norteamericanas y que provocaron enfrentamientos con los vecinos, en algunos casos dejando víctimas fatales.
Su esposa, Katie Miller, ha trabajado como asesora y consultora de Elon Musk, cuyo paso por el ya difunto Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) con el objetivo de desmantelar la fuerza laboral federal probablemente será objeto de escrutinio por parte de los demócratas desde el Congreso.
“Que vaya buscando abogados”, le aconsejó a Miller el congresista Robert García, el demócrata de mayor rango de la Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes, en un comunicado emitido poco después de que el presidente anunciara su designación.
Entrevistado por “MS NOW”, García declaró que tanto la aplicación de las políticas migratorias del actual gobierno trumpista como el papel desempeñado por Miller serán puntos centrales de la labor de la Comisión cuando se integre en nuevo Congreso.
“Si sos Stephen Miller y te dedicás a calificar de ‘terroristas internos’ a personas que protestan pacíficamente, entonces tendrás que asumir las consecuencias y rendir cuentas. Así que mejor buscate abogados”, disparó García, que previsiblemente presidirá dicha Comisión.
Tras una elección en la que los votantes le asestaron un revés histórico a su gobierno, la designación de Miller revela que Trump planea redoblar su apuesta por algunas de sus políticas más polémicas.
El ascenso de Miller sugiere un mayor énfasis en el combate ideológico, lo que supone un cambio respecto al estilo de gestión de la jefa de gabinete saliente, Susie Wiles.
A Wiles se le atribuía un aporte de disciplina que lograba contener las luchas intestinas que fueron un lastre durante el primer mandato de Trump. Además, dada su experiencia previa como lobista, actuó como enlace para empresas que habían tenido problemas para manejarse con la primera administración trumpista.
El ascenso de Miller pone en duda las declaraciones conciliadoras que Trump hizo después las elecciones, cuando sugirió que estaba dispuesto a trabajar con los demócratas para sacar adelante la agenda de gobierno.
Tras la aplastante derrota electoral de su partido, Trump centró gran parte de su atención pública de esta semana en proyectos de construcción en el área de Washington D. C.
Posteriormente, viajó a Florida para intervenir en una conferencia sobre el espacio y pasar tiempo en su propiedad de Mar-a-Lago. Sin embargo, ya para el sábado sus publicaciones en la red social Truth Social dejaban entrever que no ve la hora de entrar en combate.
Desde allí, instó al Departamento de Justicia a investigar a los demócratas, acusando de ejercer “una extorsión del más alto nivel” a aquellos que amenazaron con investigarlo e iniciarle juicio político.
Asimismo, afirmó haber ofrecido el puesto vacante de secretario de prensa a Dana White, CEO de la liga de lucha libre Ultimate Fighting Championship (UFC), un amigo de hace mucho tiempo y partidario político a quien describió como “un violente guerrero y luchador”.
No queda claro si esa publicación en las redes —que concluía con la frase: “¡Dana, por favor, aceptá el cargo!”— equivalía a una oferta formal, ni si White estaría dispuesto a aceptarla.
Las investigaciones contrapuestas de ambos partidos podrían dificultar la aprobación de leyes consensuadas y aumentar el riesgo de un shutdown del Estado, especialmente si los demócratas le responden a Miller limitando los fondos destinados a la aplicación de las leyes de inmigración, señaló Marc Short, exjefe de gabinete del exvicepresidente Mike Pence.
“Veremos muchos shutdowns”, sostuvo Short.
La Casa Blanca calificó a Miller como “una figura clave” para la aplicación de la agenda del presidente.
“Ha encabezado la ofensiva del gobierno contra la delincuencia hasta en Washington D. C. y Memphis, ha impulsado una desregulación sin precedentes, ha liberado el potencial energético de Estados Unidos, ha desmantelado cárteles de la droga y ha asegurado nuestras fronteras”, detalló Steven Cheung, director de comunicaciones de la Casa Blanca. “Desde su nuevo cargo, seguirá logrando éxitos históricos para el pueblo norteamericano”.

El ascenso de Miller también podría complicar la relación entre la Casa Blanca y el sector empresarial, que hasta ahora gozaba de acceso directo a Trump, pero que ha encontrado menos receptividad por parte de su nuevo jefe de gabinete.
Pocos lobistas corporativos han trabajado directamente con él, y eso genera recelo en las empresas respecto a su verdadera influencia y dudas sobre cómo presentarle sus inquietudes.
Esa distancia también ha convertido a Miller en un blanco fácil a quien culpar cuando las empresas no logran obtener lo que desean, o cuando la Casa Blanca le baja el pulgar a un acuerdo empresario, según señaló una persona familiarizada con los esfuerzos del sector privado por interactuar con la Casa Blanca, que habló bajo condición de anonimato por no estar autorizada para realizar declaraciones públicas.
Algunas empresas han intentado buscar una vía de acceso a través de su esposa. Quienes recurrieron a Katie Miller tuvieron experiencias mezcladas: según la misma fuente, algunos sintieron que sus inquietudes sobre políticas públicas recibieron más atención o fueron escuchadas con más receptividad, mientras que otros no percibieron ningún beneficio relevante.
“Para el mundo empresarial, Stephen es una especie de ‘caja negra’, y en esos casos la gente emplea distintas estrategias de acercamiento”, señaló.
Katie Miller trabaja en el ámbito de los pódcasts y también ha sido asesora de la empresa xAI, creadora del chatbot Grok.
Según la declaración jurada de Stephen Miller, su esposa posee una participación accionaria de más de un millón de dólares en xAI, compañía fundada por Elon Musk.
Sus funciones plantean dudas sobre posibles conflictos de intereses, dado que el segundo mandato de Trump la IA se ha convertido en una cuestión política crucial, con implicaciones en los ámbitos de la política, la seguridad nacional y la economía.
La saliente Susie Wiles desempeñó un papel clave en la elaboración de la respuesta de la Casa Blanca ante el auge de la IA, especialmente después del año pasado, cuando los responsables de los laboratorios de IA advirtieron que el vertiginoso avance tecnológico podría derivar en nuevos riesgos para la ciberseguridad.
La declaración jurada de Stephen Miller señala que él “se ha abstenido de participar en cualquier acción oficial” relacionada con las inversiones de Katie Miller en xAI, “así como de intervenir en asuntos oficiales vinculados al trabajo de su cónyuge”.
La empresa fue adquirida a principios de este año por SpaceX, firma que mantiene importantes contratos con el gobierno para el suministro de productos relacionados con la exploración espacial, además de gestionar la red de servicio de internet por satélite Starlink.
Katie Miller no respondió a una solicitud de comentarios para esta nota.
Hasta el momento, Stephen Miller no ha revelado qué impronta piensa darle a su nuevo cargo. Sin embargo, aliados de Trump compartieron un video donde el viernes por la noche, desde Mar-a-Lago, Miller reconfirma su compromiso con Trump.
“Le juro y le prometo, señor presidente, mi lealtad absoluta, mi compromiso inquebrantable y mi total entrega a su éxito y al éxito de este país”, dice Miller.
Traducción de Jaime Arrambide


