
El islam y su visión sobre la muerte
Existen distintas definiciones para las distintas culturas
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PARIS (DPA).- Con informaciones sobre la "muerte cerebral" o el "debatirse entre la vida y la muerte" de Yasser Arafat, la diferencia en la definición de la muerte entre las tradiciones europea e islámica se torna relevante.
Médicos de toda Europa coinciden en una definición común de muerte cerebral. Una persona está muerta cuando toda actividad cerebral cesa de forma irrevocable: se detiene la actividad del cerebelo, del cerebro y del tronco cerebral, y ya no se controlan las respuestas del cuerpo.
Los equipos médicos miden esta actividad mediante una máquina conectada al cuerpo del paciente. Cuando las mediciones de las ondas cerebrales registran una línea recta horizontal durante un período extenso, se declara la muerte cerebral del enfermo. Si los órganos de la persona deben ser extraídos para su donación, la circulación es mantenida artificialmente.
Sin embargo, en el islam no existe una definición clara del momento de la muerte. Según las leyes islámicas, una persona está muerta cuando su alma abandona el cuerpo, señaló Birgit Krawietz, investigadora en Berlín del islam.
El momento preciso de esta partida espiritual es, sin embargo, difícil de determinar. Para estudiosos del islam, la muerte cerebral es simplemente uno de muchos criterios que deben ser cumplidos antes de que una persona pueda ser oficialmente declarada muerta. Rigor mortis (la rigidez del cadáver), la decoloración de la piel y el inicio de la descomposición también son factores importantes.
Una vez que se comprueba que la persona está efectivamente muerta, el Islam determina que se debe enterrar el cuerpo lo más rápidamente posible, preferentemente antes del atardecer del mismo día de defunción (y no después de las 24 horas).
En tanto, incluso en Europa, la definición médica de muerte cerebral no está libre de controversia. Cirujanos de trasplantes y receptores de órganos donados argumentan que el cerebro es la fuerza motora del cuerpo.
Una vez que muere el cerebro, el cuerpo está muerto. Biólogos, teólogos y muchos doctores afirman que el cese de la actividad cerebral es justo el inicio del proceso de defunción, pero la muerte de hecho no se produce hasta que cesan las funciones cardíacas y circulatorias.
Ayer, el vocero del hospital donde está internado Arafat, el general Christian Estripeau, declaró que el estado de salud del jefe palestino no había cambiado respecto de la víspera, cuando se dijo que el paciente, de 75 años, continuaba en estado de coma.



