El método extremo de protesta para evitar que se construya una mezquita en Sevilla
El Ayuntamiento otorgó la licencia a un centro cultural islámico impulsado por una fundación privada; Vox amenaza con judicializar el caso y retirar su apoyo, mientras crecen los reclamos vecinales
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SEVILLA.– El Ayuntamiento de Sevilla aprobó la licencia para la construcción de un centro cultural islámico en el Polígono Sur, un proyecto que ha desatado una fuerte controversia política y social, con reclamos del partido Vox, protestas vecinales y advertencias de judicialización del caso.
La Comisión Ejecutiva de la Gerencia de Urbanismo dio luz verde definitiva a la iniciativa impulsada por la Fundación Mezquita de Sevilla, luego de que los informes técnicos y jurídicos concluyeran que el proyecto cumple con la normativa vigente y que no existen motivos urbanísticos para rechazarlo ni para abrir un proceso adicional de participación ciudadana.
Desde el gobierno municipal, encabezado por el Partido Popular, sostienen que se trata de una actuación en suelo privado promovida por una entidad privada y que la administración no puede denegar una licencia reglada si se ajusta a la legalidad. “No hacerlo sería incumplir la ley”, remarcan fuentes del área de Urbanismo, que insisten en que no se tendrán en cuenta “intereses ideológicos o partidistas”.
El proyecto contempla la construcción de un complejo de más de 6000 metros cuadrados, que incluirá una mezquita —de alrededor de 1000 metros cuadrados— junto con espacios culturales, educativos y de servicios, como salas de exposiciones, patios, cafeterías y áreas de uso comunitario. La iniciativa, financiada con aportes privados y un presupuesto cercano a los 12 millones de euros, es considerada la mayor inversión de este tipo en la historia del distrito.

Desde la Fundación Mezquita de Sevilla subrayan que la iniciativa superó todos los controles y que no existe base legal para denegar la licencia. Además, destacan que el complejo está concebido como un espacio abierto a toda la ciudadanía, con funciones sociales y culturales además del uso religioso.
Sin embargo, la decisión generó una fuerte oposición de Vox, socio clave del gobierno local en el Ayuntamiento. La formación de extrema derecha sostiene que el proyecto es, en realidad, un lugar de culto islámico y no un centro cultural, lo que —según su interpretación— requeriría otro tipo de tramitación y mayor participación ciudadana.
El partido liderado a nivel nacional por Santiago Abascal llegó a amenazar con retirar su apoyo al Ejecutivo municipal si se concedía la licencia y anunció que impulsará acciones judiciales para frenar la obra. “Vamos a llevar todas las acciones judiciales y políticas”, advirtió el líder andaluz de Vox, Manuel Gavira, quien enmarcó su rechazo en la necesidad de evitar lo que denomina una “islamización” de los barrios.
En la misma línea, el vocero municipal de Vox, Gonzalo García de Polavieja, aseguró que comerciantes y vecinos de la zona les transmitieron su preocupación por el impacto del proyecto en la convivencia y la identidad del Polígono Sur.
Pastas de jamón y restos de cerdo
El conflicto trascendió el ámbito institucional y se trasladó a la calle. A fines de julio, varias decenas de personas se concentraron en las inmediaciones del terreno donde se levantará el complejo para manifestar su rechazo a la construcción. A la protesta se sumaron integrantes de grupos de extrema derecha, algunos de ellos vinculados a organizaciones de ideología neonazi, que habían promovido la movilización en redes sociales.
Entre los gestos más polémicos de estas protestas se registró la colocación de patas de jamón y restos de cerdo en terreno donde se construirá la mezquita, en alusión a la prohibición del consumo de este alimento en la religión musulmana. Los musulmanes no comen cerdo porque está prohibido en el Corán, se considera riyis (impuro) y está clasificado como haram (prohibido).
En el plano vecinal, las posturas son disímiles y si bien algunas protestas reflejan rechazo al proyecto, asociaciones del distrito expresaron una posición favorable o al menos no obstructiva, al considerar que la iniciativa puede contribuir a recuperar una parcela degradada y generar actividad en una de las zonas más desfavorecidas de la ciudad. No obstante, también reclaman mayor inversión pública y critican la falta de información previa sobre el desarrollo del proyecto.

El debate se inscribe en un contexto más amplio de convivencia religiosa en Sevilla, una ciudad con una fuerte tradición católica pero que tiene también numerosos espacios de culto de otras confesiones. La comunidad islámica local lleva más de dos décadas impulsando la construcción de un gran centro cultural y religioso, un objetivo que hasta ahora había enfrentado demoras administrativas y resistencias sociales.
Casos similares en otras ciudades andaluzas muestran que este tipo de proyectos no está exento de controversias. En Granada, por ejemplo, la apertura de la Mezquita Mayor en el barrio del Albaicín también generó protestas vecinales, mientras que en Málaga y Córdoba existen centros islámicos consolidados que funcionan como espacios de referencia cultural y religiosa.
Con información del diario El País

