
El Palacio del Elíseo, un reflejo de los gustos presidenciales
Tras 12 años de Chirac, la residencia oficial francesa tendrá nuevo inquilino
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PARIS.- Más de un político francés soñó algún día con instalarse en el Palacio del Elíseo. Símbolo del poder en Francia, cada presidente imprimió su marca en este petit hotel . Algunos modernizaron su estilo; otros aborrecieron vivir allí; sólo uno se instaló a gusto durante doce años.
Lugar secreto, centro de poder, este cronista accedió en diferentes ocasiones a la que fuera "la casita" de la marquesa de Pompadour, amante de Luis XV, utilizada definitivamente como residencia presidencial a partir de 1947. La posibilidad de pasearse tranquilamente por los pasillos de este palacio es limitada. Para pocos visitantes extranjeros el acceso se reduce al Salón de fiestas, al Jardín de invierno, al Salón Napoleón III, al parque -donde se llevan a cabo las recepciones oficiales y las reuniones bilaterales- y a alguna sala de reuniones del primer piso en ocasión de entrevistas con los voceros del presidente.
El resto de las dependencias, el primer piso con los departamentos privados del presidente, el Salón dorado -su oficina-, el subsuelo con el refugio antiatómico, sólo los conocen los que trabajan allí, el círculo íntimo de poder y los ministros más cercanos al presidente.
No todos los mandatarios franceses quisieron vivir allí. Charles de Gaulle nunca se sintió a gusto. La consideraba como una casa muy burguesa y en algún momento pensó en mudar la sede del poder al fuerte de Vincennes, guarnición militar al este de París. Los de Gaulle "vivieron allí más de diez años y sin embargo tuvimos la impresión de que nunca se instalaron", escribió uno de sus colaboradores en 1979.
Cuando asumió Georges Pompidou los cambios llegaron al palacio. La pareja presidencial amaba el arte y decidieron darle una cura de juventud a este petit hotel del siglo XVIII. El diseño contemporáneo y el arte cinético encontraron un lugar entre los salones decorados al estilo del Segundo Imperio.
La llegada de Valéry Giscard d Estaing en 1974 cambió las cosas. Amante de los dorados, desmontó todas las instalaciones contemporáneas y la anatomía del lugar retomó su aspecto habitual.
François Mitterrand modificó una vez más la decoración del Elíseo en la década de 1980. Cinco diseñadores redecororaron completamente los salones privados del presidente. Pero al igual que Giscard d Estaing, la pareja Mitterrand no se instaló en el Elíseo. Mitterrand dividía su tiempo fuera del palacio entre su residencia de la rue de Bièvre, donde aún vive hoy Danielle, su viuda, y el departamento en donde alojaba a su hija extramatrimonial, Mazarine Pingeot, en el Quai Conty, el secreto mejor guardado de sus presidencias.
A gusto
Sólo en 1995 un presidente parece haberle encontrado el gusto a este palacio situado en el corazón de París, a dos pasos de la avenida de los Campos Elíseos. Jacques y Bernadette Chirac se instalaron ese año y la primera dama decidió entonces hacer del lugar "el reflejo del arte de vivir a la francesa".
Rehabilitaron el estilo Segundo Imperio y la porcelana de Sèvres recuperó su lugar en la mesa. Si bien la bodega no mereció una particular atención del presidente, aficionado a la cerveza, el palacio tiene no menos de 20.000 botellas de vino, en su mayoría de la región de Burdeos o de Borgoña.
Luego de doce años en el poder, los Chirac están haciendo sus valijas. "Será difícil abandonar este lugar encantador. No lo aprovechamos lo suficiente", reconoció hace poco la primera dama. Chirac recibirá en mayo, pocos días después de las elecciones, a su sucesor. Como es la costumbre, el presidente saliente mantendrá una reunión privada con su sucesor y poco de después de investir al nuevo presidente abandonará el Palacio del Elíseo.
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