Sínodo de la Amazonia. Francisco y el desprecio a los pueblos: "Los que vienen de la barbarie en mi país hoy son los bolitas, los paraguas y los cabecitas negras"

El Papa inauguró el sínodo sobre la Amazonia
El Papa inauguró el sínodo sobre la Amazonia Fuente: AP - Crédito: Andrew Medichini
Elisabetta Piqué
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7 de octubre de 2019  • 08:31

ROMA.- Al inaugurar hoy el sínodo sobre la Amazonia, un evento eclesial que durará tres semanas en el Vaticano, el Papa evocó la historia de su país, donde la mayoría de los pueblos originarios fue aniquilada bajo el lema de "civilización y barbarie" y lamentó que hoy sigue existiendo en su patria este "desprecio de los pueblos". "Los que vienen de la barbarie hoy son los bolitas, los paraguayos, los paraguas, los cabecitas negras... Siempre ese alejarnos de la realidad de un pueblo, calificándolo y poniendo distancia. Esa es la experiencia de mi país", dijo.

Francisco habló así ante los 185 padres sinodales -cardenales, obispos y religiosos de todos los contientes-, auditores, expertos e invitados especiales, entre los cuales 16 son indígenas del Amazonas-, reunidos en el Aula Nueva del Sínodo en el primer día de esta asamblea especial dedicada a una región clave del planeta. Una zona donde viven 33 millones de personas, entre las cuales 3 millones de indígenas, bajo riesgo debido al cambio climático y a una salvaje explotación de recursos.

Los que vienen de la barbarie hoy son los bolitas, los paraguayos, los paraguas, los cabecitas negras... Siempre ese alejarnos de la realidad de un pueblo, calificándolo y poniendo distancia
Papa Francisco

"Nos acercamos a los pueblos amazónicos en puntas de pie, respetando sus pueblos, sus culturas", dijo Francisco al principio de su discurso, en el que hizo autocrítica y recordó que en el pasado la Iglesia intentó "domesticarlos" e "incluso llegó a menospreciarlos". Advirtió luego sobre el peligro del uso de las ideologías para interpretar a un pueblo: "se recibe la realidad en categorías, las más comunes son las categorías de ismos: hablamos de indigenismos y cuando queremos darle una pista de salida a su buen vivir, no les preguntamos, hablamos de desarrolismo. Estos ismos reformulan la vida desde el laboratorio ilustrado iluminista. Son lemas que van echando raíces y programan el acercamiento a los pueblos originarios", criticó.

Fue en este contexto que el ex arzobispo de Buenos Aires, que solía frecuentar las villas, evocó la historia de su país. "En nuestro país un lema, civilización y barbarie, sirvió para dividir, para aniquilar. Y hacia fines de los años 80 llegó al culmen de aniquilar a la mayoría de los pueblos originarias, porque eran barbarie. Y la civilización venía de otro lado. Es el desprecio de los pueblos", denunció. "Y voy a mi experiencia en mi tierra y esa civilización y barbarie que sirvió para aniquilar al pueblo, todavía sigue en mi patria. Con palabras ofensivas, entonces se habla de civilización de segundo grado, los que vienen de la barbarie y hoy son los bolitas, los paraguayos, los paraguas, los cabecitas negras... Siempre ese alejarnos de la realidad de un pueblo, calificándolo y poniendo distancia. Esa es la experiencia de mi país. Y después el desprecio", indicó.

Francisco habló ante los 185 padres sinodales, entre los cuales hay 16 indígenas del Amazonas
Francisco habló ante los 185 padres sinodales, entre los cuales hay 16 indígenas del Amazonas Crédito: Evandro Inetti / DPA

A este punto, y después de haber por la mañana realizado una procesión desde la Basílica e San Pedro hasta el Aula del Sinodo, rodeado de indígenas del Amazonas, agregó: "ayer me dio mucha pena escuchar, aquí dentro, un comentario burlón sobre ese señor piadoso que llevó las ofrendas con plumas en la cabeza (en la misa de apertura del sínodo)". "¿Decime, qué diferencia hay entre llevar plumas en la cabeza y el tricorenio que usan algunos oficiales de nuestro dicasterio?", preguntó, con su tonada porteña intacta, provocando aplausos y risas en el aula.

La asamblea especial está dedicada a una región clave del planeta, donde viven 33 millones de personas, entre las cuales 3 millones de indígenas, bajo riesgo debido al cambio climático y a una salvaje explotación de recursos

"Entonces corremos el riesgo de proponer medidas simplemente pragmáticas, cuando por el contrario se nos pide una contemplación de los pueblos, una capacidad de admiración de los pueblos. No hemos venido aquí a inventar programas de desarrollo social o de custodia de culturas, tipo museo, o de acciones pastorales con el mismo estilo no contemplativo con el que se están llevando adelante las acciones de signo contrario: deforestación, uniformización, explotación", siguió. "Ellos también hacen programas que no respetan la poesía, la realidad de los pueblos, que es soberana", agregó.

Francisco recordó que "el sínodo no es un Parlamento, no es un locutorio, no es demostrar quién tiene más poder sobre los medios, entre las redes, para imponer cualquier idea o plan", sino que es "caminar juntos bajo la guía del Espíritu Santo". Y destacó, como había hecho hace unos días el cardenal Lorenzo Baldisseri, secretario general del sínodo, que el "instrumentum laboris", el documento preparatorio, "es un texto mártir, destinado a ser destruido" ya que solo servirá como punto de partida de una asamblea que durará tres semanas y concluirá el 27 de octubre próximo. El Instrumentum Laboris fue considerado "hereje" y atacado por sectores ultraconservadores porque en un punto propuso la ordenación de hombres ancianos mayores, de virtud probada, en zonas remotas donde no hay curas. Este tema será el eje de una nueva batalla entre reformistas y conservadores.

El papa Francisco
El papa Francisco

Francisco pidió a los padres sinodales -entre los cuales, el obispo de San Isidro, Oscar Ojea, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, el obispo de Reconquista, José Macín, presidente de la Comisión para la Pastoral Aborigen de la CEA y el franciscano Sebastián Robledo-, "dejar que el Espíritu Santo se exprese pese a nuestras resistencias, que es normal que las haya". Además, les pidió rezar mucho, reflexionar, dialogar y escuchar con humildad, hablar con coraje, decir lo que sienten, discernir, custodiando la fraternidad que debe existir aquí dentro".

Los analistas consideran que este sínodo sobre la Amazonía que comenzó hoy es el más original e innovador de los últimos que se han celebrado. Un fiel reflejo de esto es que en primera fila, en el Aula del Sínodo, se destacaba la presencia de una canoa, junto a redes e imágenes de misioneros mártires, asesinados en esta región. Estos objetos- símbolo fueron llevados hasta allí en una procesión por el Papa y los participantes a esta asamblea desde la Basílica de San Pedro -donde hubo una oración inicial sobre la tumba del apóstol Pedro-, mientras se entonaban cantos amazónicos, escenas nunca antes vistas en el Vaticano.

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