
El USS George Washington releva al portaaviones Abraham Lincoln tras nueve meses de despliegue en Medio Oriente
El buque con base en Japón llegó a la región y reemplazó al Lincoln, que inició su regreso a Estados Unidos después de 272 días en alta mar y donde surgieron denuncias de problemas de salud mental y escasez de suministros a bordo
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WASHINGTON.– El portaaviones estadounidense USS George Washington llegó a Medio Oriente y comenzó a operar bajo el mando del Comando Central de Estados Unidos (Centcom), en reemplazo del USS Abraham Lincoln, que inició su regreso a San Diego después de uno de los despliegues más prolongados de la Armada estadounidense y en medio de crecientes cuestionamientos por las condiciones de vida de su tripulación.
El Centcom confirmó el jueves que el George Washington había llegado a la zona de operaciones el miércoles. El buque, con base en Japón, pasa así a integrar el dispositivo militar estadounidense desplegado en Medio Oriente, mientras el Lincoln, con unos 5000 marineros a bordo, emprendió el viaje de regreso a Estados Unidos tras casi nueve meses en la región.
U.S. Sailors work on the flight deck of USS George Washington (CVN 73), Aug. 20, as the aircraft carrier transits the Arabian Sea. The George Washington Carrier Strike Group is operating in Middle East during a scheduled deployment after arriving in the CENTCOM theater yesterday. pic.twitter.com/DEkHHukHeI
— U.S. Central Command (@CENTCOM) August 20, 2026
La partida del Lincoln fue anticipada por el almirante Brad Cooper, jefe del Centcom, quien lo despidió en un artículo publicado el domingo en The Wall Street Journal. “Que Dios los acompañe y disfruten pronto del merecido reencuentro”, escribió Cooper, quien había visitado el portaaviones durante el fin de semana.
Un despliegue excepcionalmente largo
El Abraham Lincoln zarpó de San Diego el 21 de noviembre de 2025 con destino inicial al mar de China Meridional, pero fue redirigido hacia Medio Oriente antes del comienzo, el 28 de febrero, de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán.
Desde entonces, el portaaviones permaneció prácticamente de manera ininterrumpida en el mar. Según los datos difundidos sobre su despliegue, acumuló 272 días en alta mar, con una breve escala en Guam y otra en Omán para reabastecimiento. El viaje de regreso a California, de unos 21.000 kilómetros, podría extenderse durante cuatro o cinco semanas.

La duración excepcional de la misión generó preocupación entre familiares de los marineros y legisladores demócratas, que reclamaron explicaciones al Departamento de Defensa. Entre los problemas denunciados figuraron escasez de alimentos y productos de higiene, dificultades de fontanería, contaminación del agua y un deterioro de la salud mental de parte de la tripulación.
Algunas familias también reportaron episodios graves de salud mental e intentos de suicidio a bordo, aunque las autoridades militares cuestionaron parte de las versiones difundidas públicamente.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, calificó los informes sobre las condiciones del portaaviones como “completamente tergiversados”. El presidente Donald Trump también restó importancia a las denuncias y señaló esta semana que, históricamente, algunos buques estadounidenses habían permanecido desplegados durante períodos incluso más extensos.
La defensa de la Armada
Cooper, por su parte, defendió el desempeño de la tripulación y afirmó que el despliegue del Lincoln será recordado como uno de los más intensos desde el punto de vista operativo.
“La historia registrará este despliegue como uno de los más intensos operativamente y de mayor trascendencia de la era moderna”, escribió el jefe del Centcom. Tras visitar el buque, también elogió a sus responsables por priorizar la salud mental y la resiliencia de los marineros.

La Armada sostiene que muchos de los problemas denunciados corresponden a situaciones ya resueltas o conocidas. Cooper calificó algunas de las críticas como “noticias viejas” y destacó el desempeño del portaaviones durante las operaciones contra Irán.
El desgaste, sin embargo, refleja uno de los principales desafíos que enfrenta la Marina estadounidense: mantener durante períodos indefinidos grandes fuerzas navales lejos de sus bases y de sus tripulaciones durante meses, mientras los conflictos para los que fueron desplegadas continúan sin una fecha clara de finalización.
El bloqueo del estrecho de Ormuz
El relevo se produce mientras Estados Unidos mantiene una fuerte presencia naval en Medio Oriente y hace cumplir un bloqueo sobre los puertos iraníes en el estrecho de Ormuz. Trump no ha dado una fecha concreta para poner fin a estas operaciones y Hegseth afirmó que el bloqueo puede mantenerse “indefinidamente”.
La Armada mantiene unos 20 buques de guerra en la región, incluidos los grupos de ataque encabezados por el USS George Washington y el USS George H.W. Bush, además de un grupo anfibio con una unidad expedicionaria de Marines y varios destructores.
El nuevo despliegue del George Washington también tiene consecuencias estratégicas fuera de Medio Oriente. Su traslado desde Japón deja temporalmente al Pacífico sin un grupo de ataque de portaaviones estadounidense, en un momento en que China incrementa sus actividades militares y muestra una postura cada vez más asertiva en la región.
Agencias AP y AFP y diario The New York Times

