
En Bariloche, silencio y pocos recuerdos
Priebke construyó una imagen de "buen vecino"; en 1994, la revelación sobre su pasado causó conmoción en la ciudad
1 minuto de lectura'
SAN CARLOS DE BARILOCHE.- Erico era el hombre de cejas raras que en los años 50 llegó para "hacer temporada". El mismo que luego atendió una fiambrería a metros del Centro Cívico y, de manera paralela y progresiva, se involucró en la comunidad desde la colectividad alemana.
Pero Erico volvió a ser Erich Priebke en 1994, cuando salió a la luz su pasado como ex oficial nazi responsable de una masacre atroz. Y la revelación pasmó a Bariloche.
Priebke murió lejos de esta ciudad que lo refugió durante cuatro décadas y donde una parte de la comunidad lo defendió hasta ser extraditado. Ayer hubo silencio de la clase política, de las organizaciones sociales y principalmente de las entidades alemanas, a las que llegó a liderar.
La Asociación Germano-Argentina Bariloche, al igual que su escuela alemana Primo Capraro, se veían como siempre, con su escudo amarillo reluciente y las banderas de ambos países rodeando el edificio donde miles de chicos vieron transitar a Priebke por sus pasillos hasta que fue detenido.
Aún está en pie el edificio de su propiedad donde pasó varios meses con arresto domiciliario, en el último piso del ex sanatorio Cumelén. En el mismo terreno, pero en una cabaña, aún vive su hijo Jorge, de 68 años, que ayer se negó a hablar. "Está muy afectado", admitió su esposa desde el portón de acceso a un periodista del diario Río Negro. Su otro hijo, Ingo, se radicó en Estados Unidos.
Priebke fue descubierto en Bariloche en 1994 por un equipo de la cadena ABC que siguió la pista del nazismo en la Patagonia graficado por el escritor local Esteban Buch en su libro de 1991 El pintor de la Suiza argentina .
La noticia impactó con fuerza entre los barilochenses, que convivieron durante casi un año con el tema mientras Priebke cumplía prisión domiciliaria en su piso de la calle 24 de Septiembre 165. En ese momento, antes de su extradición a Italia en 1995, hubo expresiones de apoyo y solidaridad sobre la base de la representación del "buen vecino", construida durante sus años como referente de la colectividad alemana.
Priebke exhibía la imagen de un "hombre sereno, equilibrado, nadie pensó que tenía ese pasado", comentó un ex alumno del colegio alemán que integraba el centro de estudiantes cuando el ex agente de las SS fue detenido. En ese momento la noticia fue un cimbronazo para la entidad.
Cuentan algunos que al llegar a Bariloche para trabajar en el hotel Bella Vista, el ex oficial nazi confesó en reuniones entre el personal que había participado de una represión. Pero no se conocía con qué grado de responsabilidad.
Su vínculo con Bariloche fue estrecho. Llegó en 1951 junto a su esposa, Alice Stoll, como tantos inmigrantes de la posguerra, después de vivir cinco años en Buenos Aires. Aquí crió a sus dos hijos, fue empleado hotelero, comerciante y, en 1953, uno de los fundadores del colegio alemán Primo Capraro.
Como muchos alemanes, construyó una cabaña cerca del Centro Cívico, a sólo 600 metros, en tierras que fueron adquiridas con facilidades a una compatriota dueña de un amplio sector donde se consolidó el barrio Belgrano. Durante sus años detenido en Roma pidió varias veces ser enviado nuevamente a esta ciudad para acompañar a su esposa, que tenía problemas de salud. Finalmente, en 2004, Alice murió y Priebke no estuvo. Ahora dejó un pedido expreso: volver para ser enterrado junto a ella en Bariloche, algo que la Cancillería ayer negó que fuera a permitir.




