En una carrera muy pareja, la izquierda uruguaya busca retener el poder

Según los sondeos previos, el oficialista Tabaré Vázquez aventajará al ascendente Lacalle Pou, pero habría ballottage
Ramiro Pellet Lastra
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26 de octubre de 2014  

MONTEVIDEO.- La expectativa es enorme por estas horas en Uruguay para comenzar a dirimir quién será su próximo presidente, mientras todo hace prever que será necesaria una segunda vuelta para saldar la carrera presidencial más pareja y el resultado más cerrado de los últimos 20 años.

Como en Brasil, la paridad es tal que cualquier resultado es posible: el ex mandatario Tabaré Vázquez, del Frente Amplio, puede regresar a la presidencia; o el ascendente Luis Lacalle Pou, del Partido Nacional, puede transformarse en jefe de Estado. Ambos son los favoritos para pasar al ballottage.

Y si bien los números no le cierran para aspirar siquiera a la segunda vuelta, también tendrán su influencia en la matemática electoral los votos que pueda obtener el candidato del Partido Colorado, Pedro Bordaberry.

Ayer estos nombres sólo dejaron de sonar en las charlas de sobremesa o en los asados de los uruguayos durante las primeras horas de la tarde, cuando el único nombre que parecía existir era el del futbolista Luis Suárez. A nadie escapaba que la estrella de la selección reaparecía después de cuatro meses de suspensión, en el clásico español jugando para el Barcelona, luego de la recordada mordida en el Mundial.Y así, durante dos horas, su figura estuvo en todas las pantallas de cada rincón del país, y relegó brevemente la política a un lejano papel de reparto.

Luego comenzó la cuenta regresiva para acudir desde las ocho de la mañana de hoy a las urnas, en unas elecciones donde no se espera que ninguno de los candidatos alcance el 50% más uno de los votos necesarios para ganar en primera vuelta.

Las miradas están puestas con especial atención en la conformación del Parlamento, que sí se decide en esta jornada, cuyo resultado también será influyente para el ballottage. Habrá que sacar la calculadora nomás, como suelen bromear los uruguayos en cada eliminatoria mundialista, para ver quién gana y quién pierde en las elecciones de hoy y en la segunda vuelta del 30 de noviembre.

Las encuestadoras sitúan al candidato oficialista Tabaré Vázquez en un rango del 41 al 46% de la intención de voto, mientras que Lacalle Pou ronda del 31 al 33%. Pedro Bordaberry sumaría cerca del 15%.

El Frente Amplio, la coalición de centroizquierda en el poder desde 2005, quedaría al frente de la tabla. Pero sumados los votos de los dos partidos de centroderecha, que con seguridad unirán fuerzas en el Parlamento y el ballottage, la definición será cabeza a cabeza.

Además, dicen los encuestadores, si alguno de los dos sectores gana la mayoría parlamentaria, arrastrará los votos y le dará también la victoria en la segunda vuelta.

Las cartas están echadas, pero por el momento nadie puede descifrar lo que van a decir. Entre la gente ayer sólo sonaban pálpitos, ilusiones y certezas infundadas.

"Yo estoy convencido de que ganamos en primera vuelta", le comentaba un seguidor del Frente Amplio a su amigo del puesto de diarios a una cuadra de la Plaza Independencia, en el centro de la ciudad. "Si Dios quiere", le dijo el quiosquero. Y el otro replicó: "No, Dios no participa".

La estrella de la campaña por una vez no fue el que iba primero, en este caso Tabaré Vázquez, de 74 años, si no su joven contrincante Lacalle Pou, que a los 41 irrumpió en escena con su triunfo de las internas de junio, y desde entonces fue la piedra en el zapato del Frente Amplio.

Con su lema de campaña "Por la positiva", que en vez de marcar errores prefería mirar adelante con un discurso sin duras críticas, supo arrastrar buena parte del desencanto con el gobierno, que tiene muchos logros en materia de economía y redistribución del ingreso, pero que deja un déficit de demandas en otras áreas de la vida diaria.

Los reclamos por mejorar la seguridad y aumentar el nivel de la educación fueron los que más se hicieron oír durante el tramo final de la campaña, y parte del electorado cree que si no lo hizo hasta ahora, el Frente Amplio ya no lo hará.

Otros apuestan a la mística de la izquierda uruguaya, que tiene una sólida base electoral desde los años noventa, y le renovará el voto de confianza al oficialismo. La preocupación por la inseguridad dio lugar a otra de las cuestiones importantes que están en esta elección. En simultáneo con la designación de autoridades, los uruguayos podrán votar un plebiscito que propone la baja de la edad de imputabilidad penal, de 18 a 16 años, una medida que según sus promotores ayudará a atenuar el ascenso de la delincuencia, pero que según los encuestadores será rechazada sin más.

Los aspirantes en pugna

Varios apellidos tradicionales en la política uruguaya

Tabaré Vázquez

Candidato del Frente Amplio

Profesión: Médico

Edad: 74 años

Nació en el barrio La Teja de los suburbios de Montevideo. Licenciado en medicina por la Universidad de la República, en 1969, obtuvo el título de especialista en oncología y radioterapia en 1972. Lanzado a la política, fue intendente de Montevideo (1990-95) y presidente para el período 2005-2010.

Luis Lacalle Pou

Candidato del Partido Nacional

Profesión: Abogado

Edad: 41 años

Hijo del ex presidente Luis Alberto Lacalle, nació en Montevideo. Se recibió de abogado en la Universidad Católica de Montevideo y, desde el año 2000, fue tres veces elegido diputado. Ejerció la presidencia de la Cámara de Representantes y el 1° de junio de este año derrotó en las internas partidarias a Jorge Larrañaga.

Pedro Bordaberry

Candidato del Partido Colorado

Profesión: Abogado

Edad: 54 años

Hijo del ex presidente Juan María Bordaberry. Nació el 28 de abril de 1960. Abogado y político, fue ministro de Turismo y de Industria en el gobierno de Jorge Batlle (2000-2005). Líder del movimiento Vamos Uruguay, en 2009 fue elegido secretario general del Partido Colorado y senador

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