¿Escándalo o amor sin edad?
Por Mario Diament
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MIAMI.- La historia es como "Lolita" al revés, porque el objeto de la infatuación esta vez no era una nínfula de 12 años, sino un niño, y Mary Kay Letourneau, la adulta del caso, está pagando por su prohibida pasión con la cárcel. Mary Kay es la maestra de Seattle que en noviembre último fue condenada a prisión por la violación de uno de sus alumnos, Vili Fuaalau, de 13 años, relación de la cual nació una niña, Audrey.
Liberada en enero con la condición de que se abstuviera de ver al muchacho, Mary Kay fue sorprendida menos de un mes después con Vili, en el asiento trasero de su auto, en una situación que la policía describió como "comprometedora", y devuelta a prisión para cumplir la totalidad de la sentencia. Para entonces, se hallaba nuevamente embarazada. La segunda niña, Georgia, nació el 17 de octubre.
Pero el escarnio público y la prisión no han sido suficientes para apagar el fuego, y como muchos otros extraños sucesos de estos tiempos, la historia de Mary Kay y Vili ha terminado en un libro que ya fue lanzado en Europa y cuya edición norteamericana saldrá a la venta la semana entrante. Se titula "Sólo un crimen, el amor", y fue escrito por Bob Graham, un autor irlandés, quien sostuvo extensas entrevistas con Mary Kay, Vili y Soona Fuaalau, la madre del muchacho.
En su confesión, los amantes desechan la idea de que su relación fuera una obsesión sexual y aseguran que los une un volcánico amor donde la diferencia de edad es anecdótica.
A los 12 años, Vili, un chico de piel aceitunada y facciones orientales (sus padres provienen de la isla de Samoa), cursaba el sexto grado en la clase de la señora Letourneau. Todos adoraban a la maestra, pero Vili, dos años mayor que sus compañeros y con un manifiesto temperamento artístico, se sentía consumido por una pasión que lo llevaba a escribir dolientes poesías donde proclamaba "portar máscaras sobre su alma".
Mary Kay tenía 36 años. Se había casado con Steve Letourneau, su novio de la escuela, y tenía con él cuatro hijos. Provenía de una familia rígidamente católica con un padre, un profesor de filosofía y político ultraconservador llamado John Schmitz, quien en 1972 se había postulado como candidato presidencial independiente, pero cuyas ideas eran tan sectarias que había sido expulsado de la extremista John Birch Society.
Como congresista, Schmitz lideró una campaña por la moralidad y la familia hasta que su carrera se desmoronó súbitamente en 1982, cuando se descubrió que había llevado una doble vida y había tenido dos hijos con una de sus alumnas. Mary Kay encontró en su alumno "un alma gemela" y una oportuna distracción de las infidelidades de su marido y de la angustia que le causaba la inminente muerte de su padre, enfermo de cáncer. Vili comenzó a pasar muchas tardes en casa de ella.
Pero el alumno no disimulaba sus intenciones. Se consideraba un hombre y deseaba poseerla como tal. Finalmente, sobre el fin del año escolar, poco antes de que Vili cumpliera los 13 años, Mary Kay sucumbió a lo que ya se había convertido en una pasión irreversible.
Hicieron el amor en cada rincón de la casa, en cada oportunidad que se les presentaba. Para entonces, la noción de que algo extraño sucedía entre ellos no escapaba a las sospechas ni del marido de Mary Kay, ni a las de la madre de Vili, Soona.
Acosados, los amantes se juraron no admitir la relación. Cuando Steve Letourneau encontró un paquete de cartas de Vili, Mary Kay estaba ya en el quinto meses de embarazo.
Un proceso tumultuoso
El proceso fue tumultuoso y Mary Kay logró una sentencia en suspenso a cambio de un tratamiento psiquiátrico. Su marido obtuvo el divorcio y se marchó con los niños a Alaska. Vili, para entonces de 14 años, enfrentaba una crisis que lo llevó a faltar reiteradamente a la escuela y hasta verse envuelto en un episodio delictivo. La pequeña Audrey era criada por Soona.
Cuando Mary Kay quedó en libertad trató por unos días de mantenerse alejada de Vili, pero el chico insistió en verla. El encuentro se materializó por fin en la sala oscura de un cine donde se proyectaba "Titanic".
El lunes último, a su regreso de Europa, a donde viajó para el lanzamiento del libro, Vili Fuaalau declaró que esperaría a Mary Kay el tiempo que fuera necesario. Su sentencia caduca en el año 2005. Para entonces, Mary Kay tendrá 43 años y Vili 22. Pero su amor, por lo visto, seguirá sin tener edad.
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