
Grecia vuelve a causar una fractura en la Unión Europea
Fuerte rechazo al plan alemán de supervisión
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PARIS. – Inicialmente consagrada al crecimiento y a la crisis de la deuda en la zona euro, la cumbre europea de ayer en Bruselas terminó monopolizada por la exasperación que provocó la propuesta alemana de poner la política presupuestaria de Grecia bajo la tutela del bloque. A pesar de ese clima de gran tensión, 25 de los 27 países europeos adoptaron el nuevo pacto de disciplina presupuestaria.
"Estoy totalmente en contra de crear una comisión que tendría por única misión controlar a Grecia. Es realmente inaceptable", advirtió Jean-Claude Juncker, presidente del Eurogrupo y primer ministro de Luxemburgo.
La idea de
colocar a Grecia bajo control de un supercomisario europeo
, instalado en Atenas y dotado de derecho de veto sobre los gastos de ese país, había sido propuesta en un documento de trabajo producido por el Ministerio de Finanzas alemán y distribuido el viernes a altos funcionarios de los países de la zona euro. Acto seguido, la idea apareció en la prensa internacional en forma perfectamente coordinada? Pero la irritación que provocó fue tan generalizada que la canciller alemana, Angela Merkel, se vio obligada a hacer un mea culpa minutos antes de la cumbre.
"No busco la polémica, sino, más bien, un diálogo productivo. Pensemos en la mejor forma de ayudar a Grecia", dijo.
El primer ministro griego, Lucas Papademos, entró en la sala de reuniones sin decir una palabra, mientras que el canciller austríaco, Werner Faymann, afirmó: "La propuesta alemana no sirve y va en la dirección equivocada".
Otros, por el contrario, apoyaron la idea. "Los griegos no están cumpliendo con las reformas", dijo el primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt. "Grecia debe respetar los compromisos asumidos", recordó el jefe del gobierno holandés, Mark Rutte.
Atenas debe demostrar que realizó progresos de disciplina presupuestaria si quiere recibir un segundo paquete de rescate de 130.000 millones de euros y quiere convencer a sus acreedores privados de condonarle 100.000 millones de euros de deuda.
Sin esa ayuda, el país se declarará en default en menos de dos meses. "Atenas tendrá éxito sólo si implementa las medidas necesarias, en vez de limitarse únicamente a anunciarlas", declaró el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schauble.
Pero la propuesta de los equipos de Schauble no sólo constituye una exigencia inadmisible para cualquier país: la palabra alemana "Kommisar", históricamente cargada de significado, no dejó de evocar a los griegos los malos recuerdos de la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial. El episodio de la "tutela" supera, en realidad, las difíciles relaciones que mantienen la primera potencia económica de Europa y esa nación considerada "periférica", que navega al borde de la bancarrota desde hace dos años.
Para muchos, la controversia pareció más bien el revelador de una falta de sensibilidad alemana ante la suerte de sus socios, o incluso la muestra de una voluntad de dominación sobre el resto de la Unión Europea .
Un nuevo tratado
En ese clima de extrema tensión, los líderes europeos consiguieron adoptar el nuevo tratado que establece una mayor disciplina presupuestaria común. Ese pacto prevé la instauración de una "regla de oro" que obligará a los países signatarios a respetar "presupuestos equilibrados" o "excedentes" durante un ciclo económico. También prevé la introducción de sanciones casi automáticas contra el descontrol presupuestario.
Aunque no se trata de una obligación, la regla de oro deberá ser plasmada "de preferencia" en la Constitución. En su defecto, una ley bastará, a condición de que su valor jurídico garantice que no será puesta en tela de juicio permanentemente. Alemania tuvo que hacer esta concesión, ya que numerosos países se negaron a modificar su Carta Magna o debían pasar por un arriesgado referendo.
La Corte de Justicia Europea (CJE) verificará la aplicación de la regla de oro en cada país. A pedido de uno o varios Estados podrá infligir una multa de hasta 0,1% del PBI del país cuestionado.
Alemania pretendía ir más lejos, confiando a la Corte el poder de sancionar también los excedentes de déficits y la deuda pública, pero tuvo que dar marcha atrás ante la oposición de Francia. En todo caso, Berlín no renunció a hacerlo más tarde. "Una integración reforzada [de la zona euro] supone, por ejemplo, que la CJE pueda controlar los presupuestos nacionales y mucho más aún", declaró Merkel.
El límite tolerado para los déficits públicos anuales seguirá siendo del 3% del PBI. Pero ese descontrol debe ser temporario. A partir de ahora, un país que viole esa regla se expondrá a ser sancionado casi automáticamente. También sobre este punto algunos países -Holanda y Alemania, al igual que la Comisión Europea- quisieran ir más lejos, aplicando esta regla al control del nivel global de la deuda.
A partir de ahora deberían realizarse dos cumbres anuales de la zona euro, mientras que los países signatarios del nuevo tratado deberán ser invitados "por lo menos" a una de ellas.
Los dirigentes europeos también adoptaron anoche el futuro Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), que dispondrá de una capacidad efectiva de préstamo de 500.000 millones de euros. El MEDE sucederá a partir del 1° de julio de 2012 al actual Fondo Europeo de Estabilidad Europea (FEEF), creado en el peor momento de la crisis en mayo de 2010 con el objeto de ayudar a los países más frágiles de la eurozona.
El nuevo tratado europeo fue firmado anoche por 25 de los 27 países de la UE. Sólo Gran Bretaña y la República Checa se negaron a participar por diferentes razones. Los checos están divididos sobre la cuestión, que podría requerir un referendo. Los británicos rechazan toda nueva prerrogativa de la UE y no se consideran concernidos por la crisis actual.
El nuevo pacto entrará en vigor el 1° de enero de 2013, a condición de que 12 Estados signatarios lo hayan ratificado.
El ajuste llega a los diputados italianos
ROMA (ANSA).– Los parlamentarios italianos dieron ayer luz verde a un drástico recorte de sus salarios, en línea con el plan de austeridad impulsado en diferentes sectores de la economía por el premier Mario Monti. Los 630 diputados reducirán su salario en 1300 euros brutos al mes.
En voz alta
"No se puede poner a ningún país bajo tutela presupuestaria [de Bruselas]; no sería razonable, ni democrático, ni eficaz"
NICOLAS SARKOZY
Presidente de Francia
"No busco la polémica, sino, más bien, un diálogo constructivo; pensemos en la mejor forma de ayudar a Grecia"
ANGELA MERKEL
Canciller de Alemania
"Pedimos a las autoridades griegas y a la "troika" que acuerden los pasos para poner el programa [sobre la deuda] en la buena dirección para fines de semana"
HERMAN VAN ROMPUY
Presidente del Consejo Europeo





