Grillo mantiene en vilo a Italia y los centros de poder europeos

El líder del partido revelación declinó apoyar a Bersani para formar un gobierno de coalición y acrecentó la incertidumbre
Luisa Corradini
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28 de febrero de 2013  

ROMA.- El movimiento contestatario del ex humorista Beppe Grillo pareció rechazar ayer todo acuerdo con la centroizquierda de Pier Luigi Bersani, aumentando así la incertidumbre sobre el futuro de Italia que, pese a todo, pareció haber aprobado su primer test poselectoral ante los mercados.

"El Movimiento Cinco Estrellas (M5E) no dará un voto de confianza al Partido Democrático (PD) ni a otros", sentenció Grillo, líder del M5E, cuyos diputados y senadores (un cuarto de los parlamentarios) son cada vez más cortejados en ausencia de mayoría en el Senado. Por el contrario, Grillo repitió que su movimiento, que tendrá 109 diputados y 54 senadores, "votará las leyes que respondan a su programa, cualquiera sea el partido que las proponga".

Esas declaraciones se producen en momentos en que el país se encuentra en situación de auténtica parálisis después de que los resultados de las elecciones del fin de semana no permitieron a ningún partido obtener la mayoría en ambas cámaras. Para salir de esa impasse se evoca la hipótesis de un gobierno de izquierda, mayoritario en la Cámara de Diputados y minoritario en el Senado, que contaría con el apoyo del M5E.

Pero Grillo se muestra intratable. A Bersani lo calificó de "muerto que habla". Y agregó: "Nos acosa políticamente. Desde hace días importuna al M5E con proposiciones indecentes en vez de renunciar, como lo haría cualquiera en su lugar".

El día anterior, el líder del PD había sugerido un programa "a mínima", que habría contenido leyes defendidas por el M5E, como reducir costos de la política y medidas a favor de desempleados y trabajadores precarios. Indignado, Bersani replicó con un comunicado: "Lo que Grillo tenga que decirme, incluidos los insultos, quisiera oírlo en el Parlamento".

Lo que dijo Grillo aumentó, en todo caso, la incertidumbre. No sólo por su virulencia, sino también por su imprecisión. Al hablar de "otorgar un voto de confianza", Grillo no aclaró si se trata del primer voto en el Parlamento, que permite al gobierno entrar en función, o si piensa en los votos de confianza que todo gobierno puede pedir para leyes específicas a fin de acelerar su adopción.

Antes del mensaje de Grillo, uno de sus representantes en Lombardía había afirmado que el M5E pensaba otorgar un primer voto de confianza y, después, decidir caso por caso.

Los votos del M5E son indispensables para la centroizquierda en el Senado, salvo si el PD decide apoyarse en los senadores de centroderecha de Silvio Berlusconi, solución bastante improbable en este momento.

Para salpimentar el ya agitado ambiente político, transcendió ayer que el presidente Giorgio Napolitano anuló una cena con el candidato socialdemócrata alemán, Peer Steinbrück. Conocido por su franqueza, el adversario de Angela Merkel en las elecciones de septiembre calificó de "payasos" a Grillo y a Berlusconi.

La creciente incertidumbre no impidió que Italia pasara su primer examen de confianza poselectoral ante los mercados. El Tesoro italiano colocó una emisión obligatoria de 6500 millones de euros a mediano y largo plazo a las tasas más altas registradas desde octubre pasado. Y el spread (el diferencial de rendimiento entre los bonos públicos a diez años alemanes y los de otro país) cerró en baja.

La tercera economía de la eurozona está, a la vez, sumergida en la recesión, seriamente endeudada y con una profunda necesidad de reformas. La calificadora Moody's cargó ayer un poco más las tintas al advertir sobre la posibilidad de volver a bajar la nota soberana del país. En la Bolsa de Milán, la tendencia fue ayer hacia la prudencia.

Según la prensa italiana, empezaron negociaciones entre estados mayores de los partidos mediante "embajadores" de buenos oficios, mientras que el martes próximo debe realizarse una reunión del PD.

Según prevé la Constitución, el Parlamento debe reunirse a más tardar el 15 de marzo. Hasta ese momento, los centros de poder esperan que la clase política italiana haya sido capaz de hallar una solución.

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