
Irán se suma a Rusia en el apoyo a Al-Assad y envía tropas a Siria
Cientos de efectivos iraníes llegaron para enfrentar a los jihadistas; Moscú continuó con sus bombardeos aéreos y EE.UU. dice que las intenciones rusas no son claras
1 minuto de lectura'

BEIRUT.– Cientos de soldados iraníes ya llegaron a Siria para unirse a una gran ofensiva terrestre en apoyo del gobierno del presidente Bashar al-Assad, dijeron ayer fuentes libanesas. La movilización representa un signo más de la rápida internacionalización de una guerra civil en la que los principales países de la región y las potencias tienen importantes intereses en juego.
El último ingrediente de este conflicto internacional fue ahora el arribo de las tropas iraníes. Dos fuentes libanesas dijeron a la agencia Reuters que cientos de tropas iraníes llegaron a Siria en los últimos 10 días con armas como para montar una gran ofensiva terrestre.
"La vanguardia de las fuerzas terrestres iraníes comenzó a llegar a Siria (...). Los soldados y oficiales que viajaron específicamente para participar en esta batalla no son asesores (...) nos referimos a cientos de efectivos con equipo y armas que serán seguidos por más", dijo una de las fuentes .
Hasta el momento, el apoyo militar iraní a Al-Assad había llegado principalmente como asesoramiento. Pero ahora el régimen chiita decidió sumar sus tropas para luchar contra los jihadistas de EI.
En este sentido, Irán saludó y manifestó su apoyo a la intervención de los aviones de combate rusos, que consideró "el primer paso práctico en la lucha contra la milicia terrorista Estado Islámico para hacer posible una solución", dijo la vocera del Ministerio de Exteriores, Marsieh Afcham.
Además, en su segundo día de ataques, los aviones de guerra rusos bombardearon un campamento dirigido por rebeldes entrenados por la CIA, según dijo el comandante del grupo, lo que pone a Moscú y a Washington en veredas opuestas en un conflicto de Medio Oriente por primera vez desde la Guerra Fría.
Las "verdaderas intenciones" rusas no son claras, dijo el vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest, y agregó que los "primeros indicios" señalan que los bombardeos rusos fueron en lugares donde hay "pocas o ninguna" fuerza de Estado Islámico (EI), que supuestamente es el objetivo a derrotar.
Earnest agregó que si Moscú estuviera "realmente centrado" en la lucha contra EI Washington daría la bienvenida a que ese país se sume a la coalición de 65 naciones que actualmente cooperan contra los jihadistas.
Rusia aseguró, en cambio, que lo que está bombardeando son bases de EI, "posiciones terroristas", según definió el canciller Sergei Lavrov.
El conflicto sirio, que empezó en 2011 como un levantamiento interno contra el régimen de Al-Assad, ya se convirtió en una compleja guerra civil en la que el gobierno se enfrenta con varios grupos opositores y también contra organizaciones jihadistas integradas por milicianos venidos del extranjero.
El enfrentamiento bélico desencadenó además una inmensa catástrofe humanitaria, con más de 11 millones de desplazados dentro del país y cuatro millones en naciones vecinas.
El frente internacional del conflicto no es menos complejo: mientras Moscú y Teherán buscan consolidar a Al-Assad en el poder, Estados Unidos y sus aliados impulsan una salida del presidente, y por eso apoyan a los grupos rebeldes opositores. Pero todos los actores internacionales coinciden en la lucha contra EI.
Esta semana, Moscú sumó además sus bombardeos aéreos.
A partir de esta ofensiva, la prioridad de Estados Unidos es evitar choques directos entre las dos potencias, dijo el vocero del Pentágono, Peter Cook, quien informó sobre conversaciones mantenidas ayer con Moscú para coordinar las acciones.
"El intercambio fue cordial y profesional", explicó Cook, en una rueda de prensa en la que aseguró que su país no va a compartir inteligencia con Rusia y el objetivo de las conversaciones se limitó a evitar "una escalada de tensión".
"La prioridad de estas conversaciones es mantener la seguridad de la tripulación de nuestros vuelos", señaló Cook, quien detalló que las conversaciones trataron asuntos como el establecimiento de frecuencias de radio especiales para emergencias.
Además, uno de los temas de conflicto es cuál es el verdadero objetivo de los bombardeos rusos.
Moscú insiste en que sus ataques están dirigidos contra posiciones de EI, pero la realidad es que las áreas castigadas, cerca de Hama y Homs, están mayormente bajo control de otros grupos opositores respaldados por Estados Unidos y sus aliados, incluyendo los Estados árabes y Turquía.
Hassan Haj Ali, jefe del grupo rebelde Liwa al-Jabal Suqour, que forma parte del Ejército Libre de Siria, dijo a la agencia Reuters que uno de los objetivos atacados por Rusia fue la base de su grupo en la provincia de Idlib, golpeada por unos 20 misiles en dos ataques separados.
Sus combatientes habían sido entrenados por la CIA en Qatar y Arabia Saudita, como parte de un programa de Washington dirigido a apoyar a los grupos que se oponen tanto EI como Al-Assad.




