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El 16 de febrero, un mes antes de las “elecciones presidenciales” previstas en Rusia, mi esposo, Alexei Navalny, fue asesinado en la cárcel por orden directa de Vladimir Putin. Yo nunca quise hacer política, nunca hablé para la tribuna ni escribí en los medios internacionales. Pero Putin no me dejó alternativa, así que quiero transmitirles un par de cosas que Alexei intentó hacer entender durante todos estos años.


