
La contraofensiva de Orban: el exlíder húngaro prepara su revancha contra el gobierno que puso fin a sus 16 años de poder
Tras el allanamiento a la sede de Fidesz y una reforma que amenaza con excluir a buena parte de sus legisladores, el dirigente derechista denunció una “tiranía” y llamó a una resistencia pacífica
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BUDAPEST.- Aunque no dio demasiados detalles de su iniciativa, el exprimer ministro húngaro Viktor Orban anunció el miércoles que encabezará un movimiento de “resistencia” pacífica contra lo que calificó como el ejercicio tiránico del poder por parte del nuevo gobierno.
Orban fue derrotado en una elección aplastante en abril por el primer ministro Peter Magyar y su partido proeuropeo Tisza, lo que puso fin a sus 16 años en el cargo. Desde entonces, el partido nacionalista Fidesz de Orban ha tenido dificultades para recuperarse.
La llamada “Declaración de Resistencia” de Orban se conoció poco después de que su partido informara que la Fiscalía había registrado las oficinas donde se encuentran sus servidores de internet.
La Fiscalía comunicó que el procedimiento estaba relacionado con una investigación sobre “malversación y otros delitos” en el Fondo Nacional de Cultura bajo el gobierno de Orban.
En una conferencia de prensa frente a la sede partidaria en Budapest, Orban afirmó por su parte que una enmienda constitucional aprobada la semana pasada por la mayoría de Tisza en el Parlamento —que destituyó al presidente de Hungría de la era Orban e impuso un límite de 12 años de mandato para los miembros del Parlamento— había “desmantelado el Estado de derecho y eliminado el sistema de frenos y contrapesos”.
Using an investigation related to Hungary’s National Cultural Fund as a pretext, the authorities have weaponised the justice system against Fidesz. This only happens in dictatorships! Acting on political orders, prosecutors have seized our servers containing personal data, along… pic.twitter.com/mMOq2wSHU8
— Orbán Viktor (@PM_ViktorOrban) July 22, 2026
El límite de mandato, que se aplica de forma retroactiva, devuelve a Hungría a una situación similar a la de los últimos años de su dictadura comunista a finales de la década de 1980, sostuvo Orban, “cuando no había democracia en Hungría, y no había Estado de derecho”.
Indicó que el límite de mandato excluiría a alrededor de la mitad de los actuales miembros de la coalición de su partido de postularse en las próximas elecciones nacionales previstas para 2030.
“Este nuevo sistema político no es una democracia, es una tiranía”, manifestó Orbán.
La “mafia” de Orban
Desde el gobierno que asumió en mayo, afirman que están desmantelando lo que Magyar llama la “mafia” de Orban, al destituir a numerosos designados políticos, así como a jefes de instituciones consideradas como facilitadoras del gobierno autocrático de Orban.
La nueva administración suspendió, por ejemplo, el servicio informativo de la televisión y la radio públicas de Hungría —que, según argumentó Magyar, funcionaba como una “fábrica de propaganda” para el partido de Orban— y también cerró la Oficina de Protección de la Soberanía, una autoridad que los opositores de Orban consideran una herramienta para intimidar a críticos y silenciar a los medios independientes.
Pero Fidesz ha presentado estas medidas como ataques a la democracia y ha advertido sobre la gestación de un sistema autoritario. Tisza sostiene que está utilizando su abrumador mandato electoral para cumplir promesas de campaña, combatir la corrupción y restaurar el Estado de derecho que se erosionó bajo Orban.

Pero el expremier derechista afirmó el miércoles que su partido considera “ilegítimos” a los funcionarios que Tisza nombre para reemplazar a los anteriores, y anunció la “Declaración de Resistencia” de su partido contra el gobierno de Magyar.
En la declaración, que Fidesz difundió a última hora del martes, el partido afirma que “a partir de este día, nuestra misión es restaurar el Estado de derecho democrático”.
“Todo ciudadano tiene derecho a plantarse contra el gobierno tiránico”, señala la declaración. “Fidesz... utilizará todos los medios pacíficos, tanto dentro como fuera del Parlamento, para resistir el ejercicio arbitrario del poder”.
El texto ofrece pocos detalles, pero indica que ayudará a las “víctimas del régimen autoritario” y documentará violaciones de la ley.

Tras dominar la política húngara durante casi dos décadas, Fidesz ha entrado en una espiral desde su derrota electoral. Según una encuesta de junio de la firma demoscópica Median y publicada por el sitio de noticias HVG.hu, el apoyo a Tisza se sitúa en 60% entre toda la población del país, mientras que el respaldo a Fidesz se ha reducido a 18%.
Fiscales e investigadores de la autoridad tributaria de Hungría allanaron el martes oficinas que albergan los servidores de datos de Fidesz como parte de una investigación por presunta malversación y otros delitos durante el gobierno de Orban. Orban alegó el miércoles que el allanamiento se realizó “por órdenes políticas”, y afirmó que una acción así podría ocurrir “solo en dictaduras severas”.
Políticos destacados de Fidesz han pasado a un segundo plano o han abandonado la política. La semana pasada, el jefe del bloque parlamentario, Gergely Gulyas, renunció a su cargo, mientras que el canciller de la era Orban, Peter Szijjártó, anunció que dimitía del Parlamento para asumir un puesto ejecutivo en el fabricante chino de automóviles BYD.
Agencias AP y Reuters



