
La lucha de dos pueblos en Argelia
Por Narciso Binayán Carmona
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Hace algo más de seiscientos años, el gran sabio tunecino Iban Khaldún escribió: "Creemos haber citado una serie de hechos que prueban que los bereberes han sido siempre un pueblo como tantos otros en el mundo, tal como los árabes, los persas, los griegos y los romanos", pero luego, dominados por otros "gimen como esclavos, bajo el peso de los impuestos". "Por esa razón -sigue- muchas personas han tenido repugnancia a reconocerse de origen berebere" pese a la "nobleza de alma que los llevó al primer nivel entre las naciones" y pese a la virtud de sus gobernantes de "gastar sus tesoros en caridad, escuchar las quejas de los oprimidos y proteger a sus gobernados contra la tiranía de los funcionarios".
Y en cuanto a su origen: "Son hijos de Canaan, hijo de Cam, hijo de Noé, sus parientes son los filisteos. El rey entre ellos llevaba el título de Goliat. Hubo lucha en Siria (XI) entre los filisteos contra los hijos de Israel". Por ello emigraron al norte de Africa. ( Histoire des berberes , tomo I, París, Geuthner, 1925, págs. 184, 199-202.)
Luego vino el cristianismo, y la actual Argelia como parte de toda la nación berebere fue uno de sus baluartes. Más tarde, llegaron los árabes y el islam, y, desde entonces, Argelia albergó dos pueblos distintos y parecidos a la vez: árabes y bereberes.
En el siglo XII se abrió en la historia argelina un cruento conflicto que tiene eco aún en nuestros días: la invasión francesa, que tuvo un comienzo casi caricaturesco si no hubiera tenido consecuencias tan terribles: una discusión violenta por cuestión de plata entre el acreedor, el rey Hussein (1817-1830) y el cónsul francés. El resultado fue un cañoneo inicial, la toma de Argel y, en definitiva, la anexión (1830-1962). A fines de 1954 comenzó la guerra de independencia.
Atrocidades fueron cometidas durante la guerra sobre la cual se guardó siempre secreto oficial en Francia, donde se dictó una amnistía (1968) y nunca se admitió que fuera una verdadera guerra, sino "operaciones para mantener el orden". Esas atrocidades acaban de ser admitidas por el general francés Paul Aussaresses sin arrepentimiento alguno.
La coexistencia violenta
En Argelia existe el problema de la coexistencia de dos nacionalidades: la árabe (dos tercios de los árabes son bereberes arabizados) y la berebere (30%). Son ambos musulmanes.
En abril comenzaron violentas manifestaciones en Kabilia, comarca berebere cubierta de gloria por su resistencia a los franceses y que ahora enfrenta a la arabización. Hay ya 42 muertos y 372 heridos. Ello llevó al partido berebere Unión para la Cultura y la Democracia a retirarse del gobierno de coalición. El Frente Socialista calificó al gobierno de "asesino" y su presidente, Hasine Ait Ahmed, estimó que el "dispositivo desmesurado" augura "un baño de sangre".
Todo gira en torno de la identidad nacional. Los bereberes ( imazighen ) exigen el respeto a su tradición, cultura e idioma ( tamazigh ). "Se quiere ignorar que la identidad berebere es la del pueblo argelino." El preámbulo mismo de la revisión constitucional indica que "Argelia (es) tierra del islam, parte del gran Maghreb, país árabe...". Cuando se examinan los fundamentos de esta Constitución se encuentra el artículo 3: "El árabe es el idioma nacional y oficial".
En cuanto al tamazigh , lengua milenaria, todo está planeado para su muerte próxima. "La historia guardará la responsabilidad del sistema actual en la orquestación de los dramas y catástrofes que vendrán sobre el suelo de Argelia" (Congreso Nacional Amazigh, noviembre de 1996).
Vale la pena recordar que la lucha por la independencia comenzó en Kabilia ya en 1949, y que tanto Kabilia como el Aurés, regiones bereberes, fueron los focos iniciales de la guerra en 1954, que se continuó allí con ferocidad hasta la victoria de 1962. Un panorama que, sumado a los aspectos tan imprudentes e insolentemente despertados por Aussaresses, puede llevar a extremos muy difíciles y, con toda probabilidad, sangrientos.



