La tragedia ferroviaria en España deja a Sánchez ante su mayor desafío electoral
El siniestro interrumpió la remontada que intentaba construir el presidente español y abrió un nuevo frente de desgaste para el PSOE, a un mes de las elecciones del 29 de noviembre
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MADRID.– El globo rojo del Partido Socialista había tomado forma en las últimas semanas. Se había empezado a inflar cuando la oposición volteó el decreto Maricarmen, creció con el lanzamiento de la campaña electoral de Pedro Sánchez y la última bocanada había sido la remontada histórica de Lula da Silva en Brasil. Pero el globo se pinchó este miércoles, cuando el AVE embistió a otro tren de alta velocidad, un choque que causó 69 muertos. Fue el segundo gran accidente ferroviario en apenas ocho meses.
La alegría de la campaña socialista, con los besos entre Sánchez y su mujer, los bailes del presidente arriba del escenario y todo ese “buen rollo” para intentar otra hazaña electoral, se hundió en las últimas horas. “Como es lógico, ahora crece el desgano entre los votantes progresistas. Cambia ‘la campaña del amor’ por una inercia negativa y esa sensación de que, esta vez, Sánchez sí que no podrá”, resume Oscar Martínez, profesor de Ciencia Política en la IE University de Madrid.
Aunque todavía no están claras las responsabilidades del accidente ferroviario, el principal afectado será el presidente español. A un mes de las elecciones, la tragedia será un ancla para movilizar al votante progresista, el gran objetivo del Partido Socialista (PSOE). Ante unas elecciones no obligatorias, el voto de casi 1,5 millones de españoles identificados como simpatizantes del gobierno es clave para una posible remontada que, por ahora, parece prácticamente imposible.
Elecciones a la vista
Las próximas horas serán clave para la campaña electoral, especialmente por la posible renuncia del ministro de Transportes, Oscar Puente, como consecuencia directa de la tragedia. “Su dimisión sería admitir decencia y asumir responsabilidades. Sánchez debería actuar rápido, mejor dicho, ya debería haber actuado”, sostiene el académico Martínez. Desde el PSOE entienden que, por ahora, Puente evita que las responsabilidades políticas recaigan sobre su jefe. “Sánchez no tiene más pararrayos para tanta tormenta”, resume.
Los medios de comunicación especularon con una posible salida de Puente este viernes, cuando citó a una conferencia de prensa. Sin embargo, el ministro ratificó su permanencia en el cargo: “Mi forma de ser responsable es dar la cara”, dijo ante los periodistas. Puente y Sánchez son amigos desde hace más de una década, cuando ambos eran asesores de eurodiputados socialistas en Bruselas. De hecho, el líder socialista lo convocó para formar parte del gobierno cuando apenas era un diputado por la provincia de Valladolid.
Por su parte, Sánchez volvió este viernes a dar explicaciones sobre el choque de trenes. Después de decir que era “inaceptable para España” que ocurrieran dos accidentes con el AVE que superaron los 100 muertos en menos de un año, el presidente español admitió hoy que “la confianza de la sociedad en el sistema de alta velocidad está quebrada”. Pero el gobierno socialista sigue enfocando su hipótesis en un error humano para evitar asumir consecuencias sobre las causas del siniestro.
Aunque oficialmente las campañas se suspendieron hasta el lunes, la política mete la cola con el paso de las horas. “Si no dimiten ellos, les dimitiremos en las urnas”, lanzó este viernes Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular (PP), que empezó a levantar el tono contra Sánchez. “Puente no dimite porque es un cortafuegos del electricista. Quien ha faltado a su deber de gestionar con seriedad el Ministerio de Transportes tiene que cargar con la responsabilidad, y quien lo ha nombrado y lo ha mantenido, con más motivo”, insistió.
Pese al contexto desfavorable, lo peor que podría hacer el PP es dar por cerradas las elecciones del 29 de noviembre. “Esto puede ser un caramelo envenenado, porque en un mes pueden pasar muchas cosas. Confiarse es lo peor, porque es cuando Feijóo suele meter la pata y cuando Vox suele ponerse más duro y, entonces, puede dar más miedo”, argumenta Martínez.
Como ocurrió en las últimas elecciones presidenciales de 2023, cuando Santiago Abascal dijo que las cosas se iban a poner peor y más duras en Cataluña si ganaba una mayoría compuesta por el PP y Vox, una advertencia a los partidos independentistas que no fue bien recibida en esa región. Finalmente, le costó una sangría de votos en la segunda ciudad más importante de España que volcó la elección en favor del PSOE.
Más allá de las responsabilidades que puedan conocerse sobre el choque de trenes en los próximos días, el gobierno socialista intentará retomar la iniciativa desde el lunes con nuevos anuncios. Pero la siguiente parada de la campaña electoral estará enfocada, sobre todo, en los dos debates entre los candidatos presidenciales; el último se realizará tres días antes de los comicios. No sería la primera vez que unas elecciones se definieran en un estudio de televisión.
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