
Lagos, un general dolido por su imagen
Complicó aún más la situación de Pinochet con sus escabrosas revelaciones sobre la "caravana de la muerte"
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SANTIAGO, Chile.- A comienzos de 1974, a pocos meses del golpe militar, el general Joaquín Lagos Osorio estaba preocupado por la imagen pública que él y sus hombres daban. Personalmente, llevaba el dolor y la vergüenza, según ha revelado 27 años después, por los "crímenes que se cometieron en mi zona jurisdiccional".
Nunca hasta ahora un militar con el grado de general, como Joaquín Lagos Osorio, había tenido la "audacia" de admitir la brutalidad empleada para eliminar a prisioneros y menos aun de describir escabrosos detalles, como lo hizo él la última semana por televisión. Sólo algunas descripciones hechas por un ex agente renegado o un oficial de menor rango procesado habían sido conocidas.
Lagos Osorio, que ahora está con protección policial, saltó al tapete con sus revelaciones justo en los momentos en que Augusto Pinochet se enfrenta a sus mayores dificultades judiciales, y se encuentra a las puertas de un posible procesamiento.
"¿Qué va a pensar la gente?"
En enero de 1974 manifestó preocupación por su imagen cuando algunas esposas de prisioneros de un campo de concentración cercano a Antofagasta, donde el general Lagos era jefe de la I División del Ejército y máxima autoridad regional, pidieron la posibilidad de hacer una visita a sus seres queridos.
Ante el llanto y los gritos de una pequeña que clamaba por ver a su padre preso, Lagos Osorio salió a ver lo que sucedía y les concedió el permiso, luego de señalarles: "¿Qué va a pensar la gente?".
En 1986 se conoció procesalmente su oposición a los procedimientos de la llamada "caravana de la muerte". También el libro "Los zarpazos del Puma", de la periodista Patricia Verdugo, describió en esa década la eliminación de 75 prisioneros a manos de la comitiva enviada por Pinochet a recorrer el país para "acelerar" los procesos.
Joaquín Lagos, de 80 años, pasó a retiro a fines de 1974, un año después de los hechos que lo horrorizaron. Pero hasta ahora sólo se conocía su rechazo a los procedimientos empleados por los hombres de la caravana que comandó el general Sergio Arellano, cuyo hijo lo acusó de mentir.
Hace una década, poco después del retorno de la democracia, el ex general señaló en declaraciones que en su zona no se habían cometido excesos, salvo los de la "caravana de la muerte".
Maltratos
Un grupo de ex prisioneros de Chacabuco, un campo de concentración instalado en un antiguo yacimiento salitrero, le precisó públicamente que algunos hombres bajo su mando no habían escatimado maltratos.
Si Pinochet no hubiera procurado endosarle la culpabilidad de los asesinatos, al sostener en su declaración ante el juez Juan Guzmán que la responsabilidad era de los comandantes locales, tal vez el general Lagos Osorio se habría guardado los recuerdos escalofriantes, que confiesa le hacen mal "porque vuelvo a revivir aquellos momentos tan amargos de mi vida".
La indignación que le causó la declaración indagatoria de Pinochet le hizo romper el silencio: "Creí que a esta altura de su vida Pinochet hablaría con la verdad, pero no fue así", señaló en declaraciones publicadas ayer por el diario español El País (ver aparte).
Organizaciones de derechos humanos indicaron que las revelaciones del general Lagos confirman la responsabilidad de Pinochet.
Viviana Díaz, presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, valoró la actitud del general Lagos. Y el abogado Hugo Gutiérrez señaló que hay antecedentes de cinco ejecuciones en diversas partes del país ordenadas directamente por Pinochet.
En medios castrenses, la actitud del general Lagos Osorio no es bien vista. Los generales en retiro, que mayoritariamente se mantienen fieles a Pinochet, lo marginaron hace años de la organización que los agrupa.
El ex vicecomandante en jefe, general Julio Canessa, dijo anteayer que hay que mantener la imagen del ejército y se mostró en desacuerdo con la actitud tomada por su ex camarada de armas.
"Sería inhumano"
SANTIAGO, Chile (EFE).- La hija del ex presidente chileno Salvador Allende consideró inhumano llevar a la cárcel a Pinochet, en caso de que éste sea condenado por los crímenes perpetrados durante el régimen militar. "Si hay una sentencia, lo más probable es que la cumpla en su casa, y nadie espera otra cosa, porque sería inhumano. Creo que a los ochenta y tantos años una pena de ese tipo no tiene sentido", aseveró Isabel Allende Bussi, cuyo padre fue derrocado por Pinochet en septiembre de 1973.
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