
Los países de la región, frente al conflicto
Algunos vecinos de Irak apoyan abiertamente a EE.UU., pero deben lidiar con el descontento popular
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Mientras resuena el eco de las bombas en Bagdad y los misiles estadounidense surcan sus cielos, los líderes árabes se debaten entre el riesgo de enemistarse con Washington y el temor de enfurecer a su propia población.
Lejos de hablar con una sola voz, los vecinos de Irak se dividen entre los que prefieren brindar un apoyo moderado a los Estados Unidos -Egipto, Turquía o Arabia Saudita-, los que ofrecen ayuda incondicional -Kuwait e Israel- y los que condenan explícitamente el ataque, como Siria. Las siguientes son las posiciones de algunos de ellos:
Arabia Saudita
Pese a ser un aliado clave de los Estados Unidos durante la Guerra del Golfo -su territorio sirvió como principal plataforma de lanzamiento de los ataques norteamericanos-, Arabia Saudita se negó a ceder sus sofisticadas bases militares al Pentágono.
Presionada por el creciente sentimiento antinorteamericano en su población, la familia real saudita se resiste a permitir el ingreso de tropas aliadas en el país -sede de los santos lugares del islam, La Meca y Medina- y arriesgar el delicado equilibrio que la mantiene en el poder. Además, las relaciones entre el primer productor mundial de petróleo y Washington se tensaron tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, en los que participaron varios atacantes sauditas.
Qatar
Las dudas sobre la posición saudita llevaron al Pentágono a instalar un comando alternativo en Qatar -con un costo de 1400 millones de dólares, desde donde se supervisará el despliegue de tropas en suelo iraquí.
Durante los últimos años, el pequeño y poderoso emirato, con sólo 750.000 habitantes y sede del canal de televisión árabe Al Jazzeera, se ha convertido en un aliado muy valioso de la Casa Blanca. Tras la experiencia de la Guerra del Golfo, el régimen qatarí optó por echarse a los brazos de Washington para que garantice su supervivencia como Estado.
Turquía
La oposición popular y las pérdidas económicas que traerá la guerra preocupan al gobierno de Turquía, único miembro musulmán de la OTAN. Pero al país lo aterra la idea de que uno de los resultados de la conflagración sea la independencia del Kurdistán iraquí y que la minoría kurda de Turquía intente seguir el ejemplo.
Ankara autorizó el uso de su espacio aéreo a los aviones de guerra de Estados Unidos, pero no permitirá el emplazamiento de 62.000 soldados en su territorio. La medida significa que Turquía, que comienza a salir de una profunda recesión, perderá el derecho a un paquete de ayuda estadounidense por 30.000 millones de dólares. Además, la negativa turca presagia una aguda crisis con Washington, cuyo respaldo fue crucial para que el país islámico obtuviera créditos del FMI. Estados Unidos, además, respaldó la incorporación de Turquía en la Unión Europea.
Jordania
Es un firme aliado de Estados Unidos, pero tiene vínculos comerciales con su vecino Irak, principal socio comercial de este reino y su único proveedor de petróleo.
Sin embargo, el rey Abdullah II se aseguró de no repetir el precedente de su padre Hussein, que en 1991 perdió el respaldo económico de los países árabes al oponerse a la intervención estadounidense en Irak.
Ahora, las autoridades de Amman aseguran que el número de tropas extranjeras en el país no supera los 600 y su función se limita a coordinar operaciones de rescate, nunca de ataques.
De todos modos, para Jordania, donde la mayoría de la población es palestina, la prioridad es resolver el conlicto entre palestinos e israelíes, y no derrocar a Saddam. Los jordanos temen que la guerra en Irak pueda exacerbar el conflicto en Medio Oriente.
Siria
El único país árabe en el Consejo de Seguridad de la ONU es uno de los opositores más fervientes a la guerra. Sospecha que la ofensiva contra Saddam es sólo el primer paso de un plan general estadounidense para la región y que el régimen de Damasaco se convertirá en el próximo blanco. De hecho, el Departamento de Estado norteamericano continúa manteniendo a Siria en su lista de países "patrocinadores del terrorismo" desde hace 20 años.
Además, los sirios no desean tener en su retaguardia un régimen títere de Estados Unidos, lo cual los dejaría rodeados de naciones aliadas de Washington: Turquía al Norte, Jordania e Israel al Sur e Irak al Este.
Kuwait
Liberado hace 12 años de la ocupación iraquí gracias a una coalición internacional encabezada por Estados Unidos, el rico emirato petrolero, donde el fantasma de Saddam sigue acechando a su población, ha ofrecido toda su ayuda a Bush.
El "niño mimado de Occidente" entregó ya una tercera parte de su territorio a los soldados aliados y, pese a que los musulmanes radicales pusieron el grito en el cielo, se convirtió en la principal base del ataque estadounidense
Irán
Al igual que Siria, Irán tiembla ante la posibilidad de ser el próximo objetivo en la lista de la Casa Blanca una vez derrocado Saddam. Las relaciones del régimen teocrático de Teherán con Washington, tirantes desde 1981 (tras la llamada crisis de rehenes), se agravaron hace poco más de un año, cuando el presidente estadounidense, George W. Bush, incluyó a Irán dentro del célebre "eje del mal".
Pero el país libró en los 80 una cruenta guerra contra Irak que dejó más de un millón de muertos, y vería con sumo placer la caída de su enemigo.
Sin embargo, como todo lo que ocurre en Irán, la guerra ha provocado nuevas divisiones entre reformistas y conservadores. Estos últimos se escandalizaron ante los rumores de que el gobierno estaba dispuesto a permitir a Estados Unidos utilizar algunas bases iraníes, mientras que los reformistas esperan que la llegada de un sistema democrático a Irak refuerce la posición aperturista de Khatami frente al sector duro del régimen de Khomenei.
Egipto
El presidente Hosni Mubarak advirtió que la guerra devastará la región y exacerbará el sentimiento antinorteamericano en los árabes, irritados por el respaldo estadounidense a Israel. No obstante, Egipto, que recibe de Estados Unidos 2 mil millones de dólares anuales en concepto de ayuda, aseguró que permitirá el paso de los barcos estadounidenses y británicos por el Canal de Suez.
Israel
Junto a Kuwait, Israel es el más estrecho aliado de Washington en la región y apoya sin tapujos el ataque contra su principal enemigo.
En los últimos días desplegó un impresionante plan de defensa bélico -que incluye desde un poderoso dispositivo de Arrows y Patriot hasta un costoso escudo antimisiles- en previsión de una lluvia de Scud iraquíes sobre su suelo, como sucedió hace 12 años. A diferencia de aquella ocasión, en la que no contraatacó para no romper el apoyo árabe a Washington, el gobierno de Tel Aviv advirtió que esta vez no dudará en responder a una eventual agresión.
Pero Israel teme inflamar los ánimos de los grupos radicales palestinos, que exhortaron a los iraquíes a lanzar ataques suicidas contra las tropas estadounidenses y británicas.
EAU, Bahrein, Omán
Los tres diminutos pero riquísimos Estados del Golfo no quieren parecer más pro americanos que el resto de sus vecinos árabes, pero se han puesto del lado de Estados Unidos desde un principio, permitiéndole que estableciera gigantescas bases navales y aéreas en sus territorios.
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