Lula inicia una etapa más "social"

Presentó un plan de medidas destinadas a enfrentar las críticas de que está demasiado volcado a los sectores ortodoxos
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20 de mayo de 2003  

SAN PABLO.- El presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, inició ayer una clara ofensiva destinada a responder a las críticas que comienzan a surgir desde diversos sectores en el sentido de que su gobierno estaría traicionando la voluntad de cambio manifestada en las urnas en las últimas elecciones.

Ayer, en la tercera reunión de gabinete desde su asunción, Lula convocó a 30 de sus 32 ministros para pedirles más acción social. En mangas de camisa, les dijo que cada treinta días tendrán que presentar un informe sobre lo que hicieron en el mes.

Tras la reunión, realizada en la Granja do Torto, el espacio de encuentro preferido de Lula, donde suele comandar él mismo algunos asados, se dio el punto de partida para la seguidilla de anuncios de medidas sociales que se esperan en las próximas semanas. Ayer ya anunció la creación del programa Primer Empleo, dedicado a jóvenes de 16 a 24 años y con una inversión disponible de 500 millones de reales (cifra equivalente en pesos).

Si bien la cúpula del gobierno no quiere usar el mote "fase 2", así es como algunos hombres del propio gobierno están denominando la nueva etapa con un perfil más "social".

La "fase 1" habría sido la de estabilizar los indicadores financieros, reducir el riesgo país y revalorizar el real. El objetivo fue cumplido con creces y aplausos, pero el perfil ortodoxo adoptado comenzó a generar críticas de los sectores tradicionales de izquierda del Partido de los Trabajadores.

La inconformidad fue vociferada por los "radicales de izquierda", pero también es suscripta en un silencio nervioso por el centro del partido y hasta sectores más conservadores. "Yo le diría a Lula que sea fiel a sí mismo, a sus impulsos, a los que lo votaron", dijo ayer públicamente, no sin un poco de sorna, el ex presidente Fernando Henrique Cardoso.

Preocupado, Lula lanzó el contraataque. "Uno ya siente, Brasil está diferente." Con este slogan en verso, durante un programa de veinte minutos en cadena nacional, el presidente resaltará algunas acciones sociales ya tomadas por el gobierno en sus primeros 135 días, como el lanzamiento del programa Hambre Cero o el nombramiento de un negro como juez de la Suprema Corte.

Atento a las críticas, en un discurso reciente llegó a decir que tomar medidas ortodoxas le costó "algunas noches de sueño". Ahora considera que llegó el momento de abrir el cofre y -sin faltarle el respeto un ápice a la extrema disciplina fiscal que guía al gobierno- comenzar a implementar proyectos sociales por el bien de su biografía.

Plan de inversiones

Sin cifras concretas, el gobierno inició ayer mismo en la reunión de gabinete la discusión del Plan Cuatrienal de Inversiones (PPA en portugués), que define las metas de obras sociales y de infraestructura para los próximos cuatro años.

Se trata de una medida establecida por la Constitución para cada gobierno que se inicia. Pero Lula, también para marcar una diferencia respecto de la gestión anterior, les avisó a sus ministros que quiere que el PPA sea discutido junto con 2000 entidades sociales de Brasil. El resultado de ese debate le dará forma al PPA, que será presentado en agosto en el Congreso para su aprobación. A partir de ese documento serán elaborados los presupuestos anuales de gastos del país durante todo el mandato de Lula.

Atento a la ansiedad de Lula por demostrar que su gobierno no abdicó de la voluntad de cambio, José Dirceu, jefe de Gabinete, dijo que además de metas económicas el PPA "tendrá que contener metas sociales, como la reducción de la mortalidad infantil y la erradicación del analfabetismo".

Con esta línea de inversiones, dijo Aloizio Mercadante, jefe del bloque oficialista en el Senado, "comienza la "fase 2" de la economía. Ya estamos en condiciones de arrancar con una serie de obras".

Las tasas, en debate

Mercadante, un oficialista puro, es de los que en privado admiten su descontento con el perfil ortodoxo adoptado por el gobierno. Provocó un escándalo al pedir que la tasa de interés del país, actualmente en 26,5%, una de las más altas del mundo, comience a bajar.

Ese es en este momento el tema del gran debate dentro del gobierno: los "ortodoxos", como el presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, defienden que la tasa no sea alterada para mantener la economía desacelerada y así terminar de exterminar la inflación.

Los petistas tradicionales, en cambio, dicen que ya es momento de comenzar a reducir la tasa de interés, porque la inflación ya no representa riesgos. Al caer la tasa de interés aumenta el crédito y los brasileños vuelven a consumir, moviendo nuevamente la rueda de la economía real.

Hoy se reúne el Comité de Política Monetaria para decidir qué hacer finalmente con la tasa de interés: si cae, será la contraseña que indicaría que la "fase 2" comenzó. Si la tasa se mantiene, querrá decir que los ortodoxos todavía tienen la última palabra, aceptada por Lula aun a disgusto.

Alerta en la frontera con Colombia

  • BRASILIA (EFE).- La guerrilla colombiana está cada vez más cerca de la frontera con Brasil, advirtió el principal comandante militar brasileño en la región amazónica. "Existe una preocupación y tenemos que estar alerta", dijo el general Claudio Barbosa de Figueiredo al diario Gazeta Mercantil. Según el oficial brasileño, los guerrilleros quieren crear un "Estado paralelo o un narcoestado" en la zona próxima a la frontera entre Colombia y Brasil, de 1600 km. Barbosa dijo que, presionados por operaciones del ejército colombiano en el centro del país, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se han desplazado hacia la frontera brasileña en los últimos meses.
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