Macron se prepara para otro fin de semana de protestas y acusa a grupos de ultraizquierda de querer “derrocar la República”
El presidente francés se reunió con parte de su equipo ante la convocatoria para el próximo sábado y dijo que las manifestaciones “ilegítimas” quedarían prohibidas
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PARÍS.– El presidente de Francia, Emmanuel Macron, dijo el jueves que las manifestaciones “ilegítimas” quedarían prohibidas en los próximos días y denunció que los grupos de extrema izquierda “sediciosos” y los vándalos de los disturbios y saqueos del pasado fin de semana buscaron “derrocar la República”.
Tras una reunión con los jefes de los servicios de inteligencia y altos cargos del gobierno, acusados de no haber previsto la magnitud de la movilización del sábado último, Macron señaló que solo se permitirían las manifestaciones organizadas por grupos como los sindicatos, pero que podrían desviarse por rutas alternativas para proteger a los comercios.
“El sábado pasado se produjeron actos políticos y sediciosos por parte de grupos de extrema izquierda cuyo objetivo es derrocar a la República”, dijo Macron.
Sus declaraciones ocurrieron mientras las autoridades de toda Francia se preparaban para nuevas protestas tras algunos de los peores disturbios urbanos que ha vivido el país en años.
Después de los actos violentos, las autoridades ordenaron tres noches de toque de queda en zonas de varias ciudades como París y Lyon, la tercera más grande del país.
La revuelta ha sacudido al gobierno a pocos meses de las elecciones presidenciales de abril y mayo, a las que Macron no puede presentarse y en las que parte como favorita la ultraderechista Marine Le Pen, según las encuestas.
Protestas prohibidas
Las manifestaciones previstas el jueves en París, Lyon, Lille y Grenoble fueron prohibidas, una medida que algunos consideran una vulneración del derecho de los franceses a protestar.
La prefectura de policía de París indicó que la prohibición era necesaria ante el riesgo de que se repitiera la violencia callejera del fin de semana. Regirá hasta las 20 de este jueves y se aplicará a zonas que incluyen el palacio presidencial del Elíseo, ambas cámaras del Parlamento y las principales estaciones de tren de la ciudad. También abarca áreas del centro de París que resultaron gravemente afectadas por los saqueos.
Las protestas previstas para el jueves se consideraban un preludio de la gran manifestación del sábado, para cuando el principal sindicato estudiantil francés, la UNEF, convocó concentraciones a nivel nacional, mientras que el movimiento de los “chalecos amarillos”, la fuerza antisistema que surgió en 2018, presentó planes para una marcha por el centro de París. Además, está prevista una huelga general y manifestaciones el 5 de noviembre.
Frente a esta convocatoria, el gobierno desplegará este fin de semana vehículos blindados y unidades de élite de la policía y la gendarmería. También estará desplegada la misión Sentinelle, militares a cargo habitualmente de vigilar lugares concurridos y monumentos.
El nivel de movilización de las fuerzas de seguridad el sábado será “un 20% superior” al de la semana pasada, según el Ministerio del Interior.
Mientras tanto, las autoridades de algunas ciudades como Lyon, Rouen y Toulon prohibieron las protestas el sábado, una decisión considerada liberticida por parte de la oposición.
Los comercios del centro de París comenzaron a tapiar sus escaparates por si se producen actos violentos. El grupo de artículos de lujo Hermès dijo que reforzó las medidas de seguridad en sus tiendas francesas.
Por otra parte, las autoridades de la ciudad norteña de Orléans se preparaban para posibles disturbios, ya que el partido de extrema derecha Reunión Nacional (RN), de Marine Le Pen, tenía previsto celebrar su reunión anual y los sindicatos y grupos de izquierda habían organizado manifestaciones.
Francia se vio sacudida el 17 de octubre por algunos de los peores disturbios urbanos de los últimos años, en el marco de las protestas a nivel nacional, lo que puso de manifiesto la profundidad de la ira ciudadana y planteó dudas sobre la capacidad de los servicios de seguridad para mantener el orden.
Dos personas fueron detenidas por un incendio provocado en el ayuntamiento de Limoges, informaron las autoridades francesas y los medios de comunicación.
La tercera noche consecutiva de toques de queda locales transcurrió sin incidentes importantes en las zonas afectadas por la violencia, lo que dio al gobierno un respiro de cara al fin de semana.
Los disturbios pusieron de manifiesto un malestar más profundo en Francia, donde el aumento vertiginoso de los costos energéticos, la presión sobre los presupuestos familiares y la preocupación por el deterioro de los servicios públicos han alimentado una creciente frustración entre los trabajadores y los jóvenes.
La clase política francesa también se ha sumido en un amargo juego de culpas, en el que el Gobierno acusa a los grupos políticos de extrema izquierda de avivar los disturbios.
Como muestra del malestar de los inversionistas, los rendimientos de los bonos del Estado francés a 10 años superaron el jueves a los de los bonos del Tesoro estadounidense equivalentes por primera vez desde 2013.
Agencias Reuters, AP y AFP
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