
Miles huyen de un campamento afectado por el ébola y crece la alarma por una propagación fuera de control
Un operativo militar obligó a abandonar el recinto, donde vivían unas 19.000 personas; cerca de 1000 habían estado en contacto con la enfermedad y cientos permanecen sin ser rastreadas
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KINSHASA.– Miles de desplazados de un campamento afectado por el ébola en el este de la República Democrática del Congo huyeron tras la entrada de soldados en el recinto, según informaron este jueves la ONU y autoridades locales, que ahora temen por la propagación de la enfermedad.
Las fuerzas de seguridad se desplazaron durante los últimos días al campamento de Kigonze en busca de armas, lo que condujo a enfrentamientos en el interior que a su vez provocaron la huida de residentes del campamento.
El campamento, que albergaba a unos 19.000 desplazados en la provincia de Ituri, se encuentra ahora abandonado, dijo en un comunicado el coordinador principal de la ONU para el ébola, Julien Harneis.
Dos responsables sanitarios con conocimiento de la situación dijeron que en el campamento residían alrededor de 1000 personas que habían estado en contacto con el ébola. Solo se ha localizado a aproximadamente una quinta parte de ellas, añadió una de las fuentes.
“El enorme reto de frenar la propagación del ébola en la República Democrática del Congo (RDC) acaba de complicarse aún más”, señaló la ONU.
La organización indicó que también se había incendiado un centro de tránsito para el ébola donde se podía aislar, realizar pruebas y tratar a los casos sospechosos de ébola.
El caso subraya la gravedad del brote de ébola actualmente en curso en el país africano, que se combina con los problemas de seguridad en las regiones afectadas por la lucha armada, y la precariedad de cientos de miles de personas vulnerables a los distintos males.

El país combate su 17mo y más letal brote de ébola, que ha registrado más de 8000 casos, entre ellos, casi 4000 muertes. La situación de la enfermedad condujo además a episodios de violencia contra trabajadores de la salud y otros miembros de equipos de respuesta.
El domingo fue el turno de Marie-Célestin Karondwa, funcionario de la Unión para la Democracia y el Progreso Social (UDPS), el partido gobernante. Karondwa fue atacado en su casa en Butembo, un foco de ébola en la provincia de Kivu del Norte, tras defender los esfuerzos de respuesta del gobierno en un programa de radio. Murió en el hospital.
“Lo golpearon y luego prendieron fuego a la casa”, dijo Sagesse Kavira, nieta de Karondwa, en su funeral.
Resistencia
Las autoridades pusieron en marcha este mes un enfoque centrado en las aldeas para combatir el brote. Pero esos esfuerzos enfrentan resistencia de algunos residentes que desestiman la enfermedad como un engaño, en medio de una desconfianza generalizada hacia el gobierno por diversas razones, que van desde cómo ha gestionado brotes anteriores hasta la corrupción.
Los equipos de respuesta señalan que el escepticismo sobre la enfermedad ha complicado los esfuerzos para trabajar con los residentes, incluso en comunidades remotas y en focos emergentes que ya enfrentan escasez de suministros médicos y de personal sanitario.
La desconfianza es particularmente difícil de superar en los territorios del este controlados por rebeldes, donde décadas de conflicto con insurgentes, así como abusos de derechos humanos, han hecho que muchos residentes desconfíen de los extraños y de las autoridades.
El político asesinado había utilizado el programa de radio para pedir al público que obedeciera las medidas de respuesta, en particular el distanciamiento social y el lavado de manos, explicó Jean-Baptiste Katsongo Lwatswa, primer vicepresidente federal de la UDPS en Butembo. “Se cree que eso provocó la ira de ciertos jóvenes”.
Enoch Muhindo Balimatangi, residente de Butembo, dijo que entre los habitantes hay miedo y sentimientos encontrados sobre el ébola. “Algunos dicen que la enfermedad existe, mientras que otros se niegan a aceptar que exista. ¡Eso da miedo!”, expresó.
Un desafío clave para frenar este brote en particular es la ausencia de vacunas o tratamientos aprobados para el raro virus Bundibugyo, que provoca esta variedad de la enfermedad. Actualmente se realizan ensayos clínicos en la provincia de Ituri, donde está el epicentro.
En su más reciente informe de situación, la Organización Mundial de la Salud advirtió que la enfermedad sigue siendo grave y que existen “desafíos persistentes en la detección oportuna de casos y en el acceso a una atención temprana y adecuada para los pacientes”.
La OMS también ha dicho que el brote continúa superando los esfuerzos por rastrearlo y frenarlo, y que va camino de superar el más mortífero del que se tiene registro, el brote regional de África Occidental ocurrido entre 2014 y 2016, en el que murieron 11.000 personas.
Agencias Reuters y AP


