Mitterrand vuelve a despertar polémicas
Nueve años después de morir
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Casi diez años pasaron desde que dejó la presidencia y nueve años desde que murió, pero François Mitterrand aún despierta polémicas en Francia.
Mitterrand, que gobernó Francia durante 14 años, todavía es un personaje enigmático y plagado de secretos que dividen a los franceses y que en los últimos días, han comenzado a ser revelados.
Coincidiendo con la última semana del juicio de las escuchas telefónicas ilegales ordenadas durante su presidencia, una película sobre Mitterrand -que se estrena mañana en Francia- y un libro de Mazarine Pingeot, su hija ilegítima, develan aristas desconocidas del ex jefe de Estado.
"Soy el último gran presidente; después de mí sólo habrá administradores", dice Mitterrand en una escena de "El paseante del Champ-de-Mars", película que narra los últimos meses de vida del ex presidente, gravemente enfermo de un cáncer que puso fin a su vida, en enero de 1996. Muchas escenas retoman palabra por palabra declaraciones del ex presidente.
"El paseante del Champ-de-Mars" se mueve entre revelaciones sobre la política partidaria francesa de mediados de los años noventa y confesiones personales. Ya en el ocaso de su mandato, en unas proféticas declaraciones, el ex presidente socialista afirma en la película: "En cuanto me vaya, la derecha volverá al poder".
El ex ministro de Relaciones Exteriores Roland Dumas no se mostró muy convencido por la película y prefirió recordar al Mitterrand que hacía "soñar" a los franceses.
En cuanto a su relación con las mujeres, Mitterrand confiesa, en la película, que adora a las actrices, mientras que las modelos son "sólo para las tapas de las revistas de moda".
La existencia de Mazarine Pingeot, la hija ilegítima de Mitterrand, salió a la luz, justamente, en la tapa de una revista. La opinión pública francesa conoció una porción importante del lado oculto de Mitterrand cuando Paris-Match reveló, en noviembre de 1994, que tenía una hija de 20 años. Hoy, Mazarine tiene preparado un libro autobiográfico que comenzará a venderse en Francia dentro de dos semanas. "Es la visión que Mazarine tenía de su padre", contó Marie-Laure Goumet, de la editorial Julliard, en diálogo con LA NACION, desde París.
El libro revela que Mitterrand, a pesar de sus compromisos y de su familia oficial, hablaba por teléfono varias veces por día con su hija y hasta le cantaba, cada vez que podía, canciones de cuna. Mazarine, cuya existencia se transformó en un verdadero secreto de Estado, ya tiene listo un libro ansiosamente esperado.
El ex ministro de Cultura de Mitterrand, Jack Lang, no consideró problemático que salieran a la luz los secretos que el ex presidente tanto se ocupó de ocultar. "La gente todavía está fascinada por Mitterrand. Tanto sus amigos como sus enemigos lo extrañan. Es lo que yo llamo «la magia Mitterrand»", afirmó.
La película, Mazarine, el juicio, no son más que nuevos capítulos de la eterna biografía de Mitterrand, que nunca termina de escribirse.
