
Normas estrictas en los interrogatorios de la policía británica
Las aplicaron en el caso del somalí detenido
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LONDRES (AP).- La policía trabajó diligentemente en los últimos días para lograr que el terrorista sospechoso Yasin Hassan Omar confiese, sustentándose en años de experiencia en la lucha contra el Ejército Republicano Irlandés (IRA), mientras trataba de encontrar pistas que la ayudasen a apresar a otros terroristas.
El caso de Omar, que aparentemente estaba dispuesto a morir por su fe, constituye un nuevo desafío para la policía británica, ya que ésta nunca debió enfrentarse con terroristas suicidas en su territorio.
El somalí de 24 años está acusado de tratar de detonar una bomba en la estación de subte Warren Street, pero el artefacto explosivo no llegó a estallar del todo. "Las convicciones religiosas y las ideas políticas de Omar podrían motivarlo a obstruir la acción de quienes lo interroguen, pero la perspectiva de una larga condena en prisión podría incitarlo a confesar", afirmó Charles Shoebridge, un analista de seguridad y ex oficial de inteligencia antiterrorista de la policía londinense.
Las normas policiales establecen que Omar puede dormir ocho horas antes de un interrogatorio formal. Tiene acceso a un baño para higienizarse, y se le deben dar desayuno y merienda y una comida completa cada día. Después de su descanso, un interrogatorio podría durar hasta seis horas, con pausas y un abogado presente, según las reglas.
Afectada por las acusaciones de brutalidad y tortura en los años 70, especialmente en el caso de los sospechosos del IRA conocidos como los Seis de Birmingham, la policía hoy se ajusta estrictamente a las revisadas normas sobre la manera en que puede tratar a los detenidos. Los llamados Seis de Birmingham fueron condenados a cadena perpetua en 1975 por dos atentados contra sendos bares en esa ciudad, en 1974, en los cuales murieron 21 personas. Después de varios años en prisión, sus sentencias fueron revocadas y quedaron libres en 1991, cuando la evidencia demostró que la policía les había arrancado confesiones a golpes.
Además de buscar pistas para identificar a los autores de los atentados del 21 de julio, la policía intentó extraerle a Omar información sobre posibles conexiones con los atentados del 7 de julio en el sistema de transporte londinense en los que murieron 56 personas, incluyendo cuatro terroristas suicidas.
Pero de acuerdo con un ex oficial de inteligencia de la policía militar británica, tal vez la policía ya haya obtenido de Omar la mejor información inmediatamente después de su arresto, cuando el sospechoso somalí padecía "la conmoción de la captura", y acaso la hayan autorizado a interrogarlo sin la presencia de un abogado.
"Es probable que la policía británica haya solicitado asesoramiento de parte de psicólogos forenses de lugares como Israel, que tiene amplia experiencia con terroristas suicidas", dijo Shoebridge.
El analista consideró tras la detención de Omar que "sería sumamente positivo que éste opte por confesar. Pero lo más probable es que el grueso de la información que consiga la policía seguramente provenga de la tradicional manera de operar de los detectives, inspectores y los servicios de inteligencia".





