
Ordenan evacuar a militares argentinos
KUWAIT CITY.- Si algo faltaba para tener la certeza de la proximidad de la guerra, ayer, y siguiendo el camino emprendido por centenares de civiles y diplomáticos en la zona, fueron evacuados 83 de los 84 militares argentinos que controlaban la frontera entre Kuwait e Irak, una zona desmilitarizada bajo control de la ONU por la que pasarán las fuerzas angloamericanas en la invasión.
Sólo uno de los argentinos, el teniente coronel Gustavo Pérez Zoilo, subjefe logístico de Unikom -la misión de la ONU que monitoreaba la frontera entre los dos países-, quedó en la parte kuwaití de la zona desmilitarizada (DMZ) junto a otros 219 miembros de la misión, a la espera de nuevas órdenes desde el cuartel general de Nueva York.
"¿Por qué nos quedamos? Porque aunque la misión se replegó casi totalmente y no haya votación en el Consejo de Seguridad, vamos a permanecer hasta último momento, hasta que nos llegue la orden", dijo a LA NACION Pérez Zoilo, que se encontraba en estado de máximo alerta en Camp Khor, el comando central de Naciones Unidas de la parte kuwaití de la DMZ.
Los militares argentinos, que desde la creación de Unikom en 1991, después de la primera Guerra del Golfo, venían participando activamente en la misión, estaban preparados desde hacía semanas para un repliegue, consecuencia directa del fracaso de la diplomacia.
Así, pocas horas después de la cumbre en las islas Azores entre Bush, Blair y Aznar, no les sorprendió que les llegara la orden de dejar la DMZ para retirarse al cuartel general de Unikom de Kheitan, en esta capital.
Los argentinos no sólo ya tenían lista su mochila y el equipaje reglamentario de 15 kilos como para abandonar rápidamente la DMZ hace una semana, sino que incluso habían practicado los planes de evacuación y contingencia puestos a punto por el comando central. Conscientes de estar en una situación más que volátil desde hace meses, los argentinos estaban mentalizados para dejar de un momento a otro la DMZ, acosada desde el lado sur, en pleno desierto kuwaití, por cientos de miles de tropas estadounidenses listas para avanzar. Y sabían perfectamente que era cuestión de días el nivel de alerta 4, así como la orden de evacuación y de suspensión de las operaciones del secretario general de la ONU, Kofi Annan, que finalmente llegó ayer, a las cuatro y media de la mañana.
Agujeros en el alambrado
Aunque hace una semana el nivel de alerta había llegado a tres, con la consecuente evacuación del personal civil y no esencial de la misión, en verdad Unikom ya había virtualmente muerto unos días antes, cuando trascendió que manos misteriosas habían abierto más de 30 puertas en el alambrado electrificado allí existente para facilitar el paso de los tanques norteamericanos que avanzaban hacia territorio iraquí.
"La evacuación se hizo en forma ordenada, en calma y tranquilidad, y comenzó a eso de las cuatro de la tarde, a través de columnas de vehículos que partieron hacia la base de Kheitan, en Kuwait City", contó Pérez Zoilo, que destacó que la nostalgia fue el sentimiento generalizado de los argentinos que abandonaron el lugar.
En una misión que tenía un total de 1300 militares de distintas nacionalidades, los argentinos tenían un papel muy relevante en Unikom. Había tres observadores militares -el teniente coronel Florencio Crespi, el mayor Aníbal López y el capitán Juan Manuel Ferraro-, un subjefe de la logística, el ya mencionado teniente coronel Pérez Zoilo, una compañía de Ingenieros de 50 efectivos -entre ellos la cabo primero Verónica Avila, la única mujer de la misión- y una compañía logística compuesta por 30 soldados. ¿Las principales tareas de los argentinos? Amén de monitorear la situación en la frontera, construir caminos, desminar y llevar agua o combustible a las áreas más lejanas de la DMZ, una zona de 200 kilómetros de ancho, con cinco kilómetros de largo del lado kuwaití y 10 del lado iraquí.
"El contingente argentino en el corto plazo quedará en stand by en Kuwait City, a la espera de que Nueva York decida si se cierra o no la misión", explicó Pérez Zoilo, el único argentino que quedaba anoche en la DMZ. Más allá de la tensión a raíz de un ataque inminente, allí reinaba la calma, según contó, y no se percibía ningún movimiento militar.
"Hay una luna espectacular", dijo Pérez Zoilo por teléfono, intentando bajar los decibeles de una "experiencia muy fuerte, en la que te apoyás en todo lo que el ejército te entrenó y te enseñó". "Imagino que hasta que la seguridad del lugar no corra peligro, nos vamos a quedar, pero haciendo una apreciación realista pienso que si Bush da un ultimátum seguro evacuamos", agregó este militar de 41 años, casado y con dos hijos.
"Momento histórico"
Suspendidas todas sus operaciones en Unikom junto a él quedaron el Force Commander, Francisc Gagor, de nacionalidad polaca, junto a un staff muy reducido, y una compañía de 180 soldados de Bangladesh, los únicos efectivos armados de la misión internacional.
"Estamos en un momento histórico", reflexionó anoche el mayor Alberto Zuccerino, jefe de la compañía logística, tras haber llegado con todos los vehículos de apoyo y con su gente al cuartel general de Unikom de esta capital. "Vamos a ver qué pasa ahora... Estamos bien y lo único que necesitamos es darles tranquilidad a las familias."
Temen una réplica con armas químicas
- WASHINGTON (Reuters).- Oficiales estadounidenses dijeron que existen nuevas señales de que Bagdad puede responder con armas químicas y biológicas si los 280.000 soldados estadounidenses y británicos desplegados cerca de su territorio lanzan una invasión. "Existe un creciente rumor acerca de esa posibilidad, pero no hay nada concreto", dijo a Reuters uno de los oficiales, que pidió no ser identificado y que no reveló las fuentes de información, aunque también se precisó que las armas habrían sido entregadas a la Guardia Republicana, el cuerpo de elite que protege al presidente iraquí, Saddam Hussein.




