
Pinochet finalmente renunció a su cargo de senador vitalicio
Entregó la carta de dimisión en persona
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SANTIAGO, Chile.- Augusto Pinochet puso ayer fin definitivamente a su polémica actividad política al renunciar al cargo de senador vitalicio, tres días después de que la Corte Suprema lo declaró demente e inhábil para ser juzgado por las violaciones a los derechos humanos de su régimen.
Pinochet, desmintiendo con hechos que esté enajenado, presentó su dimisión con un gesto grandilocuente y emotivo al convocar al cardenal Francisco Javier Errázuriz para entregarle la carta de renuncia dirigida al presidente del Senado, Andrés Zaldívar. El prelado relató que le entregó la renuncia "con mucha emoción".
Monseñor Errázuriz dijo que el gesto de Pinochet "le hace bien. Sin duda que también le hace bien al país por la paz social".
La renuncia la basó en que su condición física deteriorada le impide ejercer el cargo de senador, afirmó Marco Antonio, el menor de los cinco hijos de Pinochet, quien estuvo en la reunión con el cardenal.
"Lo más importante (de la renuncia), que fue lo que conversó con los abogados, es que ésta es una decisión que toma por el bien de Chile para que esto, en parte, ayude a la reconciliación y al encuentro entre todos los chilenos", añadió Pinochet hijo.
El fin de un capítulo
En tanto, el presidente Ricardo Lagos, que fue el más enconado adversario del ex dictador y víctima de sus represiones, destacó antes de viajar a Buenos Aires que "se cierra un capítulo de una historia que comenzó con el desafuero del senador Pinochet".
"Esperemos que esto traiga un poco más de tranquilidad a todos los sectores", agregó Lagos.
El gobierno había pedido el retiro de Pinochet por considerar que era incompatible con la decisión judicial de sobreseerlo.
El vocero oficial, Heraldo Muñoz, también dijo que se cierra una etapa en la agitada vida política chilena. Muñoz manifestó que la dimisión "más que un gesto es una decisión lógica, esperada, de sentido común".
El oficialismo valoró también la renuncia y la derecha destacó lo que consideró como un gesto que lo enaltece. "Frente a los ataques, al odio, la venganza, el revanchismo, el general Pinochet responde con grandeza", dijo el diputado Iván Moreira, de la ultraderechista Unión Demócrata Independiente.
A pesar de las declaraciones de la familia en el sentido contrario, la renuncia de Pinochet se analizaba en su círculo íntimo, según reveló su hijo Marco Antonio. El miércoles por la noche, junto a algunos familiares y sus abogados, se redactó la renuncia, tras lo cual convocó para ayer al mediodía al cardenal a su elegante y protegida residencia en La Dehesa, un suburbio de esta capital.
"Después de conversar con el cardenal en forma muy amena y grata, le pidió al cardenal que lo acompañara a un pequeño escritorio donde le firmó la carta", contó Marco Antonio Pinochet.
Con su gesto, el octogenario ex dictador mantiene el equilibrio actual del Senado, compuesto por 24 oficialistas y 24 opositores, y se anticipó a una maniobra de oficialistas por pedir su interdicción. Un estatuto establecido por ley el año pasado para los ex presidentes pavimentó el camino para la decisión adoptada ayer, al concederles fuero y un salario a los ex mandatarios.
Pinochet había asumido en marzo de 1998 el cargo de senador vitalicio, que se otorgó en su Constitución de 1980, luego de entregar el mando del ejército. Seis meses después viajó a Londres en plan de descanso, pero sus dolencias en la columna vertebral lo forzaron a operarse. Cuando se restableció, el juez español Baltasar Garzón ordenó su arresto mientras solicitaba su extradición.
La detención se prolongó por 503 días hasta ser liberado por compasión en marzo de 2000, pero no pudo reanudar su actividad parlamentaria, que durante los seis meses que duró se limitó a un acuerdo político para eliminar el feriado por el aniversario del golpe de 11 de septiembre de 1973, por el largo proceso judicial que culminó esta semana con el sobreseimiento.




