
Ponen fin a la crisis por Perejil
Madrid retiró a sus efectivos del islote y accedió a iniciar diálogos con Rabat
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MADRID.- Los gobiernos de España y de Marruecos seguían anoche sin hablarse. Pero la súbita mediación de Washington -que dijo que "los amigos no deben pelear"- terminó con la ocupación militar del islote Perejil, tras forzar un acuerdo de partes para volver a la situación inicial. O sea: el peñón de la discordia quedó ayer tan despoblado como hace diez días.
Al parecer, el secretario de Estado Colin Powell decidió "terminar con este asunto" luego de comprobar que la escalada entre Marruecos y España abrió "la posibilidad de una situación de peligro real" en el Mediterráneo occidental, según su vocero en Washington. El jueves último, Madrid movilizó a buena parte de sus fuerzas armadas por el yermo islote.
Pese que sólo 24 horas antes el gobierno de José María Aznar había rechazado "mediadores" por entender que "éste es un problema sólo bilateral", Powell decidió encarar la gestión. Madrid le agradeció el trabajo, al que definió como "un papel de garante" -y no de mediador- con lo que salvó su posición.
Al caer la tarde, los 75 legionarios españoles que custodiaban el islote de la discordia iniciaron el retiro de equipos y el desalojo, según informó el gobierno. Con eso, se daba por finalizada la causa última de tensión en la zona, que comenzó hace 10 días, cuando un puñado de soldados marroquíes tomó el inhóspito peñón.
En las últimas horas, la situación había generado inquietud en medios europeos, entre ellos, en París -que también pidió el final de la ocupación- y Bruselas, que tenía previsto recibir al canciller marroquí, Mohamed Benaissa. El diplomático había iniciado una gira europea para exponer la posición de Marruecos.
Contra del mundo musulmán
La inquietud occidental respondía -según trascendió- a señales de un eventual recalentamiento de tensión con el mundo musulmán, cuando aún hay demasiados focos sin cerrar. De ahí la necesidad de distender cuanto antes un conflicto que los principales medios europeos -salvo la mayoría de los españoles- calificó de "absurdo".
El acuerdo, del que Powell es garante, implica no sólo el retorno a la situación previa al desembarco marroquí sino también el comienzo de conversaciones hispano-marroquíes a partir de mañana.
Situada en aguas marroquíes, la isla de Perejil no mide más que un campo deportivo y debe su nombre al único bien que posee: perejil salvaje.
Marruecos reclama ahora su soberanía, pero España no va tan lejos, quizá porque sus títulos no son lo suficientemente sólidos para un contencioso de ese tipo.



