
Alejandro Arias Monge lideraba una gran banda narco y Washington ofrecía US$500.000 por su cabeza
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Después de años siguiéndole la pista, las autoridades de Costa Rica lograron capturar a Alejandro Arias Monge, alias “Diablo”, considerado el narcotraficante más buscado del país centroamericano.
La detención de Arias se produjo en la madrugada del pasado viernes 24 de julio, en una “compleja operación” marcada por un intenso tiroteo que se prolongó por alrededor de una hora y que dejó ocho agentes heridos y un presunto miembro de la organización fallecido.
Arias fue arrestado junto a Jonathan Pérez Méndez, alias “Tan”, quien es considerado como su lugarteniente, en una estancia ubicada en la localidad de Sarapiquí, provincia de Heredia, cerca de la frontera con Nicaragua, informó Michael Soto, director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) a los medios.

La caída de “Diablo” fue celebrada por la Embajada de Estados Unidos en San José, la cual recordó que Washington había ofrecido una recompensa de US$500.000 por información que condujera al arresto de quien señalaba como el “líder de una violenta organización criminal transnacional”.
De las bananas a la droga
Arias nació el 19 de septiembre de 1984 en Santa Rosa de Ticabán, en la provincia de Limón, frente a las costas del Mar Caribe. Antes de incursionar en actividades ilícitas, “Diablo” empezó su vida laboral trabajando en compañías bananeras, pero para 2010 empezó a ser vinculado con asaltos a personas y robos a viviendas.
Con el paso del tiempo, amplió sus actividades delictivas a los robos de camiones de carga, así como de agroquímicos en fincas piñeras, bananeras y de ganado, según reportó la televisora Teletica.
Para 2015, ya estaba en el radar de las autoridades, pues fue señalado como sospechoso en el asesinato de un hombre, Ademar Jiménez Gómez, cuyo cadáver acribillado a balazos fue encontrado quemado en una estancia en medio de unos árboles de banana.

Un año después las autoridades lograron detenerlo y permaneció un año en prisión preventiva señalado por otra muerte. Después de recuperar su libertad, inició una violenta disputa con otro capo local: Michael Alfredo Moreno Borbón, alias “Pechuga”, quien anteriormente había sido su aliado.
El enfrentamiento por el control del microtráfico en la provincia de Limón y de las rutas utilizadas para enviar drogas hacia Nicaragua y, desde allí, a EE.UU. ha dejado alrededor de 150 muertos en la última década, según la organización Insight Crime. Algunas de las víctimas atribuidas a “Diablo” y sus cómplices fueron decapitadas y quemadas vivas.
Por culpa del narcotráfico, Costa Rica perdió su condición como el país más seguro de Centroamérica y ha experimentado un incremento en los homicidios en los últimos años.
Solo en 2025, 873 personas perdieron la vida de manera violenta en el país. Las autoridades judiciales han achacado más del 60% de estas muertes a rencillas entre grupos narcotraficantes, entre estos, el grupo de “Diablo”. A lo largo de estos años, Arias ha utilizado las redes sociales para hacer gala de las armas automáticas y del dinero que poseía.
El dinero como arma
A lo largo de su carrera criminal, el hoy detenido utilizó el dinero como arma. En 2020, se difundieron unos audios atribuidos a “Diablo” y a otros miembros de su organización, en los cuales se ofrecían 2.500.000 de colones (US$ 5500) por la muerte de policías. La cifra se elevaba hasta los 5 millones por cada investigador del OIJ asesinado (US$ 11.000).
“Mandó a decir el Patrón (así se conoce también a “Diablo”) que por cada paco (policía) que maten en Guápiles, Cariari, Puerto Viejo de Sarapiquí se le va a pagar 5 millones”, se escuchaba en una de las grabaciones, según reportó en su momento el diario costarricense La Nación.
“Hay platica (dinero) y bastante, claro, pero toda esa platica está destinada para la jupa (cabeza) de los investigadores que quisieron jugar de artistas, haciéndonos justicia”, prosigue el audio. “Para cualquiera que quiera jugar de héroe, para eso sí hay platica y bastante”, remataba.
La oferta dio resultados, pues en febrero de 2025 Geiner Zamora, un alto mando de la OIJ en la provincia de Guápiles, fue asesinado por sicarios cuando estaba en un restaurante. Un crimen que, según las autoridades, habría ordenado Arias, reportó el medio CRHoy.
“Diablo” también recurrió al dinero para corromper a algunos funcionarios públicos. Tras su captura, el capo reveló a los fiscales que lo entrevistaron que contó con la colaboración de agentes policiales para cometer sus delitos, a cambio de cuantiosas sumas de dinero.
Esto explicaría por qué en los últimos años fracasaron varios de los intentos por aprehenderlo. Uno de los más cercanos ocurrió en enero de 2023, cuando más de 50 agentes judiciales estuvieron a pocos metros de capturarlo durante una actividad familiar.
Solo en 2024, los agentes de la OIJ ejecutaron al menos diez operativos adicionales sin éxito, informó Teletica. Horas después de esta confesión, cinco agentes fueron detenidos y acusados, informó la Fiscalía Adjunta contra el Narcotráfico y Delitos Conexos.
La combinación entre su brutalidad y los sobornos a algunos funcionarios también sería la razón por la cual la organización de “Diablo” logró expandirse hacia al menos siete regiones de Costa Rica, incluyendo la Zona Norte, San Ramón, Turrialba y Guanacaste.
El temor que generaba dentro del mundo criminal provocó que otros delincuentes utilizaran su nombre para extorsionar a comerciantes en provincias como Limón y Heredia.
“El abogado del Diablo”
La decisión de Arias de designar a Cristian Rodríguez Arce como su abogado defensor no ha hecho más que reforzar las sospechas sobre su presunta infiltración en el Estado. Rodríguez fue fiscal penal entre 2002 y 2020. Rodríguez, quien ha sido bautizado por la prensa local como el “abogado del Diablo”, también representa a una hermana de Arias en otro caso.
La decisión de mantener al capo detenido preventivamente no sorprendió a su defensor, quien la anticipó. “Hay un clarísimo peligro de fuga”, dijo a los medios locales antes de que el tribunal hiciera el anuncio.
“Es absurdo discutir que no hay un peligro de fuga cuando, efectivamente, lo hay”, admitió. “Diablo” fue recluido en la prisión de máxima seguridad de La Reforma, a unos 23 kilómetros de la capital, San José.
Y aunque el abogado descartó la posibilidad de que su cliente enfrente una solicitud de extradición por parte de EE.UU., ya que solo se lo acusa de delitos cometidos en Costa Rica, la evidencia apunta en otra dirección.
“Según la DEA, Arias ha conspirado con numerosos narcotraficantes y organizaciones dedicadas al tráfico de drogas para transportar cargamentos de cientos de kilogramos de cocaína procedentes de Colombia. La cocaína es introducida de contrabando a través de Costa Rica, Honduras y Guatemala hasta México, con destino final a Estados Unidos”, se lee en el sitio web del Departamento de Estado.
Por su parte, el fiscal general de Costa Rica, Carlo Díaz, afirmó que si Washington pide formalmente la entrega de “Diablo” se valorará “a partir de ese momento”.
Por Juan Francisco Alonso
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