
¿Quiénes son los musulmanes?
En un fax que se le atribuye, Osama ben Laden instó a los "hermanos musulmanes" a la jihad o guerra santa contra "la nueva cruzada judía encabezada por el mayor de los cruzados, Bush, bajo el estandarte de la cruz". Agregó que no está en guerra por su cuenta sino por encargo divino: "Estamos firmes en el camino de la jihad por la gracia de Dios (Alá) e inspirados por su Profeta (Mahoma)".
Pero el presidente Bush sostuvo en su discurso ante el Congreso que Ben Laden y quienes lo apoyan son "blasfemos en el nombre de Alá", fotografiándose después junto a las autoridades islámicas de los Estados Unidos.
¿Dónde está entonces el "verdadero" islam? Después de los atentados del 11 de septiembre, numerosos clérigos musulmanes rechazaron el terrorismo fundamentalista porque el islam es una religión de paz. Hay textos en el Corán que los avalan. El más famoso está en el Sura o Capítulo 5, donde puede leerse que si alguien matare a otro injustamente, "sería como haber matado a la humanidad entera". Este precepto equivale al mandamiento bíblico "no matar" que en hebreo significa literalmente "no asesinar", esto es, no matar injustamente.
Pero otros pasajes del Corán parecen avalar una ética guerrera. Anteayer Juan José Sebreli aludió en LA NACION al Sura 9, que habla de la guerra santa. He aquí la cita: "Combatid contra aquellos que no crean en Alá... hasta que paguen tributo con sumisión". Hay otras citas concordantes, por ejemplo ésta del Sura 8: "Cuando encontréis a los que no creen en formación de batalla, no les deis la espalda. Si los matasteis, no los matasteis vosotros. Alá los mató".
El Libro y el Papa
Cuando un lego como el que esto escribe termina de recorrer las páginas del Corán, al admirar su profunda sabiduría también advierte que hay citas tanto para los pacíficos como para los guerreros. ¿Pero no pasa lo mismo, al fin y al cabo, con la Biblia? ¿No hay en ella, además de su impar sabiduría, textos en contraste?
El islam, el judaísmo y el cristianismo son religiones afines. Las tres son monoteístas. En el islam veneran a Moisés y a Jesucristo como grandes profetas. De los 40.000 devotos que asistieron el domingo último a la misa celebrada por Juan Pablo II en la ex república soviética de Kazakhstán, 30.000 eran musulmanes.
¿Cómo es posible la inconmensurable distancia que los separa de Ben Laden y los fundamentalistas en nombre de una misma tradición religiosa? Aquellos que venimos de la tradición católica tenemos dificultad para comprender las variaciones teológicas de las demás religiones monoteístas. La Biblia y el Corán se prestan a diferentes lecturas. Pero ni los musulmanes ni los judíos ni los protestantes tienen Papa.
Entre nosotros y sólo entre nosotros, Roma ha venido unificando el discurso teológico desde hace dos mil años. Desde siempre, Roma fulminó como heréticas a las sectas. Pero ellas florecen libremente entre protestantes, judíos y musulmanes, dando lugar a variaciones impensables en el catolicismo.
Islámicos y musulmanes
Si los católicos se distinguen de las otras religiones monoteístas por la presencia unificadora del Papa, el islam tiene por su parte un rasgo que no comparte con judíos y cristianos. Entre éstos, el impulso religioso se ha entibiado. Hay muchos católicos. Pero no son tantos los católicos "practicantes". Lo mismo podría decirse de judíos y protestantes. Entre los musulmanes, en cambio, la tibieza religiosa casi no cuenta.
Si, abusando de la audacia periodística, dijéramos que los seguidores del Corán podrían ser llamados genéricamente "musulmanes" ya fueran tibios o ardientes, pero que a sólo los "ardientes" se les aplicara estrictamente el nombre de "islámicos" ("islam" que significa "sumisión total a Alá"), es en éstos, que son mayoritarios, donde el fundamentalismo, arrinconado entre judíos y cristianos, se expande más fácilmente.
De ahí que un fundamentalista extremo como Ben Laden, que obtendría escasa atención en las religiones de la Biblia, cuenta con un eco potencial más amplio en el mundo del Corán. Esto lo hace doblemente peligroso, no sólo por su técnica terrorista sino también porque espera apelar a un fanatismo que los descendientes de los Cruzados hemos arrojado en el desván de la historia.




