Quiénes son los utopistas tecnológicos que eligieron Uruguay para construir su ciudad ideal
Respaldado por cientos de millones de dólares, el grupo Praxis quiere instalarse cerca de Colonia y crear un enclave para la era pos-IA, con nuevas reglas, estética clásica y una comunidad de miles de residentes
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Los utopistas tecnológicos estadounidenses llevaban años recorriendo el mundo en busca de un lugar donde construir su ciudad del futuro. Los fundadores de Praxis —una empresa y comunidad online respaldada por cientos de millones de dólares de financiamiento de una compañía de criptomonedas— exploraron la región del Mediterráneo, pero aseguran que estaba demasiado cerca de conflictos activos. También evaluaron comprar Groenlandia, dijeron, pero se toparon con el rechazo público.
Ahora aseguran haber encontrado finalmente un hogar para su proyecto destinado a revitalizar la cultura occidental: las orillas del Río de la Plata, en Uruguay.
“La gira mundial terminó: elegimos Uruguay”, dijo en una entrevista Dryden Brown, director ejecutivo de Praxis. “Es lo más increíble que hay”.
Brown, de 30 años, un exsurfista profesional que dejó su último empleo a los 23, se comprometió desde entonces a construir una “nueva civilización”. Su proyecto ha generado un escepticismo persistente y controversias por promover una visión de la sociedad centrada en Occidente y en ideales de fortaleza física. Ahora planea instalar su núcleo dentro de otra ciudad emergente que una empresa argentina está construyendo cerca de Colonia del Sacramento, en el sur de Uruguay.

Ese proyecto, llamado +Colonia, está encabezado por Eduardo Bastitta, un empresario a quien el presidente argentino Javier Milei nombró asesor.
Hasta ahora, Praxis sólo firmó con la empresa de Bastitta un acuerdo en gran medida no vinculante, y todavía existen numerosos interrogantes sobre si su promesa de construir una ciudad desde cero llegará alguna vez a materializarse.
Aun así, el acuerdo da una señal del creciente atractivo que está adquiriendo el extremo sur de América como refugio tecnológico, después de la reciente mudanza del multimillonario Peter Thiel a la región. Y ofrece una primera aproximación a cómo podría ser uno de los enclaves tecno-utópicos más extravagantes de Silicon Valley.
Brown planea mudarse a Uruguay ya en diciembre, algo que, según dijo, “va a ser increíble”, mientras que otros integrantes de su comunidad comenzarían a instalarse el año próximo en los primeros edificios de +Colonia. Eso ya representaría un paso significativo para una comunidad que hasta ahora existió principalmente online y que se reunía en fiestas en Nueva York donde sus miembros usaban placas militares con la inscripción: “Encontrame en la ciudad eterna”.
Según el acuerdo alcanzado en Uruguay, Praxis comenzaría a adquirir terrenos dentro de la propiedad de +Colonia hacia fines del año próximo. Se trata de una franja de terreno prácticamente vacía, con dunas onduladas, situada a aproximadamente una hora en ferry desde Buenos Aires.
“Tener, tipo, un lugar real es, tipo, realmente, realmente increíble”, dijo Brown.
Los futuros habitantes de la nueva ciudad, a quienes Brown describió como “los pensadores más talentosos y agudos del mundo”, pondrían en marcha nuevos sistemas culturales, económicos y de gobierno destinados a un mundo posterior a la inteligencia artificial.
Los detalles son escasos, pero la ambición es enorme. Brown afirma que la ciudad será un laboratorio para crear una nueva cultura inspirada en la estética clásica griega, romana y renacentista, y en virtudes como la verdad, la belleza y el heroísmo, encarnadas en Apolo, el dios griego elegido como figura de referencia por Praxis.

El plan de Brown forma parte de una corriente más amplia entre empresarios de Silicon Valley que buscan construir refugios favorables a la tecnología, administrados como corporaciones con fines de lucro. El movimiento está inspirado en el concepto de “Estado en red”, popularizado inicialmente por Balaji Srinivasan, exdirector de tecnología del exchange de criptomonedas Coinbase.
En la visión de Srinivasan, comunidades online unidas por valores compartidos terminan financiando colectivamente la compra de un territorio físico, crean pequeñas naciones con sus propias leyes y buscan luego el reconocimiento diplomático de Estados ya existentes.
Los críticos describen estos intentos como iniciativas elitistas de magnates tecnológicos que buscan separarse de la sociedad o como fantasías inviables. Sus defensores —entre ellos destacados inversores de capital de riesgo como Marc Andreessen y Peter Thiel— sostienen, en cambio, que podrían convertirse en laboratorios esenciales de nuevas formas de gobierno, capaces de sortear trabas burocráticas y acelerar la innovación tecnológica.
Quizás el intento más destacado de construir una ciudad de este tipo sea Próspera, en Honduras, una ciudad-Estado semiautónoma y administrada de manera privada que surgió al amparo de leyes favorables a las llamadas charter cities. El proyecto terminó envuelto en un arbitraje internacional por miles de millones de dólares después de que el gobierno hondureño derogara el marco legal que había permitido su existencia.

Brown señaló que contar con un gobierno independiente no es una exigencia inmediata para Praxis, ya que el proyecto se comprometió a funcionar dentro del sistema jurídico vigente en Uruguay. Esta semana planea reunirse con el presidente uruguayo, Yamandú Orsi, durante la estadía del mandatario en Nueva York por la Asamblea General de las Naciones Unidas.
El escenario sería muy diferente del ambiente en el que Brown comenzó su iniciativa. Durante la pandemia de Covid, contó, empezó a leer “cosas medio raras de derecha en internet” y luego comenzó a invitar a “gente rara de la derecha de internet a fiestas” en Nueva York. Ese círculo social evolucionó hasta convertirse en una comunidad digital que hoy asegura contar con más de 2500 personas comprometidas a mudarse a la nueva ciudad, según el sitio web de Praxis.
Praxis comenzó a recaudar fondos en 2021. Para 2023, había conseguido casi 20 millones de dólares de compañías entre las que figuraban Apollo Projects, la firma de capital de riesgo de Sam Altman, y Alameda Research, fundada por el desacreditado empresario de criptomonedas Sam Bankman-Fried, según Crunchbase.
En 2024, Praxis anunció que la firma de criptomonedas Gem Digital le había otorgado una línea de crédito de 500 millones de dólares.

Después de anunciar inicialmente que Praxis se construiría en algún lugar del Mediterráneo, Brown consideró Groenlandia. Pero, según dijo a TechCrunch, los groenlandeses “tienen una especie de orgullo que hace que la idea de ser comprados resulte casi condescendiente”.
Uruguay, un país pequeño y políticamente estable, con vías relativamente sencillas para obtener residencia y ciudadanía y con exenciones fiscales para los recién llegados, ya cumplía casi todas las condiciones legales que los miembros de Praxis querían incorporar a su nueva ciudad.
Además, tiene “una vibra de Suiza en América del Sur”, dijo Brown, con “grandes olas” y suficiente belleza natural para atraer a profesionales creativos y ejecutivos tecnológicos que, según él, podrían quedarse sin empleo porque “la IA se va a quedar con todos los trabajos”.
Leonardo Costa, abogado uruguayo y profesor de derecho tributario, señaló que en los últimos años un número creciente de europeos y norteamericanos compró propiedades en Uruguay, atraídos en parte por su distancia respecto de los focos de inestabilidad en otras partes del mundo.
El atractivo también alcanza a los países vecinos. Martin Varsavsky, empresario tecnológico hispano-argentino, construyó un campo en Mendoza que, según afirmó, podría funcionar como refugio en caso de una nueva guerra mundial.

La manera en que Praxis describe su futura ciudad-Estado parece estar en permanente transformación. Sus fundadores la definieron en distintos momentos como un “criptoestado”, una “sociedad de comerciantes corpulentos, guerreros musculosos y sacerdotes muy delgados” y una entidad que necesitaría un “entorno legal y regulatorio especial”.
Ahora, Brown parece haber suavizado el mensaje y la describe como un lugar con “yoga increíble” y “grandes DJ”, al que “tu amigo que es, tipo, pintor va y, tipo, hace una exposición ahí”.
Por su énfasis en la estética occidental y por sus referencias nietzscheanas a las jerarquías sociales y las virtudes marciales, los críticos han calificado al movimiento de Brown como una subcultura de internet vinculada a la extrema derecha. Sin embargo, aunque Brown dice que “definitivamente no es demócrata” y “definitivamente no es un tipo woke”, rechaza que lo encasillen como derechista y considera que la división política entre izquierda y derecha es “muy de boomers”.
Pero quizás sus detractores más duros sean simplemente los escépticos.

Las iniciativas de utopías tecnológicas “tienen enormes aspiraciones: hay mucho dinero detrás, egos gigantescos, y extrapolaron desde su mundo cripto la idea de que ahora pueden crear una especie de país nuevo”, dijo Raymond Craib, profesor de historia de Cornell y autor de un libro sobre los intentos de construir enclaves gobernados por las reglas del mercado. “Hasta ahora, estas cosas no salieron especialmente bien”.
Sobre Praxis, agregó: “Nunca puedo saber si es un intento de provocar a sus críticos o si realmente hablan en serio”.
Bastitta, el empresario de +Colonia que construyó una exitosa compañía de logística, descartó las críticas. Dijo que su propio proyecto también había enfrentado inicialmente objeciones de los escépticos, pero que ahora, con 290 millones de dólares comprometidos, varios edificios en construcción y cientos de departamentos vendidos, “todos se quedaron callados”.
El año pasado, durante una visita, el presidente de Uruguay calificó a +Colonia como un “proyecto muy innovador”. El desarrollo se está levantando a lo largo de casi ocho kilómetros de costa sobre el Río de la Plata, en un terreno ondulado adquirido originalmente por el padre de Bastitta.
Bastitta planea construir allí una “eco-ciudad inteligente”, de diseño moderno, orientada a trabajadores tecnológicos. Como se encuentra a poca distancia de Montevideo y Buenos Aires, Bastitta, que se define como libertario, considera el lugar un nodo transfronterizo estratégico que permitiría a sus residentes elegir entre los marcos legales y fiscales de Uruguay y la Argentina.
Praxis, dijo, ocuparía una porción significativa del desarrollo.
“Me gusta su visión”, afirmó Bastitta. “Su historia es muy poderosa”.
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