Salud del papa León XIV: cómo cambiaron los tratamientos contra el cáncer de pulmón y las posibilidades de una curación completa
Si bien sigue siendo el tipo de cáncer más letal, su tasa de mortalidad es la mitad de la que se registraba en la década de 1990 por la evolución en la medicina
6 minutos de lectura'
NUEVA YORK.– En cierto modo, el papa León XIV puede tener suerte de haber desarrollado cáncer de pulmón ahora y no, digamos, hace seis años. Los tratamientos cambiaron tanto, dicen los especialistas, que lo que se hacía antes resulta casi irreconocible.
Para muchos pacientes, dijo Karen Knudsen, directora ejecutiva del Instituto Parker, el cáncer de pulmón ya no es el diagnóstico tan sombrío que era en el pasado.

La doctora Lecia Sequist, oncóloga torácica del Instituto del Cáncer de Mass General Brigham, dijo: “Creo que muchas personas tienen esa reacción instintiva ante el cáncer de pulmón: que puede ser mortal en poco tiempo. Pero esa idea está un poco desactualizada, especialmente si se detecta temprano”.
Y agregó: “Realmente se trata de un paradigma completamente nuevo en el cáncer de pulmón, y los pacientes viven mucho más y las tasas de curación son más altas que hace 10 o 20 años”.
El cáncer de pulmón sigue siendo la principal causa de muerte por cáncer tanto en hombres como en mujeres, y mata a más de 124.000 estadounidenses cada año. Pero la tasa de mortalidad actual es la mitad de la que se registraba en la década de 1990, en parte porque menos personas fuman, pero también porque los nuevos tratamientos funcionan.
El cáncer del papa León, un adenocarcinoma, fue descubierto durante un estudio médico de rutina. Los médicos del Papa le extirparon un lóbulo pulmonar el martes y realizan estudios adicionales para determinar qué otros tratamientos, si es que necesita alguno, están indicados.
Pero, según el doctor Robert Merritt, cirujano torácico del Centro Médico Wexner de la Universidad Estatal de Ohio, “el hecho de que al Papa se le haya ofrecido una cirugía como tratamiento principal es un indicio de que lo más probable es que el tumor esté en una etapa temprana, se haya detectado pronto y haya podido extirparse por completo mediante la cirugía”. Eso significa, agregó, que “en la mayoría de los casos hay una posibilidad razonable de que pueda lograrse una curación completa”.
Mutaciones genéticas
De todos modos, es casi seguro que los médicos del Papa realizarán pruebas genéticas de su tumor y, en ese momento, dijeron los médicos, sus tratamientos y su pronóstico pasarán a formar parte del nuevo mundo de las terapias contra el cáncer de pulmón.
Un primer paso consiste en determinar qué mutaciones podrían impulsar el crecimiento del cáncer. Hay hasta 14 o 15 mutaciones genéticas que se encuentran con frecuencia en el cáncer de pulmón, dijo el doctor Roy Herbst, especialista en cáncer de pulmón y director del instituto del cáncer de Dartmouth.
La más común es una mutación en un gen llamado EGFR. Hace seis años no existían medicamentos dirigidos contra esa mutación para tratar la enfermedad en etapas tempranas, dijo el doctor Herbst. Con el tiempo, los tumores se vuelven resistentes a esos medicamentos, pero estos pueden ofrecerles años de vida a los pacientes.
El doctor David Barbie, jefe de oncología torácica del Instituto del Cáncer Dana-Farber, dijo que, si un paciente tiene cáncer de pulmón en estadio II —lo que significa que se extendió a los ganglios linfáticos o que mide más de cuatro centímetros— y recibe quimioterapia después de la cirugía, el riesgo de que el cáncer reaparezca baja del 40% al 30%. Pero la incorporación de un medicamento que ataca las mutaciones de EGFR reduce ese riesgo al 10%.
EGFR no es la única mutación genética que puede atacarse con medicamentos dirigidos. Otras incluyen genes con nombres como ALK, RET y ROS1. Y los medicamentos siguen mejorando. Algunos pacientes tienen mutaciones en un gen diferente, KRAS, que pueden atacarse con una nueva y prometedora clase de medicamentos que se encuentran en ensayos clínicos.
El doctor Barbie dijo que, si un tumor tenía una mutación específica, como una en EGFR, los médicos podían recurrir a análisis de sangre para comprobar si una cirugía inicial había eliminado realmente todo el tumor. Las pruebas buscan fragmentos de ADN del cáncer que circulan por el torrente sanguíneo. Si los encuentran, el paciente no está curado y necesita un tratamiento adicional, dijo el doctor Barbie.
Pero, según el doctor Herbst, entre el 70% y el 80% de los no fumadores no tienen ninguna mutación genética que pueda atacarse con un medicamento dirigido.
Tienen otras opciones, dijo la doctora Knudsen.
Tratamientos
“Hay todo un mundo nuevo del que escuchamos hablar en la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica”, dijo. Existen anticuerpos, explicó, que pueden reconocer un tumor y llevarle un fármaco de quimioterapia. Los ensayos clínicos con estos medicamentos en pacientes con cáncer avanzado tuvieron “resultados fenomenales”, agregó.
También está la inmunoterapia. Es útil sobre todo en fumadores, cuyos cánceres suelen tener tantas mutaciones que pueden eludir los ataques de los medicamentos dirigidos. Pero esas mutaciones los vuelven vulnerables a los ataques del sistema inmunitario. Los cánceres utilizan diversos trucos para esconderse del sistema inmunitario. Sin embargo, las inmunoterapias pueden quitarle al cáncer su manto y permitir que los glóbulos blancos destruyan el tumor.
El problema de la revolución en los tratamientos contra el cáncer de pulmón es que a demasiados pacientes no se les ofrecen. En un estudio exhaustivo, el 34% de los pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas nunca se sometió a una prueba genética de sus tumores.
Otros no pueden pagar las pastillas, que pueden costar 10.000 dólares o más por mes en Estados Unidos.
No hay una solución sencilla, pero la atención del Papa puede mostrar lo que es posible, dijeron los especialistas.
El Papa, dijo el doctor Herbst, “recibe lo que todos los pacientes deberían tener”.
“Mi sueño es que todos los pacientes con cáncer del mundo reciban un tratamiento como el del Papa”, agregó.



