Se agita Brasil: chocan seguidores y críticos de Jair Bolsonaro

Jair Bolsonaro montó ayer un caballo de la policía para saludar a sus partidarios en Brasilia
Jair Bolsonaro montó ayer un caballo de la policía para saludar a sus partidarios en Brasilia
Las policías de San Pablo y Río de Janeiro reprimieron a los manifestantes que reclamaban el respeto a la democracia; el presidente volvió a arengar a sus seguidores en un acto en Brasilia
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1 de junio de 2020  

SAN PABLO.- Centenares de manifestantes salieron a las calles ayer en Río de Janeiro, Brasilia y San Pablo para manifestarse a favor y en contra del presidente brasileño, Jair Bolsonaro, y dejaron de manifiesto las turbulencias políticas que estallaron en Brasil a causa de la pandemia del nuevo coronavirus.

En San Pablo, unos 500 manifestantes vestidos de negro y bajo el lema "Estamos en democracia" se concentraron en la céntrica Avenida Paulista y en las inmediaciones del Museo de Arte de San Pablo. Desde allí, se levantaron al grito de "democracia", pero coincidieron con un acto convocado por simpatizantes del mandatario ultraderechista y con la policía.

La policía paulista disparó gases y balas de goma para dispersar a manifestantes contrarios al presidente y recibieron una lluvia de piedras como respuesta. Las fuerzas de seguridad desplegaron dos cordones entre las protestas, pero no pudieron evitar el enfrentamiento entre ambos bandos. Durante las manifestaciones, tres personas fueron detenidas, informó la policía.

El "acto antifascista" fue convocado por las hinchadas de varios clubes paulistas, principalmente Corinthians, Palmeiras, San Pablo y Santos. El Corinthians tiene una fuerte identificación con la defensa de los derechos cívicos, a través del movimiento Democracia Corinthiana, liderado por el futbolista Sócrates en los últimos años de la dictadura militar.

En Río de Janeiro, en tanto, la policía montó un cordón entre ambos grupos, que se manifestaban frente a la playa de Copacabana. Tras agresiones verbales entre los grupos, las fuerzas de seguridad arrojaron gases para dispersar al grupo contrario al presidente, que llevaba banderas con las insignias "Dictadura nunca más" y "Bolsonaro genocida", mientras que los seguidores del jefe de Estado llevaban carteles con la leyenda "Supremo Tribunal Federal vergüenza nacional''.

Por otro lado, en Brasilia, varios miles de partidarios de Bolsonaro volvieron a manifestarse en la Plaza de los Tres Poderes, cerca del palacio presidencial de la Alvorada, como en los últimos domingos, para denunciar al Supremo Tribunal Federal (STF), la corte suprema brasileña, que maneja varios expedientes que apuntan al entorno inmediato del mandatario.

En el último mes, las manifestaciones en respaldo al presidente comenzaron a volverse frecuentes en Brasilia y ayer la concentración fue dedicada a rechazar al STF, al cual los manifestantes dedicaron pancartas como "Abajo la dictadura del STF". La semana pasada, incluso el propio Bolsonaro compartió un video en redes sociales para denunciar la "politización del STF".

Esta reacción en las calles surgió después de que la Corte ordenó, el miércoles pasado, una treintena de allanamientos de domicilios y oficinas de aliados de Bolsonaro, por sospechas de que constituyeron una red de difusión de informaciones falsas y difamatorias de opositores y jueces del alto tribunal.

El conflicto con el máximo órgano de justicia escaló a tal punto que el decano del STF, Celso de Mello, comparó al país con la Alemania de Adolf Hitler y acusó a Bolsonaro de querer convertir a Brasil en una "despreciable y abyecta dictadura militar".

Conflicto de poderes

El enfrentamiento entre Bolsonaro y el STF proviene de la investigación abierta por el alto tribunal sobre la supuesta injerencia del mandatario en la Policía Federal tras la destitución de su director para intentar imponer a una persona afín y evitar así un proceso abierto sobre una red de difusión de noticias falsas para perjudicar a los enemigos políticos de Bolsonaro, incluido el STF.

Este episodio fue denunciado por el ahora exministro de Justicia brasileño Sergio Moro, que reveló la supuesta maniobra del mandatario y renunció al cargo.

Bolsonaro apareció ayer sobrevolando el lugar en helicóptero. Sin usar barbijo, saludó a decenas de simpatizantes que le gritaban "¡mito, mito, mito!", mientras se aglomeraban contra una baranda. Evitando tocar las manos de sus partidarios, Bolsonaro recorrió varios metros rodeado de sus guardaespaldas, cargó en hombros a dos chicos y cabalgó en un caballo de la policía que custodiaba la manifestación.

Brasil, con 210 millones de habitantes, es el segundo país en número de afectados por la pandemia, con casi 500.000 casos confirmados, y es el cuarto en número de muertos, con cerca de 29.000 fallecidos. Los dos estados con más muertos y casos son San Pablo y Río de Janeiro, aunque los más afectados en relación con su población son los del empobrecido norte y nordeste, con sistemas sanitarios casi al límite de su capacidad.

La crisis sanitaria que convirtió a Brasil en uno de los principales focos de la pandemia de Covid-19 se conjuga con una aguda crisis política. El presidente se opone a las medidas de confinamiento social decididas por varios estados para frenar el avance del Covid-19, por considerar que tienen un efecto económico ruinoso.

Esta situación derivó en que tanto seguidores del presidente como opositores al gobierno señalaran en los últimos días el riesgo de que el gigante sudamericano se encamine a un quiebre de la institucionalidad democrática, que se empieza a reflejar en las encuestas: el índice de rechazo a Bolsonaro alcanzó un nivel récord de 43%, según una encuesta del instituto Datafolha, aunque el mandatario de ultraderecha igualmente conserva un núcleo duro de apoyo del 33%.

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