Todo lo que hay que saber sobre la caída del crudo y cómo influye
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NUEVA YORK.- El precio del petróleo cayó a casi la mitad en apenas seis meses, un derrumbe sorprendente y pronunciado que festejan los consumidores, lloran los productores petroleros -sobre todo Rusia, cuya moneda está al borde del colapso- y les quita el sueño a los economistas, que no logran desentrañar si es bueno o malo que esto ocurra.
El precio del barril de crudo está por debajo de los 56 dólares, después de haber alcanzado un pico de 107 dólares a mitad de año, y se ubica en su precio más bajo desde que Estados Unidos todavía estaba en recesión, en mayo de 2009. ¿Qué está pasando? Que para bien o para mal, un desequilibrio global entre la oferta y la demanda está recorriendo la economía del mundo.
- Boom de la oferta: los largos años con precios altos del petróleo, interrumpidos brevemente por la recesión, impulsaron a las empresas perforadoras de todo el mundo a explorar la corteza terrestre en busca de crudo. Y lo encontraron.
Desde 2008, por ejemplo, las empresas de Estados Unidos incrementaron su producción en un 70%, a raíz de 3,5 millones de barriles diarios. Para poner ese dato en perspectiva, basta recordar que ese incremento representa, por sí sólo, más que la producción de cualquier país miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), excepto Arabia Saudita.
Mientras escalaba la producción en Estados Unidos, el caos en Medio Oriente y África del Norte redujo el suministro proveniente de Libia, Irán y otros países. Así se llegó a un equilibrio. El incremento del suministro de países fuera de la OPEP y la industria de recuperación de petróleo de Irak ayudaron a cubrir la creciente demanda mundial, mientras decaía el flujo de la OPEP.
Pero ahora ese flujo de crudo de la OPEP parece garantizado a pesar del caos, y la oferta de petróleo de países fuera de la organización inundó el mercado. La semana pasada, la OPEP estimó que el año próximo el mundo necesitará unos 28,9 millones de barriles de crudo diario de la producción de sus países miembros, la cantidad más baja en más de una década. Al mismo tiempo, los países de la OPEP planean producir 30 millones de barriles de petróleo diarios durante el año que viene. Esa sobreoferta es la que está hundiendo el precio del crudo en todo el mundo.
- La demanda cae: se espera que la demanda mundial siga aumentando el año que viene, pero mucho menos de lo que la mayoría creía a principios de este año. Las economías de China, Japón y Europa Occidental -los mayores consumidores, después de Estados Unidos- parecen estar debilitándose. Y cuando el crecimiento económico se estanca, la demanda de petróleo cae.
Estados Unidos sigue siendo el mayor consumidor mundial de petróleo, pero los autos más eficientes y los cambios demográficos hacen que la demanda de nafta y otros combustibles no crezca. El Departamento de Energía norteamericano predice una leve disminución de la demanda de nafta para el año que viene, por más que el precio sea sensiblemente más bajo y que la economía crezca, tal como se espera.
- Consumidores felices: para los conductores, los transportistas, las aerolíneas y otros consumidores de combustible, no hay más que motivos de festejo en esta baja del petróleo.
El precio promedio de la nafta en Estados Unidos bajó durante 81 días corridos hasta alcanzar los 0,67 dólares el litro, el precio más bajo desde octubre de 2009. Así, el precio de la nafta se ubica muy por debajo de su máximo de este año, lo que implica un ahorro de 100 dólares mensuales para los hogares norteamericanos, ya abocados a las compras navideñas. "Siempre es buena noticia que la nafta baje", dijo Randy Daniels, de 30, mientras hacía sus compras en el Lenox Square Mall de Atlanta. "Es mucho lo que se puede hacer con 30 o 40 dólares más en el bolsillo."
Los precios de la nafta diésel y del combustible para aviones también se hundieron, impulsando las ganancias y el precio de las acciones de aerolíneas y navieras. El combustible para calefacción está en su precio más bajo en cuatro años, reduciendo el gasto hogareño justo a tiempo para enfrentar el crudo invierno.
- Economistas preocupados: la baja en el precio de los combustibles actúa como una reducción impositiva que alienta el consumo, que a su vez representa un 70% de la economía de Estados Unidos. Pero los economistas temen que haya otras fuerzas en juego, más preocupantes.
La profunda caída del crudo podría ser señal de que la economía mundial atraviesa más dificultades de las que creen los economistas. Una economía global débil afectaría a la economía norteamericana reduciendo sus exportaciones, su empleo y su gasto público, perjuicios que superarían los beneficios de contar con combustible barato.
- El dolor de los productores: para las empresas petroleras y los países exportadores, el derrumbe del precio del crudo llega como un mazazo. Por lo general, las petroleras extraen crudo de pozos que ya han perforado, pero la baja del precio reduce bruscamente sus ingresos y los fuerza a recortar los gastos de los nuevos proyectos de exploración. La semana pasada, BP anunció que intentaría recortar 1000 millones de dólares de sus gastos del año próximo, una medida que, según los analistas, podría resultar en la pérdida de miles de puestos de trabajo.
Los estados norteamericanos que dependen de las regalías de la producción de energía, como Alaska, Dakota del Norte, Oklahoma y Texas, verán reducirse sus ingresos, y algunos ya han anunciado recortes.
Los mayores exportadores de crudo, como Irán, Irak, Rusia y Venezuela, dependen fuertemente de los ingresos de sus petroleras estatales para gobernar sus países, y ahora enfrentan feroces recortes de sus presupuestos. El Bank of America estima que por cada dólar que se deprecia el crudo mundial, Venezuela pierde 770 millones de dólares de ingresos anuales. Los precios están 47 dólares por debajo del promedio de 2013, lo que implica que a este paso Venezuela verá reducidos sus ingresos en 36.000 millones de dólares.
Traducción de Jaime Arrambide
Jonathan Fahey







