Un populista podría triunfar en Bolivia

El derechista Manfred Reyes, ex capitán del ejército, se mantiene adelante en las encuestas e inquieta a los economistas
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29 de junio de 2002  

LA PAZ.- Un populista de derecha acusado de recibir fondos de la secta Moon. Un líder sindicalista cocalero acusado de tener lazos con las FARC. Dos ex presidentes acusados de pertenecer a la clase de políticos tradicionales que cansó a los bolivianos. Esos cuatro candidatos son los que, en las elecciones de mañana, tendrán más oportunidades de alcanzar la presidencia de Bolivia.

Uno de ellos deberá intentar en los cuatro próximos años sacar a Bolivia de un nivel de crecimiento en caída constante, de la falta de circulante que empobrece a un país en el que ya el 60 por ciento de la población es pobre y deberá evitar que la crisis regional se instale en la nación andina como ya lo ha hecho en la Argentina, Uruguay, Brasil o Perú.

El encargado de hacerlo será probablemente, según las encuestas, Manfred Reyes Villa, el populista ex capitán del ejército boliviano, el millonario ex alcalde de Cochabamba que asegura que va a acabar con la "ortodoxia neoliberal". `

Un Hugo Chávez del otro lado del espectro ideológico que promete estatizar las empresas privatizadas durante la presidencia del también candidato y ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada y que pone en guardia a los inversionistas, sobre todo norteamericanos. Por eso, alarmada, la Cámara Americana de Comercio de Bolivia ya reclamó, el jueves pasado, respetar la seguridad jurídica y las reglas de juego.

Estados Unidos, sin embargo, está por lo pronto más preocupado con otro candidato a la presidencia, el líder sindical de los cocaleros, Evo Morales, dispuesto a detener el programa de erradicación de coca apoyado por el gobierno estadounidense (ver aparte). Pero cualquiera de los contendientes a suceder a Jorge Quiroga estará pendiente de Washington cuando pongan en práctica sus políticas para reanimar la economía boliviana.

La Argentina, presente

"No es sólo por la influencia que (Estados Unidos) tiene aquí, sino por su rol en los organismos internacionales (de crédito). Ninguno puede desconocer esto y tampoco olvidar lo que sucede con la Argentina", afirmó Roberto Laserna, economista de Ceres Bolivia a LA NACION.

Con su peinado esculpido con litros de spray y sus trajes brillantes, Reyes tuvo que ir hasta con el cardenal Julio Terrazas para explicarle que él era católico, apostólico y romano y que su partido, Nueva Fuerza Republicana, no había recibido fondos de la secta Moon.

Tal vez Reyes no use el dinero del reverendo, pero comparte con el coreano dotes de predicador religioso. En sus actos, pontifica, se mueve por todo el escenario, alza las manos como bendiciendo a sus seguidores y promete, promete y promete a cambio del voto.

Será tal vez por eso que, en una campaña electoral en la que sobraron acusaciones, sus opositores lo calificaron de demagogo; él respondió diciendo que era la nueva cara de la política, en una Bolivia dominada por los mismos nombres desde el retorno de la democracia, en 1982.

Según una encuesta del grupo Recta Final (integrado por una red de televisión y dos diarios), los sondeos favorecen a Reyes con el 26,6% de las intenciones de voto, seguido por Gonzalo Sánchez de Losada, con el 18,2%; Jaime Paz Zamora, con el 16,1%, y Evo Morales, con el 13%.

"Y... a mí me gustaría que fuera Manfred; es nuevo, diferente y dijo que va a hacer muchas cosas", comentó Dilmer Gómez, mientras sorteaba cientos de precarios puestos de comida por cuadra para llegar al banco donde trabaja como cadete.

La lista de lo que Reyes promete incluye mejorar los presupuestos de salud, educación y de la policía. Pero cumplirla puede no serle fácil.

El cielo y la tierra

"Es un populista tradicional. Pero va a tener que abandonar ese populismo cuando llegue a la presidencia. Porque si no cumple con sus promesas del cielo y la tierra, va a ser incapaz de controlar la inestabilidad en el primer año", aseguró el analista René Mayorga a LA NACION.

En ese caso, a Reyes -y a cualquier candidato, según Mayorga- podría dentro de un año sucederle lo que le ocurre hoy a Alejandro Toledo en Perú, que enfrenta protestas tras haber quebrado su promesa de no privatizar.

"Porque a las promesas incumplidas se le va a agregar la insistencia de los conflictos sociales impulsados por Evo Morales y Felipe Quispe (líder del movimiento indígena)", advirtió Mayorga.

Sin embargo, analistas y funcionarios no creen que semejante crisis pueda derivar en una inestabilidad similar a la de Brasil o la de Argentina. Por una razón: con su exiguo PBI de 8000 millones de dólares -uno de los más bajos de América del Sur-, con su 11 por ciento de desempleo y una inmanejable tasa de empleo en negro, con su creciente falta de liquidez y poder de adquisición, la economía boliviana sólo podría achicarse muy poco más.

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