Un satélite ruso persiguió a otro norteamericano que ayuda a Ucrania y llegó a acercarse 200 metros
El Kosmos-2612 realizó maniobras de aproximación durante varios días alrededor del ICEYE-X36, que proporciona imágenes de alta precisión a Kiev; investigadores analizan una posible amenaza rusa
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WASHINGTON.– Un satélite ruso realizó durante varios días una serie de maniobras para acercarse peligrosamente a un satélite comercial estadounidense que proporciona imágenes de alta precisión a Ucrania para su guerra contra Rusia.
El aparato, identificado como Kosmos-2612, llegó a aproximarse a menos de 200 metros del ICEYE-X36, antes de cambiar de órbita y comenzar a alejarse. Aunque la distancia entre ambos satélites volvió a aumentar, el episodio encendió las alarmas entre los especialistas y expuso una nueva dimensión de la creciente militarización del espacio.
La maniobra, que se prolongó durante varios días de octubre, fue interpretada por los analistas como una operación deliberada de aproximación orbital, mucho más compleja que un simple cruce entre dos objetos en el espacio. Según LeoLabs, una empresa especializada en el seguimiento de satélites, el aparato ruso cambió repetidamente su posición respecto de la nave estadounidense, alternando entre ubicaciones por delante y por detrás de ella antes de iniciar una retirada controlada.
Short time-lapse of part of this morning’s first pass of ICEYE-X36 (59103) and COSMOS 2612 (68762) over South America under partly cloudy skies. pic.twitter.com/t8RhwmKcV4
— s2a systems (@s2a_systems) October 18, 2026
Los analistas no descartan que Moscú buscara inspeccionar el satélite, interferir con sus sistemas o demostrar su capacidad para amenazar activos espaciales occidentales.
El Kosmos-2612 forma parte de un grupo de seis satélites que Rusia lanzó en abril a bordo de un cohete Soyuz. Moscú no informó públicamente sobre sus funciones y los identificó con la designación genérica Kosmos, utilizada habitualmente para naves espaciales militares o de propósito desconocido.

A partir del 30 de septiembre, el aparato ruso comenzó a realizar maniobras para aproximarse al ICEYE-X36, construido por la empresa finlandesa ICEYE y registrado como satélite estadounidense. Según datos de seguimiento orbital, la nave rusa llegó a situarse a menos de cinco kilómetros el 16 de octubre y, hacia el final de esa semana, redujo la distancia a unos 200 metros.
El domingo por la noche, el Kosmos-2612 se desplazó a una órbita ligeramente más alta, lo que modificó su velocidad y permitió que ambos objetos comenzaran a separarse. Para el lunes por la tarde, la distancia entre ellos ya superaba los 250 kilómetros, según LeoLabs.
El satélite ICEYE-X36 no realizó movimientos para alejarse del Kosmos-2612 durante el episodio, según LeoLabs. Estas maniobras pueden obligar al operador del satélite amenazado a cambiar su órbita, consumir combustible y reducir su vida útil.
La compañía ICEYE confirmó que estaba siguiendo de cerca la situación, aunque evitó especular sobre las intenciones rusas. “La arquitectura de nuestra constelación está diseñada para garantizar la continuidad y la resiliencia”, señaló en un comunicado.
La importancia del episodio radica en que ICEYE desarrolla sistemas de radar capaces de obtener imágenes detalladas de la superficie terrestre incluso de noche y con condiciones meteorológicas adversas. Desde 2022, la empresa colabora con Ucrania, a la que transfirió uno de sus satélites y dio acceso a los datos de su constelación, un acuerdo que amplió en enero. Esas imágenes permiten seguir movimientos de tropas, identificar equipamiento militar y evaluar daños en el campo de batalla, por lo que una interrupción del servicio podría afectar las capacidades de inteligencia de Kiev.
Analistas advierten que el acercamiento podría encajar en una estrategia rusa más amplia de presión sobre los intereses occidentales, similar a los episodios de sabotaje e interferencia que las autoridades europeas atribuyen a Moscú. Investigadores también plantean la posibilidad de que Rusia hubiera considerado una acción más agresiva y finalmente desistido.
“Control espacial”
En mayo, la Fuerza Espacial de Estados Unidos denunció que cuatro satélites rusos —los Kosmos-2610, 2611, 2612 y 2613— se habían aproximado a una nave occidental, sin identificarla públicamente. Según declaraciones del director de ICEYE, Rafal Modrzewski, la compañía había tenido que ajustar la órbita de uno de sus satélites ante maniobras rusas.
Los analistas también siguen de cerca a los otros cinco aparatos lanzados junto con el Kosmos-2612, que podrían tener capacidades similares. “Normalmente, estos eventos no terminan con uno solo”, advirtió Adam Marsh, vicepresidente de soluciones técnicas de LeoLabs.

La maniobra rusa se inscribe en una competencia estratégica que también involucra a Estados Unidos y China. En marzo de 2025, la Fuerza Espacial estadounidense reveló que cinco satélites chinos habían realizado ejercicios coordinados de aproximación en órbita baja, con movimientos que describió como similares a combates espaciales. En aquel caso, sin embargo, las maniobras se habían producido entre satélites del mismo país.
La militarización del espacio avanza mientras las grandes potencias desarrollan capacidades para interferir, inutilizar o destruir sistemas rivales.
Hace unas semanas, Estados Unidos reconoció públicamente que dispone de armas de “control espacial” desplegadas en órbita, aunque no precisó de qué sistemas se trata. El concepto incluye tanto medios físicos como herramientas electrónicas o cibernéticas para afectar las capacidades de un adversario.
Agencia AP y diarios The New York Times y El País
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