
Un sistema engorroso
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SANTIAGO, Chile (AFP).- Pese a que Chile ocupa el primer lugar en América latina en el uso de las nuevas tecnologías, su sistema de votación es uno de los más arcaicos y engorrosos de la región, sustentado casi exclusivamente en el lápiz y en el papel.
Los 8,2 millones de votantes que elegirán este domingo entre cuatro candidatos al sucesor o sucesora del presidente Ricardo Lagos debieron antes acudir al Servicio Electoral para inscribirse, porque en Chile el voto no es obligatorio, aunque pasa a serlo una vez que el elector está inscripto.
El voto se realiza con una papeleta y en ella aparecen los nombres y el símbolo del partido político que apoya al candidato. Los votantes deben completar una cruz junto al nombre de su preferencia con un lápiz de grafito, para luego doblar el voto, introducirlo en la urna y volver a firmar y estampar su huella digital en el cuadernillo de votaciones.
El voto es recibido por cinco vocales de mesa, designados al azar y que no reciben compensación alguna por efectuar esa labor, que se extiende en la mayoría de los casos por más de 10 horas, incluido el recuento. El votante debe marcarse el pulgar derecho con tinta indeleble, como medida de seguridad para evitar que vuelva a sufragar.




