
Una semana en la que se decidirá el destino del euro
Merkel y Sarkozy se reúnen hoy para acordar las medidas que se debatirán el jueves y el viernes
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PARIS.- El euro inicia hoy una semana decisiva, en la que los líderes europeos, urgidos por un ansioso Estados Unidos, intentarán acordar el plan de rescate definitivo para la crisis que desde hace dos años tiene en vilo a la Unión Europea (UE) y al mundo entero.
A pesar del optimismo de los mercados en los últimos días por un posible acuerdo que resuelva la crisis y garantice la supervivencia de la moneda común, el desenlace es por demás incierto de cara a la cumbre que se celebrará en Bruselas el jueves y el viernes.
"Esta semana está en juego la estabilidad futura del euro y, por lo tanto, la recuperación de la economía y del empleo en Europa", dijo el comisionado de asuntos económicos y monetarios de la Unión Europea, Olli Rehn. "Esto exige un convincente paquete de medidas de la cumbre del Consejo Europeo", dijo.
Si todo sale según los planes delineados en Berlín y París, para el viernes por la noche la Unión Europea habrá dado un paso adelante hacia la unión fiscal, tras un acuerdo para modificar los tratados e imponer una estricta disciplina presupuestaria a las 17 naciones de la eurozona.
El jueves, el Banco Central Europeo (BCE) podría rebajar sus tasas de interés para contrarrestar la recesión en ciernes y habrá tomado nuevas medidas para dar financiamiento a largo plazo a los bancos europeos en problemas.
Una demostración convincente del compromiso político de respaldar al euro y de remontar la crisis a través de una mayor integración de la eurozona podría impulsar al BCE a brindar mayor apoyo a los bonos de la deuda de Italia y España, lo que consolidaría esa incipiente mejora en la percepción de los mercados.
"Todo se reduce a lo que haga el BCE y a si los líderes políticos presentan un plan lo suficientemente convincente como para dar pie a la intervención del BCE", dijo una alta fuente de gobierno de la UE. Sin embargo, si las 27 naciones de la Unión Europea no se ponen de acuerdo, o si después de meses de dudas acuerdan otra vez soluciones a medias, podría acelerarse la huida de los inversores del mercado de bonos de deudas europeas, la desconfianza se profundizaría y la crisis podría hacer eclosión en enero, cuando Italia debe comenzar una descomunal campaña de refinanciamiento.
Fuentes cercanas a Angela Merkel afirman que la canciller alemana está dispuesta -a pesar de la oposición del Bundesbank- a ocuparse de que el BCE incremente su compra de bonos de naciones en problemas, como una solución a corto plazo, hasta que se implementen controles presupuestarios más estrictos en la eurozona.
Merkel se reunirá hoy en París con el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, para delinear la propuesta conjunta de gobernabilidad económica. Alemania y Francia siguen teniendo discrepancias significativas acerca de la manera de controlar los presupuestos nacionales de la eurozona.
Merkel es partidaria de otorgarle a la Comisión Europea el poder de vetar los proyectos de presupuesto que excedan los límites de la UE antes incluso de que lleguen a los respectivos parlamentos, de incluir sanciones automáticas para los que infrinjan las reglas del déficit y de llevar incluso a los transgresores ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea para que sean castigados.
Sarkozy, que en mayo próximo buscará la reelección, quiere que los líderes de la eurozona tengan la última palabra, sin otorgarles nuevos poderes supranacionales a las instituciones de la Unión.
Otros gobiernos, en especial los de Gran Bretaña, Irlanda y Holanda, no quieren que se modifiquen los tratados por temor a enfrentar costos políticos en sus propios países. Algunos sospechan que sería muy difícil que la opinión pública se manifieste afirmativamente en los referéndums.
El presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, quien presidirá la crucial cumbre que se realizará en Bruselas esta semana, presentará opciones de mayor control presupuestario que no implican la modificación de los tratados, así como alternativas que sí exigen enmiendas, afirmaron sus colaboradores.
El presidente del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek, advirtió el viernes que la modificación de los tratados generaría divisiones y sería "peligrosa".
Alemania y Francia quieren tomar un atajo que permita acortar el complejo procedimiento de enmienda de los tratados. Las nuevas medidas presupuestarias podrían incluirse en una sola enmienda, según el deseo de Berlín y París. De ese modo esperan poder ahorrar a la mayoría de los países, si no a todos, la necesidad de celebrar un referéndum ratificatorio.
Ese atajo ha enfurecido a algunos legisladores, que aseguran que los grandes poderes de la UE están intentando pasar por encima de la soberanía presupuestaria de los parlamentos nacionales sin el menor sentido democrático.
Berlín y París argumentan que la crisis de la deuda es una emergencia que exige acciones rápidas para evitar una catástrofe.
Traducción de Jaime Arrambide
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