Actor con sala propia
Grandinetti: inaugurará un teatro-bar en Mar del Plata con "El amateur", protagonizada por Mauricio Dayub y Vando Villamil.
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MAR DEL PLATA. No hay plateas ni telón. Apenas tribunas y próximamente mesas y sillas. Y mozos, porque La Subasta será finalmente un particular teatro-bar que tendrá como principal responsable al actor Darío Grandinetti, mentor del proyecto junto a dos socios.
Hasta su ubicación es poco ortodoxa. Lejos de los tradicionales puntos céntricos en que se encuentran las salas teatrales, La Subasta abrirá sus puertas el próximo martes en plena calle Güemes, una de las arterias comerciales que cruza el exclusivo barrio Los Troncos.
El local de casi 800 metros cuadrados albergó durante décadas a un colegio secundario. Las paredes que dividían las aulas fueron demolidas para crear este nuevo ámbito para la cultura con comodidad para 450 personas.
"No hay que confundir: esto no es un bar con espectáculos sino un teatro donde se puede presenciar un espectáculo comiendo o tomando algo", aclaró Grandinetti.
Mientras se cumplía con la presentación de la sala, un grupo de obreros continuaba pintando paredes, colocando los techos de iluminación y ultimando detalles de la barra desde donde se organizará el servicio gastronómico.
La programación para el lugar está confirmada. La propuesta central será "El amateur", protagonizada por Mauricio Dayub y Vando Villamil.
Pero a lo largo del mes de enero pasarán por ése escenario más de 20 artistas y elencos. María Rosa Gallo, Las Blacanblus, Leo Maslíah, Alfredo Casero, Los Pacos y el periodista Alejandro Apo son algunos de los confirmados.
Además de su papel de empresario, Grandinetti no será ajeno a su labor actoral. Participará en el espectáculo "Heredia canta a Neruda, Grandinetti dice a Heredia" junto con el cantautor Víctor Heredia.
Será éste quien tenga la responsabilidad de inaugurar la sala el próximo martes.
El arte de programar
Tanto Grandinetti como sus socios, Pablo Pérez Iglesias y Luis Garraga Lacaze, aseguran que los artistas incluidos en la programación "son los mismos a los que nosotros alguna vez hemos ido a ver a un teatro o nos gustaría presenciar sus espectáculos".
Además de una ubicación económica con gradas y almohadones y la presencia de mesas y sillas a modo de bar, La Subasta presenta como dato distintivo la ausencia de telón alguno.
"Todo lo que ocurra en el escenario -explicó Grandinetti- será visto por el público: algún cambio de escenografía o de luces, la preparación del artista, todo estará a la vista."





