
Club Ciudad de Buenos Aires 9 y 10 de diciembre
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Si diez años después
Sin arrestos de nostalgia, Calamaro y Rot volvieron a ser dos Rodríguez por un fin de semana y dieron una clase magistral de rock & roll en castellano, incluyendo un homenaje a Color Humano, Moris y La Pesada.
Dos amigos que se encontraron después de mucho tiempo, en el lugar que mejor conocen, para despedir el año, divertirse y recorrer, sin nostalgias, un pasado común y exitoso. Más allá de lo simplista, ésta es la mejor descripción para empezar la reseña de los conciertos conjuntos entre Andrés Calamaro y Ariel Rot en el Club Ciudad de Buenos Aires ("este estadio que no sabemos muy bien cómo se llama", Calamaro dixit). En un 2006 que lo tuvo como protagonista casi excluyente (hagamos memoria: un DVD, dos CDs propios –Tinta roja, de tangos, y El palacio de las flores, junto con Litto Nebbia–, un disco doble tributo a su trayectoria, un tema de su autoría interpretado nada menos que por el Indio Solari y decenas de copias suyas inundando el éter), Andrés prefirió compartir el fin de año con su viejo coequiper (en un acto de generosidad casi inédita, que seguro "no estaba en los planes de ninguno de los dos") y brindar lo mejor del repertorio de Los Rodríguez, un grupo al que, sin duda, el paso del tiempo agigantó con justicia en la Argentina y que, seguramente, la mayoría de los 25 mil asistentes de cada una de las fechas no había visto en vivo en su momento.
Aunque estaba claro desde un principio, los conciertos no fueron una "reunión" de la banda madrileña de corazón porteño: faltará por siempre el sonido y el look Faces del desaparecido Julián Infante, y ésa es una pérdida irremediable. Para suplirlo, Rot cargó, entre un grupo de sesionistas con Candy Caramelo y Tito Dávila a la cabeza, con la responsabilidad de ser la primera guitarra de un grupo de rock & roll, desafío que superó con creces y que lo confirmó como ese enorme (y no del todo apreciado aquí) instrumentista que es. AC, por su parte, se permitió bromas ("yo soy Raúl Castro, mi hermano no pudo venir"; "tuve un lapsus y creo que necesito una liposucción"), y se mandó con una colección de canciones y éxitos que sólo pueden rivalizar con Los Auténticos Decadentes en cuanto a la relación calidad/popularidad. Además, cuenta con la posibilidad de desempolvar canciones como "Días distintos" (gema semioculta de El salmón). ¿Cuántos músicos argentinos, hoy por hoy, tienen esa ventaja de entrada?
Homenajes (con Ciro Fogliatta de invitado y Andrés en guitarra, el dúo realizó un popurrí de rock argentino pionero que incluyó "Mañana por la noche" de Color Humano, "Boogie de Claudio" de La Pesada y Gabis, y "40 millones" de Moris), mates y Martín Fierro (dos constantes calamarenses desde los tiempos de El regreso), la elegancia innata de Rot (en un mundo ideal, el tema "Ahora piden tu cabeza" debería ser un hit radial) y todo lo que significa Andrés Calamaro para este presente del rock argentino. A esta altura, sólo nos queda esperar que esta costumbre argentina de terminar el año con un show en diciembre al aire libre (idea instalada por el propio Calamaro en su recital con Bersuit Vergarabat en Obras del año pasado) se repita todos los años, porque sí, porque sí y porque sí.




