
Barrio chino
Un bazar de lo que no abunda
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En los bares del futuro nadie pierde el tiempo

Salvo que haya lugar en la barra, el tiempo que pasa en cualquier bar desde que uno llega hasta que –por fin– se reúne con su trago puede llevar media hora. Es que, primero, habrá que esperar a que venga el mozo, que sólo traerá la carta y se irá para volver mucho después. Entonces, sí, tomará el pedido. Pero no lo traerá tan pronto. Sin embargo, las cosas están empezando a cambiar, al menos en Estados Unidos: nada como las mesas con pantallas táctiles para pedir los cócteles apenas uno se sienta. En la pantalla figura un plano del lugar, uno marca dónde está ubicado, ordena, paga y espera sentado.
Con proveedores como Touch Taste Technologies y Touch Menu, todavía el tema sigue siendo una curiosidad, aunque promete expandirse (si bien en Buenos Aires algunos lugares ofrecen iPads, sólo funcionan como carta: el pedido lo sigue tomando el mozo).
En Touch, de Orlando, las mesas tienen una pantalla con opciones como tragos, botellas, juegos y hasta flirteo. La moza y el bartender reciben el pedido en sus iPod Touch. En otros bares de la misma ciudad, en tanto, trabajan con la aplicación Touch Orlando Nightclub, disponible en iTunes: los usuarios la descargan en sus aparatos y desde ahí se conectan con los bares que cuentan con el servicio.
También hay mesas con pantallas en la Mansión Playboy de Los Ángeles. Y en Chicago, en clubs como Spybar, Zentra, Vision, Victor Hotel, Illuminati y Crimson Lounge. Para la ciudad del viento también hay una aplicación móvil: TouchLife Drink Ordering.
A pesar de lo que podría sospecharse, las compañías proveedoras aseguran que los mozos siguen recibiendo la misma propina que antes, incluso más: devenidos en una especie de soporte técnico, sus instrucciones de cómo lidiar con la mesa son muy agradecidas.
Como una ballena fuera de temporada

En días de pingüinos, delfines y lobos marinos, el que esté por Puerto Madryn mañana puede llegar a sorprenderse más que si asomara una ballena fuera de temporada: desde el mediodía, en La Estación (Artigas e Irigoyen) se desarrollará el Kawaii Fest, primer encuentro de cultura kawaii (es decir, todo lo monono, tierno y encantador del pop asiático).
Habrá venta de manga (viñetas japonesas), animé (dibujos animados japoneses), concurso de karaoke de k-pop (pop coreano), desfile de cosplay (caracterizaciones de personajes de manga y animé), bandas argentinas que cultivan el pop asiático, venta de golosinas exóticas como el pepero (de origen coreano, bastón dulce recubierto normalmente de chocolate, en la foto de al lado), chang gu (anillos crocantes cubiertos de miel, canela y sésamo), sushi y ramen (sopa de fideos de trigo), jugos con trozos de fruta enlatados llegados desde muy lejos y bastante más.
"Hoy, en Madryn, ningún artista local puede reunir tanta gente como una convención de animé. Ni siquiera un partido de fútbol", desafía Hernán Pereira, organizador del evento




