
Buenos Aires no duerme ni se toma vacaciones
Más allá de la breve pausa que se hace en la cartelera de espectáculos cuando termina el año, el primer fin de semana de enero la música vuelve a sonar. Es cierto que la cantidad de conciertos no es la misma que en otoño, invierno ni primavera, pero llama la atención que mientras que en otros años era difícil encontrar variedad en las agendas musicales, este verano muchas salas apostaron a continuar casi con la misma intensidad, sin tomarse un descanso.
Espacios dedicados al jazz como Bebop, Thelonious, Boris Club y Notorious mantienen su actividad con no menos de cinco o seis conciertos por semana, a veces con funciones de trasnoche (basta echar un vistazo en sus sitios web). Tampoco cierran sus puertas otros lugares dedicados al tango, el folklore o la música popular en general: Clásica y Moderna mantiene el espíritu habitual de su programación. También hay conciertos en Falta y Resto y Café Vinilo, donde, además, un grupo de músicos se animarán con el Festival de Autocantores (Daniela Horovitz, Lucho Guedes, Matías Mormandi y Fernando Basanta Finn), el 1° de febrero.
En escenarios más grandes, mientras que Les Luthiers arriesga cuatro funciones en el Gran Rex, Ciudad Cultural Konex hace una estruendosa presentación de su habitual parador porteño, con una oferta variada y de buena calidad. También hay música en el C.C. Haroldo Conti y el gobierno porteño propone un ciclo folklórico a partir del 22 de enero en el parque Centenario. Lejos quedaron esas agendas raleadas de enero, que casi no ofrecían opciones para los que se quedaban en la ciudad o los visitantes que se atrevían a pasar un par de días entre los calores porteños. Buenos Aires no duerme ni se toma vacaciones.





